manresa
Interior de la cueva, donde San Ignacio hizo y escribió los Ejercicios Espirituales

La Cueva de Manresa es cuna de innumerables santos y magnánimas empresas evangelizadoras. Allí San Ignacio recibió la divina inspiración de los Ejercicios Espirituales y por su medio la sagrada Cueva es madre del ‘Divino Impaciente’, apóstol del Oriente, de los mártires y audaces misioneros de América, como de todos aquellos que de alguna u otra manera se convirtieron en referentes espirituales y culturales durante varios siglos en gran parte de Europa. Una Cueva que seguirá gestando santidad probablemente hasta el fin de los tiempos.

manresa1

Vista de la casa de Ejercicios construida sobre la Cueva de Manresa

 

San Ignacio decía que«Los Ejercicios son todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender…»[1]. Pues bien, ‘lo mejor de esta vida que el santo podía pensar’ también se han hecho presente en las nieves norteñas de Groenlandia, como en la mayoría de las demás misiones de nuestro Instituto.

 

manresa2

Puede ser un buen ambiente para rezar…

 

A fines del año pasado Daniel comenzó a asistir a Misa. Él es un joven alemán que hace unos meses vino a Nuuk para hacer unos cursos en la Universidad local. Solo estará hasta mitad de año y regresará a Europa. Nosotros no dejamos de asombrarnos ante tantos casos del todo particulares de personas, mayormente jóvenes, que llegan a estas latitudes por motivos muy distintos unos de otros y varios aparentemente insuficientes para arribar a estas nieves. Daniel tiene 24 años y es de muy buen natural. Respetuoso, educado, habla inglés perfectamente y algo de italiano. Comenzó a venir a misa todos los domingos y se integró muy bien a la comunidad de los filipinos.

Pero vuelvo al santo de Loyola. Él imperaba a los miembros de la Compañía de Jesús que sepan dar razón de cosa tan provechosa como los Ejercicios; pero de tal manera han de saber dar razón, que no sólo satisfagan a los que les preguntan, sino que intenten mover a otras personas para que quieran aprovecharse de los mismos.

Alguien que siguió este consejo el pie de la letra fue el beato Brochero. Una vez, una tía cordobesa me contó que su papá hizo Ejercicios Espirituales con el beato. Y que una de las tácticas del apóstol era jugarles al truco a los paisanos, apostando por el Ejercicio. Si él les ganaba, ellos debían hacer el Ejercicio Espiritual. El P. Carlos Rivarola, todo un especialista en el tema, podrá corroborar estos ‘métodos pastorales’ del Cura Gaucho.

 

manresa3

P. Brochero, gran propagador de Ejercicio Ignacianos en la zona de Traslasierra, Pcia. de Córdoba, Argentina

 

Aquí en Nuuk hay que imitar la iniciativa pero inventando otros ‘anzuelos’. Por ejemplo, podemos cambiar la partida de truco por una invitación a cenar con una buena cerveza propia del lugar. Al parecer da buenos resultados. Así fue que un buen día Daniel nos dijo que le interesaba hacer los Ejercicios de que le habíamos hablado. Concretamos fecha, preparamos un departamento que está debajo de nuestra casa, junto a la Iglesia y comenzamos a trabajar en la preparación de las prédicas para un Ejercicios de cinco días. La noche anterior a iniciarlos, nos avisa que se enfermó y no podría asistir. San Ignacio señala claramente al final de las anotaciones que debemos salvar la proposición del prójimo…[2] pero ¿enfermarse unas horas antes? Sí, efectivamente estaba con gripe. Fueron días en que muchas personas en la ciudad estaban enfermas por lo mismo y también los curas quedaron un tanto afectados. Se reprogramó el Ejercicio para una semana más tarde y ahora sí, predicadores y ejercitantes todos repuestos y listos para dar el puntapié inicial. No tenemos constancia de que antes se haya predicado un Ejercicio Ignaciano en Groenlandia, la Isla más grande del mundo, pero como sea, estábamos conscientes que Dios lo quería ‘sin dudar ni poder dudar’. Así fue como la Providencia, San Ignacio y varios factores más permitieron que el Ejercicio se lleve a cabo muy bien.

 

manresa4

Nuuk durante esta primavera

 

Por otra parte tenemos el caso de Jacob. Es un danés cuarentón que vive hace unos años en Nuuk. Soltero, le gusta la lectura y su trabajo le permite tener cierta disponibilidad de tiempo que en la actualidad muchos podrían envidiar. De él hice referencia en una crónica anterior porque el año pasado lo recibimos en la Iglesia Católica, ya que como la mayoría de los daneses, era luterano. Hace varios meses él leyó algo sobre los Ejercicios de San Ignacio y manifestó su interés en conocer más y si llegase el caso, en algún momento poder hacerlos. Ese momento llegó al fin. Luego de predicarle a Daniel, todo estaba en condiciones para que Jacob también los hiciese. Por lo tanto, dos semanas más tarde, teníamos nuevamente el departamento ocupado por un nuevo ejercitante que dedicaría cinco días a ‘conocer más a Jesucristo para más amarlo y seguirlo’.

En cada contacto con los Ejercicios, ya sea como ejercitante o predicador y en las distintas modalidades, de 30 días y también de 3, constatamos que Dios está ahí, que actúa, se hace presente y los resultados son más o menos manifiestos. Por eso pocas veces son tan genuinas y profundas nuestras acciones de gracias como después de los Ejercicios. Nada sustancialmente nuevo en Nuuk, la experiencia se repitió. Pero como cada Ejercicio es distinto, ‘cada alma es un mundo’ y no existe una historia de santidad o fracaso que se repita, siempre hay algo particular y novedoso. En esta oportunidad y con esto termino, destacaría dos elementos. La alegría y consuelo que sentimos nosotros, ya que esta es una de esas misiones donde los frutos están bastante fuera del alcance de la vista de los misioneros. Y predicar Ejercicios no es algo menor, más en un marco como este. Y en segundo lugar, creo oportuno subrayar que uno de los posibles fruto fue notablemente más desconocido. ¿Por qué digo esto? Porque uno de estos ejercitantes se ha alejado de la vida de la parroquia y perdido el contacto con los misioneros. Dios es Poderosísimo, pero el hombre es un misterio de libertad. Siempre será real que en las misiones no todo es ‘color de rosas’… ni para un daltónico como yo, pero eso nunca debe ser causa de desánimo, sino por el contrario.

“Recoged los frag­mentos que han sobrado” (Jn 6,12), dijo Jesús a sus Apóstoles. Y comenta el P. Carrascal: “Tal me parece a mí que es la exhortación que el Señor dirige a sus misioneros. «Colligite fragmenta». Recoge lo poco o mucho que encuentres. Querrías que al sacar tus redes se te rompieran de peso. Écha­las, sin embargo, y recoge lo que saques, mucho o poco, grande o chico, «Colligite fragmenta». Querrías echar tu hoz en campo todo él blanqueado para la siega; sin embargo, en la parcela que tú cultivas no ha llegado la hora de la mies, sólo alguna que otra espiga se halla ya madura y bien granada, apta para los graneros del cielo. Recógela, no la desprecies. «Colligite fragmenta». Querrías que tu viña te ofreciera vendimia abundante y bien sazonada. Pero ¡ay!, vas por la viña del Señor y no hallas sino algún que otro racimo maduro. Recógelo, no lo desprecies. «Colligite fragmenta». “Y con las sobras llenaron 12 canastos” (Jn 6,13).

Desde la tierra del sol de medianoche, rezamos por todos ustedes y por nuestra perseverancia, tantas veces ejercitantes.

 

P. Fabio Schilereff, IVE

Misionero del Instituto del Verbo Encarnado en Groenlandia

______________________________________________________

[1] Monumento Ignatiana, Ser. 1º, pág. 111.

[2][22] Para que así el que da los exercicios espirituales, como el que los rescibe, más se ayuden y se aprovechen: se ha de presuponer que todo buen christiano ha de ser más prompto a salvar la proposición del próximo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquira cómo la entiende, y, si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve.

Deja un comentario