“Adviertan bien los superiores y profesores que de su modo de pensar y de su manera de obrar depende en gran medida el resultado de la formación de los alumnos; establezcan bajo la guía del rector una unión estrechísima de pensamiento y de acción, y formen con los alumnos tal familiar compenetración que responda a la oración del Señor “que sean uno”, e inspire a los alumnos el gozo de sentirse llamados”, nos dice el Concilio Vaticano II[1].

Con esta convicción el pasado 7 del corriente tuvimos las Jornadas Tomistas, cuyo tema fue: “El estudio del ser en los principales filósofos”. Éstas fueron organizadas por el rector de nuestro seminario, el P. José Antonio González. En ellas no sólo participaron los formadores y seminaristas, sino también las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará. En un camino ascendente los expositores trataron desde Parménides, hasta los filósofos contemporáneos, incluyendo entre estos últimos a los más destacados de estas tierras de Santa Cruz. De este modo, se consiguió fomentar el conocimiento de los pensadores tomistas brasileros (con sus aciertos y sus errores). Demás está aclarar que en este camino fuimos iluminados por el Angélico Doctor y su más ilustre discípulo, el Padre Cornelio Fabro.

Como no sólo pretendemos que junto con nuestros miembros (los seminaristas) tengamos una unidad de pensamiento, sino también unidad en el obrar, días después de las Jornadas Tomistas tuvimos los Juegos Florales. Comenzaron con la “solemne” ceremonia de apertura, el encendido de la llama Olímpica y una retrospectiva de las anteriores ediciones en esta casa de formación. Los equipos fueron dos de los evangelistas: Lucas y Mateo. Con ellos (uno converso del paganismo y otro del grupo de los “publicanos”) quisimos representar la gracia de la conversión para seguir el espíritu del Jubileo de la Misericordia promulgado por su Santidad, el Papa Francisco. A pesar de la brevedad del tiempo con que contaron para prepararse los “Lussores” (jugadores) no escatimaron esfuerzos y se destacaron en las diferentes competiciones tanto culturales como deportivas. De todas ellas sobresalieron las competiciones de griego y el diálogo en latín como también las composiciones literarias (poesía e ensayo) en dicha lengua.

Con todo esto se pretende inspirar en nuestros seminaristas el amor por la verdad que nos dará la gracia de la unidad de pensamiento en la fidelidad al magisterio de la iglesia y a las enseñanzas de nuestro fundador y superiores.

Formadores del Seminario San José de Anchieta, San Pablo-Brasil

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[1] OPTATAM TOTIUS, 5.

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