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Peregrinación a Ntra. Señora de Guadalupe

Octubre 2018

Por gracia de Dios un grupo de hermanas de las Provincias de España e Italia pudimos participar de una ya tradicional peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en Extremadura (España) que se viene realizando desde hace 23 años. Se organiza desde la Delegación de juventud de Córdoba (España) y año a año se han ido sumando más peregrinos, siendo muy notables los frutos espirituales obtenidos. En esta última peregrinación, fueron cerca de 1060 jóvenes los que acudieron, junto con algunas familias, seminaristas menores y mayores, sacerdotes y religiosas, saliendo desde Córdoba el viernes 26 de octubre y finalizando el domingo 28.

Este año, gracias a la invitación de las Hermanas Servidoras que se encuentran misionando en la casa de espiritualidad de la diócesis de Córdoba, fuimos 8 hermanas de nuestro Instituto las que participamos (tres de la provincia de España, y cinco de la de Italia).

El primer día se comenzó la peregrinación con la Santa Misa en la Mezquita-Catedral, presidida por Don Demetrio, obispo de Córdoba, y los demás sacerdotes (alrededor de 10) que acompañarían la peregrinación. Terminada la misma, subimos todos a los buses: 19 en total. Las Servidoras nos dividimos de dos en dos. Ya desde los inicios del viaje pudimos aprovechar a conocer a los jóvenes que pertenecerían a nuestro grupo durante todo el camino, y las expectativas e intenciones con las que peregrinaban a ver a Nuestra Madre. A media mañana los buses nos dejaron en un camino, por donde comenzaríamos a andar. Este primer día la lluvia se hizo presente de forma débil, pero constante casi todo el camino. A eso de las 20.00 hs llegamos a un pueblo donde pasaríamos la noche. Luego de ubicarnos en nuestros sitios, se realizó un momento de Adoración eucarística en la parroquia del pueblo, y luego un sacerdote de Irak dio su testimonio como pastor en este país golpeado por la guerra y la persecución del Isis, invitando sobre todo a que rezáramos por ellos y por la fortaleza de los cristianos allí, e invitándonos a vivir con mayor fortaleza y entrega nuestra fe. Luego de la cena aprovechamos para hacer una pequeña recreación con los jóvenes, que aun luego de todo el día, querían divertirse y compartir más con nosotras.

Al día siguiente, sábado 27, después del desayuno, volvimos a subir a los buses por unas pocas horas, hasta que nos dejaron nuevamente cerca de un camino para empezar la caminata. Los grupos iban presididos por la cruz del peregrino, y cada uno de estos llevaban su estandarte (con el número de bus), acompañado por la bandera de España y en el centro el Sagrado Corazón. A mitad de camino se hizo una parada, y por grupos se impartió una pequeña catequesis sobre el Sagrado Corazón de Jesús. A eso de las 14:00 hs llegamos a Villa Vaquita, un prado donde comimos, descansamos, y los jóvenes aprovecharon a tocar y bailar sevillanas. Aquí se celebró la Santa Misa, al aire libre. Una vez reparadas las fuerzas físicas y espirituales, reanudamos la marcha, para hacer el último tramo de camino hasta el Santuario, entre cantos y bailes, ya que la emoción era mayor a cada paso que dábamos. A eso de las 19:00 hs comenzamos a ver el pueblo, y en él el monasterio y el santuario. Fue mucha la alegría de todos los peregrinos al llegar, cantando a la Patrona de Extremadura. Providencialmente, llegamos minutos antes de que la lluvia comenzara- la Virgen esperó hasta que todos sus hijos llegaran-. Una vez allí, pudimos subir al camarín de la Virgen, besar una reliquia de la casa de Nazaret, y rezar unos momentos a sus pies.

Para finalizar ese gran día en el que habíamos alcanzado la meta, se realizó una Adoración en acción de gracias, meditando el santo Rosario, luego del cual, se hizo una velada, con cantos y bailes.

El último día, ya domingo 28, tuvimos la Eucaristía en la basílica, celebrada por todos los sacerdotes presentes, y acompañados por el coro de los frailes franciscanos (que habitan en el antiguo convento de los Jerónimos). Al finalizar la celebración, el sacerdote venido de Irak regaló a la Delegación de juventud un crucifijo que fue encontrado en una de las parroquias de su ciudad cuando, una vez pasado el peligro, pudieron volver a ella. Era éste un modo de recordarles su compromiso de rezar por los jóvenes perseguidos de Medio Oriente, especialmente los cristianos iraquíes. Antes de partir, aun nos esperaba una velada, con algunos cantos, la presencia de un mago, y algunos testimonios de seminaristas, y de jóvenes sobre el noviazgo.

A eso de las 13:00 hs subimos a los buses, para empezar el camino de regreso a Córdoba, luego del saludo a la Virgen de Guadalupe. Estando ya de nuevo en Andalucía, a eso de las 17:00 hs, paramos en Hinojosa, un pequeño pueblo, donde varias familias nos esperaban con el almuerzo. Finalmente, llegamos a Córdoba alrededor de las 20:30 hs. Durante el camino se aprovechó para compartir junto a los jóvenes el camino que habíamos realizado, y las gracias que en él habían recibido de manos de la Virgen de Guadalupe.

Damos gracias a Dios por haber participado en una peregrinación de tal magnitud, ya que el apostolado que cada hermana pudo realizar con los distintos jóvenes fue de mucho provecho, y de ese modo contribuir, aunque de modo muy sencillo, como instrumentos de la evangelización. Ahora queda esperar a que los Sagrados Corazones de Jesús y María fructifiquen la semilla plantada en cada uno de los peregrinos, junto con el trabajo y las oraciones de los religiosos, para ver valientes y santos jóvenes, dispuestos a dar sus vidas por la causa de Cristo.

También, en nombre de la Provincia Nuestra Señora del Pilar (España y Francia), agradecemos la colaboración de las estudiantes de Italia, y su disponibilidad en esta peregrinación.

En el Verbo Encarnado y su Santísima Madre.

Hna. Maria Regina Martyrum, SSVM

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