Muchos contras nos llevaban a pensar que era una imprudencia comenzar con el curso de universitarios en el 2012, porque nos encontrábamos en tiempo de mudanza del seminario, de Segni a Montefiascone, con todo lo que implica el traslado de un seminario. Además en ese período el número de nuestros formadores era muy reducido, por lo tanto se veía como una locura sumar otra actividad a las ya presentes. Pero al fin de cuentas el pro que nos movió a concretarlo, y que era mayor y más urgente que todos los demás contras, fue que, por una parte, con este apostolado se trabajaría de manera directa en nuestro carisma, es decir llevando a cabo un apostolado cualificado de inculturación del Evangelio, y por otra, la decadente formación de los jóvenes universitarios en general hoy en día.

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Foto grupal de los jóvenes que participaron del segundo curso para universitarios católicos.

Es por eso, que después de la gratificante experiencia del primer curso de universitarios que se realizó el año pasado, el cual fue posible gracias a la colaboración en conjunto de los padres, seminaristas y hermanas, este año, por gracia de Dios, del 30 de Agosto al 4 de Septiembre, llevamos a cabo el segundo, en Tuscania, provincia de Viterbo.

Los jóvenes que participaron provienen de diversas partes de Italia y de Albania (un hecho edificante para contar es que los jóvenes albaneses trabajaron durante mucho tiempo en la confección de rosarios y mermeladas para venderlos y así poder juntar el dinero necesario para participar de las jornadas), los cuales se enteraron y luego se informaron más del curso por medio de la propaganda hecha en parroquias y universidades con la distribución de volantines y trípticos sobre estas jornadas, a través del blog de formación católica (www.formazionecattolica.blogspot.it) que mantienen actualizado un par de nuestros seminaristas, y algunos también nos contactaron por medio de la página de facebook del seminario (www.facebook.com/iveroma). Hay que destacar que los pocos jóvenes (unos 20) que habían participado el año pasado, no solo vinieron de nuevo sino que además muchos de ellos volvieron acompañados por un par de amigos, entusiasmados por lo que se contaba del curso.

Decía Chesterton que la alegría es el gran secreto del cristiano, y sin lugar a dudas, eso fue lo que estos 60 jóvenes vivieron durante estos cuatro días. La solemnidad de las celebraciones litúrgicas -Santa Misa, Rosario, Adoración eucarística-, la seriedad y el nivel de las conferencias, venían siempre acompañadas de un hermoso clima de alegría. Alegría que en estos jóvenes brotaba del contacto cotidiano con Jesucristo eucaristía, de la sed y búsqueda de la Verdad, de la recepción del sacramento de la penitencia, y de las charlas personales con un sacerdote que siempre tenían a disposición.

Las conferencias fueron dadas por sacerdotes y hermanas de nuestra familia religiosa, y por profesionales laicos cercanos al Seminario abocados a distintos ámbitos como profesores de historia y de biología y un médico psiquiatra. Era grande el interés de los participantes, que se reflejaba en la cantidad y calidad de las preguntas en las conferencias, y luego de modo privado, al mismo expositor. Agregando además la atención con la cual escuchaban las distintas exposiciones.

 “Padre, estas jornadas tienen que durar más días porque para nosotros son un oasis en el cual podemos descansar de la formación que recibimos durante el año ”. Así nos decía un joven proponiéndonos que el curso no sea de cuatro días sino de ocho. Esta apenas mencionada es una de las tantas propuestas que los jóvenes mismos nos presentaron al término del curso. Creo que uno de los frutos principales, al menos visible, es que la mayoría entendió que deben hacer los Ejercicios Espirituales anualmente. Se suma a esto la preparación de algunos para consagrarse a María en materna esclavitud de amor, según el “tratado de la verdadera devoción” de San Luis María Grignón de Monfort, y la salida a la acción dando charlas y conferencias en escuelas y parroquias.

Por eso agradecemos en primer lugar a Dios que nos concede la posibilidad de realizar anualmente estas jornadas en las que de un modo especialísimo se trabaja por la inculturación del Evangelio, y después a todos los religiosos y religiosas que trabajaron con gran generosidad para que todo resulte para  la mayor gloria de Dios.

Sem. Gregorio Ansaldi.

Seminario internacional “San Vitaliano Papa”

1 Comentario

  1. muy buena página, en general; en cuanto a la crónica universitaria la imposibilidad de imparcialidad me limita en la opinión…!

    Dios continúe Su Obra !!

    Enrique R. Ansaldi

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