Muy querida Familia Religiosa:

Queremos compartir con todos ustedes algo de nuestra vida y actividades en el Monasterio de Brasil. Ha pasado un año desde que iniciamos formalmente nuestra clausura y creo oportuno en primer lugar dar gracias a Dios por tal inmenso don de la vocación contemplativa con que nos ha premiado, sin mérito alguno, para que seamos testigos de lo trascendente y proclamemos que Dios es todo y que debe ser todo en todos[1].

instituto verbo encarnado

Al iniciar nuestro día, cuando todavía está oscuro podemos ver, al fresco de la mañana, el inmenso cielo que se abre sobre nosotras y ahí no hay como no reconocer las maravillas que Dios hace y que muchas veces se nos pasan desapercibidas en nuestra vida. Y debajo de este cielo al mirar el horizonte vemos árboles, plantas, flores, pájaros y si nos ponemos a nombrar todo lo que se ve la lista se hace interminable por la variedad de la creación y que Dios con estas delicadezas nos hace ver “que admirable es su nombre en toda la tierra” (Sal 8) y vemos la Bondad de Dios que se difunde para que desde nuestras pequeñeces sepamos ver su poder creador y miremos siempre hacia lo alto.

En camino hacia la capilla y como un canto de fondo en la Adoración Eucarística se escuchan los pájaros, los grillos, la cigarra entre otros, que con su canto hacen la armonía de esta creación. Y nosotras, creaturas racionales, de rodillas frente al Santísimo Sacramento prestamos nuestra adoración y ellos creaturas irracionales con su vuelo y canto prestan a su modo la adoración a Dios. Así formamos parte de esta orquestra para prestar culto y reconocimiento a Aquel de quien depende nuestras vidas.

Claro está que aquí estamos para vivir sólo para Dios y dentro del día a día del Monasterio podemos concretar siempre más nuestra llamada a lo único necesario, a través del Santo Sacrificio de la Misa, de la oración litúrgica, de los trabajos, de los momentos en la vida comunitaria, de los momentos de oración personal y así podemos hacer de nuestra vida un himno al Amor, un himno a la Vida …

Algunas Actividades

Unas de las tantas actividades del Monasterio fue la celebración de nuestra patrona, Santa Gianna Beretta Molla aquella que hizo de su vida un himno a la vida.

En preparación a su fiesta además de rezar la novena, rezamos cada día por una intención en particular referente a la vida humana y a la familia, también con el canto de las letanías a Santa Gianna y un triduo de buenas noches dado por las hermanas. Los temas fueron los siguientes: de la Exhortación Apostólica Familiares Consortio de Juan Pablo II sobre la familia cristiana en el mundo de hoy; el servicio a la vida; y un testimonio de Pietro Molla a su hija Gianna Emmanuela sobre Santa Gianna. Como no podíamos celebrar su fiesta el día 28 de abril adelantamos los festejos. Tuvimos la Santa Misa celebrada por nuestro capellán el P. Luiz Fernando Moscatelli con cantos solemnes y participaron las hermanas de las casas de formación y de la casa provincial. Luego después de la Santa Misa invitamos a las hermanas a tomar un refresco y compartir unos momentos de alegrías.

Terminada una fiesta nos preparamos para otra fiesta: el festejo de Nuestra Señora de Luján. Nos preparamos con la oración y buenas noches hablando de la Virgen de Luján. El día 7 de mayo cantamos los maitines con las hermanas de las casas de formación. Al día siguiente nos preparamos con los cantos para la Santa Misa y festejamos durante el día. Por la noche tuvimos la Santa Misa celebrada por el p. Marcelo (IVE) y luego la cena.

Otra de las tantas gracias recibidas fue el de haber celebrado la fiesta del Corpus Christi. Como dice nuestra regla: “La vida de oración y de fe de la contemplativa se focalizarán así, de modo peculiar, en el Sacramento de la fe. De esta manera la contemplativa se dispone a recibir en plenitud la eficacia santificadora del primero y más augusto de los Sacramentos. La monja aprenderá a imitar en la condición propia de su vida al Señor silencioso y escondido bajo el signo sacramental, y sin olvidar que este acto de adoración será un sublime acto de caridad para con el prójimo[2].

Así que pudimos hacer las famosas alfombras de aserrín y preparar con estandartes nuestro terreno. Como vivimos en el mismo terreno de las casas de formación tuvimos dos bendiciones adentro en el claustro, una afuera y otra en la Iglesia.

Nosotras podíamos seguir la procesión desde el balcón del Monasterio y poder aún de lejos sentir la campana cuando daban la bendición y contemplar en el silencio al Señor silencioso en el Augusto Sacramento. Pudimos vivir todo en un clima de mucha oración y recogimiento.

Nuestra vida debe ser un himno a la Vida

Y así al llegar la hora vespertina Dios nos hace otros tantos regalos más. El cielo pintado de varios colores con el descenso del sol y después de un breve espacio de tiempo empiezan a despuntar la luna y estrellas, algunas con luces débiles y otras muy brillantes que nos hace recordar a María Santísima, estrella que nos guía en todos los momentos de nuestra vida y los santos que interceden por nosotros. Con el canto de las Vísperas una vez más se sienten otros tipos de creaturas que se juntan a nosotras para dar gracias a Dios por hacernos partícipes de esta obra divina. “Y desde ese momento la creación quedó asociada al canto eterno del Verbo a través de la humanidad de Cristo. Terminada su misión redentora en la tierra, Cristo dejó a su Iglesia el encargo de perpetuar esa alabanza[3]”.

Queremos por lo tanto agradecer a Dios por derramar innumerables gracias sobre nuestro Monasterio. Renovamos nuestro deseo, nuestras intenciones de rezar y ofrecer nuestras pobres oraciones y sacrificios por cada sacerdote, por los misioneros de la congregación y pedimos oración por nuestra fidelidad a la vocación que Dios nos ha llamado para que seamos imágenes vivas del canto eterno del Verbo Divino en el seno del Padre. Y podamos perpetuar esa alabanza con nuestro himno a la Vida.

En Cristo y María,

Hermanas del Monasterio “Santa Gianna Beretta Molla”

Contemplativas en Brasil

 


[1] Cf. Regla Monástica 1.

[2] Regla Monástica 39.

[3] Regla Monástica 32.

2 Comentarios

  1. Buenas noches, hermanitas mi nombre es ANA MARIA GUADALUPE TORRES, tengo una nena de 4 años de edad a quien llame GIANNA MARIA DE BELEN, Gianna x interseder ante Dios, para que me conceda la dicha de ser madre a los 42 años y a los 17 años de casada, tantos tratamientos fallidos y la confianza y mis oraciones fueron escuchadas. Aparte soy Hipotiroidea y tengo sindrome de silla turca al vacio (hipofisis) tuve una gestacion bien dificil pero con mi FE puesta SANTA GIANNA, la tengo hoy conmigo. Y por ello les entrego a Ustedes mi testimonio. De mi amor a SANTA GIANNA. (PERU, CEL. 993501494)

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