Crónica del campamento de niños 2014 en el Nihuil

Todos en el monumento a Marcelo J. Morsella (en el Nihuil)
Todo el grupo en el monumento a Marcelo J. Morsella (en el Nihuil)

 

San Pio X[1] exhorta a que los pequeños, los niños, vivan en estrecho contacto con Nuestro Señor Jesucristo. Este ha sido siempre el deseo de la Iglesia, que ha seguido el deseo de Jesucristo.

De hecho, Jesucristo durante su vida mortal, en su paso por esta tierra, profesó un singular amor a los niños. Claramente lo evidencia las páginas del Evangelio. Era su delicia estar entre ellos; acostumbraba a imponerles sus manos, los abrazaba, los bendecía. Llevó a mal que sus discípulos los apartasen de Él, increpándolos con aquellas graves palabras: “Dejad que los niños vengan a Mí, y no se lo impidáis, pues de ellos es el reino de Dios”[2]. En grandísima manera estimaba su inocencia y el candor de sus almas, lo expresó bien claro cuando, llamando a un niño, dijo a sus discípulos: “En verdad os digo, si no os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Cualquiera, pues, que se humillare como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. El que recibiere a un niño así en mi nombre, a Mí me recibe”[3].

También Su Madre, la Virgen, en las apariciones más conocidas casi siempre lo hizo a niños, como en Fátima a los pastorcitos, en Lourdes a Sta. Bernardita, en Guadalupe a Juan Diego al que le dirigió esas tiernas palabras “Juanito, Juan Dieguito, el más pequeño de mis hijos”.

Viendo esta predilección por los niños de Nuestro Señor, y de Su Santísima Madre, es que debemos respetar este deseo y dejar que los pequeños entren en contacto con Él.

Si los campamentos son escuela de vida, Jesús “camino, verdad y vida”[4] debe enseñarles a vivir. El Verbo Encarnado es el modelo de todo hombre, también del niño. No debemos ocultárselo, sino presentárselos a cada paso para que Él los guíe y acompañe a la plena madurez cristiana. Por eso Jesús con fuerza dice “y no se lo impidáis”!!… “dejad que vengan a Mí y no se lo impidáis…

Es lo que hemos intentado, con nuestros más y nuestros menos, en el campamento que realizamos del 15 al 21 de diciembre en el Nihuil, en el que participaron 85 niños, de distintos lugares de Argentina (Tucumán, Salta, San Luis, San Juan, Bs. As, Mendoza, Neuquén, La Pampa, San Rafael y Malargüe) entre 7 y 13 años.  Fueron días de intensa actividad y alegría. Competencias, vida comunitaria, momentos de oración y piedad. Deportes, salidas, rafting, juegos, playa. Trabajo y servicio. Estudio, confesiones y comuniones, largas conversaciones, etc. Esfuerzo, risas, descanso…

Y de fondo, escondido pero animando todo, Nuestro Señor. Ellos en cada momento han entrado en contacto con Jesús, Jesús en el prójimo, Jesús que sufre y se alegra, Jesús que sirve a los demás, que ayuda y se entrega, Jesús presente en la creación regalándonos cada atardecer “único” del Nihuil, Jesús que perdona y absuelve, Jesucristo presente especialísimamente en la Eucaristía, Jesús que se inmola en cada altar…desgranando rosarios a Su Madre y cantándole “a gritos” a su Iglesia …“Dejad que los niños vengan a Mí, no se lo impidáis”.

Agradecemos a Dios por tantos beneficios, a Su Madre por haber protegido a estos niños.

Que nuestros campamentos sean escuela de vida, pero no de cualquier vida, sino de la Vida con mayúscula, es decir, “escuela de Jesucristo”.

José Gabriel Vicchi, IVE
San Rafael, 5 de febrero de 2015

Competencias en la Bahía “San Juan apóstol”
Competencias en la Bahía “San Juan apóstol”

 

Izando la Bandera
Izando la Bandera

Campamento de niños - IVE

Explicando el estandarte
Explicando el estandarte

 

P. Ezequiel confesando
P. Ezequiel confesando

 

Recibiendo la primera comunión
Recibiendo la primera comunión

 

[1] S. Pío X, Decreto Quam Singulari, en el que fija la edad para la primera comunión de los niños. 8 de agosto de 1910

[2] Mc. 10, 13. 14. 16.

[3] Mt. 18, 3, 4. 5.

[4] Jn. 14, 6

Deja un comentario