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El 10 de julio de 2008, a pedido de monseñor Giuseppe Nazzaro, llegaban a Alepo las primeras Servidoras. Eran ellas la Madre Myriam Ieshua, Mariam al Mutaalema y Mariam a-Sama.

Siria_Servidoras.jpgDurante algunos años, hasta la construcción de la catedral del Niño Jesús, el trabajo de las hermanas era especialmente con las jóvenes universitarias de la residencia Nuestra Señora Auxiliadora. Las jóvenes provenían de distintas partes de Siria, especialmente de zonas pobres del norte. La residencia, por estar localizada muy cerca de la ciudad universitaria, llegó a tener más de 40 chicas.

En 2009, con la partida de la hermana Mutalema llegó a la misión la hermana Maria Hilbis.

En 2010 llegaba la hermana María de Guadalupe, quien más tarde formó distintos coros de acuerdo a las edades de sus miembros. Siria_Servidoras.jpg

Con la construcción de la Catedral, las hermanas se dedicaron también a la atención de los fieles, en su mayoría familias cristianas que vivían alrededor de la catedral. La concurrencia a las Misas festivas era tanta que quien quería participar sentado de las celebraciones, tenía que llegar un poco más temprano para conseguir lugar.

Las hermanas pudieron durante estos años dedicarse al trabajo con los jóvenes y niños, por medio de campamentos, encuentros, recitales, teatros etc… Fueron años de muy intenso apostolado.

Con el comienzo de la guerra las actividades apostólicas fueron disminuyendo, el éxodo de los cristianos y la falta de seguridad obligaron a las hermanas a protegerse… el número de estudiantes universitarias fue disminuyendo de a poco, ya que los padres no querían poner a riesgo la vida de sus hijas.

Siria_Servidoras.jpgEn enero de 2013 las hermanas María de Guadalupe y María Anjilo fueron testigos de un atentado en la ciudad universitaria que quitó la vida de muchas personas y entre ellas de la hermana Rima, una religiosa perteneciente a la congregación de las Doroteas. Este hecho marcó profundamente a las hermanas.

La guerra parecía no tener fin, pero las hermanas decidieron quedarse para acompañar a las familias cristianas. En el 2014 hubo un nuevo cambio de los miembros de la comunidad: saldría de Alepo la hermana Anjiloy sería reemplazada por la hermana Mahabba. En aquel entonces los caminos eran inseguros, pero había que correr el riesgo por el bien de las almas.

Después de un período intenso en la misión, marcada por los bombardeos, la falta de electricidad y de agua, las hermanas salieron por algunos meses. Retornarán a la misión con una misionera más, la Madre María de Nazareth.

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Es de remarcar que las hermanas, debido a las circunstancias, fueron obligadas a ir más allá del barrio donde vivían para poder ofrecer alivio a las familias que estaban sufriendo con la guerra. Gracias a la providencia divina el alivio que se ofrecía no era solamente espiritual sino también –según las posibilidades- se ofrecía ayuda material. “Socorrer a Cristo en la persona de los pobres.” En 2015, casi un año después de la partida de la hermana Guadalupe llegó una nueva misionera, María Sponsa Iusti Ioseph.

Durante este período las tres hermanas que se quedaron realizaban actividades con las familias que aún permanecían en la ciudad. La Iglesia pasó a ser para muchos de ellos un lugar de encuentros y de descanso ya que, por la inseguridad reinante, para muchos era la Iglesia la única oportunidad de distraerse un poco. No pocas veces las hermanas fueron sorprendidas de noche con fuertes bombardeos, para ellas era muy común vivir con dolor de cabeza y cansadas, pero ni por eso dejaron de seguir recibiendo y ayudando a estos cristianos que habían permanecido en Alepo.

Durante nuestro Capítulo General del 2016, nuevamente hubo cambio de destinos y la Madre Nazareth fue substituida en la misión por la hermana María Laudis Gloriae.

Siria_Servidoras.jpgSeguimos ayudando a varias familias, recibiendo chicas universitarias en la residencia y promoviendo actividades en la Catedral, tratamos de dar gloria a Dios y continuar trabajando con esfuerzo por la salvación de las almas, compartiendo el anhelo ininterrumpido que durante 10 años han mantenido nuestras queridas misioneras. Nuestra misión aquí se orienta especialmente a ayudar a mantener la presencia de los cristianos en medio Oriente.

A las que comenzaron esta misión hace 10 años les agradecemos el no haber sido esquivas a la aventura misionera, el habernos precedido en el trabajo por la mies. Agradecemos también a todos los sacerdotes del IVE que a lo largo de estos años nos acompañaron y asistieron en el trabajo por las almas.

Que Dios bendiga a nuestros misioneros que a lo largo de estos diez años han trabajado por hacer crecer el reino de Dios, aquí en Alepo.

Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará,  Alepo – Siria

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