2014_03_21-Dedicación del Altar-009El altar tiene una significación importante en la Santa Misa. Representa dos aspectos de un mismo misterio: primero, representa la piedra del sacrificio y segundo representa al mismo Cristo; como dice San Ambrosio: “El altar representa el cuerpo de Cristo y el cuerpo de Cristo está sobre el altar”.
Desde los inicios de la Cristiandad la Santa Misa se celebraba en las tumbas de los mártires que habían entregado su vida por Cristo, significando así la unión de la sangre de aquellos mártires al sacrificio supremo de nuestro Redentor. Luego, cuando se extendió la fe cristiana, se tomó la costumbre de celebrar la Santa Misa sobre las reliquias de los Santos Mártires colocadas en un hueco pequeño hecho en los altares. Esta hermosa tradición se conserva hasta nuestros días.
Es así como el pasado viernes 21 de marzo los formadores y seminaristas del Seminario “Miguel Agustín Pro” dedicaron el nuevo «altar de piedra» de su capilla. La ceremonia estuvo presidida por Mons. Javier del Río Alba, Arzobispo Metropolitano de Arequipa. Los principales detalles del rito de dedicación del altar los señalaremos a continuación.
Como es de saber, la Liturgia Católica está llena de signos eficaces y este “Rito de la dedicación del altar” no es la excepción. Luego de la homilía, el obispo colocó las reliquias de algunos mártires y santos en una pequeña cavidad hecha en el altar, después se cantaron las letanías de estos santos implorando su favor e intercesión.

2014_03_21-Dedicación del Altar-007Una de las cosas más particulares de esta celebración fue la «crismación» del altar, que consiste en rociar y extender el “Santo Crisma” sobre el mismo. Este momento marca la consagración del altar, pues el Crisma es signo del la acción santificadora del Espíritu Santo.

Lo que sigue es un signo particular; como el altar había sido consagrado ya se podían ofrecer sacrificios agradables a Dios Padre. Por eso se colocó un brasero con carbones encendidos e incienso encima del altar, mientras el obispo iba incensando alrededor del mismo con incienso que despide un olor suave y agradable que se eleva al cielo como símbolo de los sacrificios que se ofrecerán en este altar.

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Terminada esta parte del rito sigue la investidura del altar, se retira el brasero y se coloca un mantel encima del mismo, diciendo una oración el Obispo toma una vela encendida, signo de la luz de Cristo y de su cuerpo místico que se une a su obra redentora, y se la entrega a un sacerdote el cual enciende las demás velas del ara. Luego se continúa con el ofertorio, es decir, se prepara la patena con el pan y el cáliz con el vino, para celebrar el sacrificio más grande y sublime de toda la creación, en donde Cristo se entrega al Padre para expiar nuestros pecados.

Terminada la Misa, Mons. Javier se quedó unos momentos con la comunidad del seminario. Converso con los formadores y luego con los seminaristas; los cuales le obsequiaron un ajuar para la liturgia (mantel, corporal, purificador) que tenía bordado su escudo. En ese momento explicó el significado de la frase “surgite eamus” que aparece en su escudo, es la frase que dijo Jesús a sus apóstoles en la noche de su agonía, y es el título de uno de los libros del beato Papa Juan Pablo II.

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Luego de estos saludos se retiró el obispo, pero sin lugar a duda fue una enorme gracia que visitara nuestra casa de formación.

Esta celebración es un signo de la unidad que debe reinar en la Iglesia, vivir en comunión con Cristo y los sucesores de sus apóstoles, los obispos, para formar así parte del edificio del cuerpo Místico de Jesucristo, en el cual Él es la piedra angular que nos sostiene y redime a todos.

Padres y Seminaristas del Seminario Mayor Miguel A. Pro

Instituto del Verbo Encarnado, Perú

Fuente: http://www.iveperu.org/dedicacion-del-altar-en-nuestro-seminario/

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