Una vez más hemos podido concretar la predicación de los Ejercicios Espirituales para mujeres en nuestro Centro espiritual de Luxemburgo. Del día 22 al 25 de febrero, ocho mujeres han podido hacer los Ejercicios que fueron predicados en francés por dos hermanas contemplativas y una apostólica.  El P. Jorge Álvarez estuvo disponible para confesiones y consultas.

Afirma el P. Casanovas, gran comentador de este método ignaciano que “todo el valor de los Ejercicios de San Ignacio, su influencia en la vida de la Iglesia católica y su misma razón de ser, se deben por entero a las relaciones que tienen con la Santidad”. San Ignacio quiere la perfección del alma, su “salud”[1], que pueda desarrollarse la semilla de la gracia mediante el recto y normal desarrollo de sus funciones espirituales, de modo que el alma pueda “en todo amar y servir a su Divina Majestad”.

Las ejercitantes llegaron el jueves por la noche para la Santa Misa y luego de la Misa se acomodaron en las habitaciones. Más tarde tuvimos la cena, y después de unos avisos comenzaron propiamente los Ejercicios con los primeros “puntos de meditación”, que se trata de una pequeña explicación de los que propone San Ignacio para meditar al día siguiente.

Fue una gracia especial para estas mujeres el poder dejar todas sus obligaciones por unos días para dedicarse de lleno a la oración y poder de este modo descubrir con mayor claridad cuál es la voluntad de Dios y cómo deben seguirla más perfectamente en su estado de vida. La mayoría de ellas hacían por primera vez Ejercicios Espirituales, pero algunas de ellas ya era la segunda o inclusive la tercera vez que los podían hacer.

Durante los Ejercicios reinó un gran clima de silencio y oración por partes de las ejercitantes. Al finalizar,  una de ellas nos comentaba: “Para mí es un regalo venir acá a hacer los Ejercicios y poder estar con ustedes, es mi tercera vez y cuando salgo de acá tengo mis fuerzas renovadas, veo el ejemplo de las dos comunidades: las apostólicas con su trabajo y asistencia y a la vez la oración de las hermanas contemplativas”.

Pío XI sintetiza el caudal de ciencia que contiene el método ignaciano diciendo: “Son los Ejercicios de San Ignacio el más sabio y universal código espiritual para dirigir las almas por el camino de la salvación y de la perfección, fuente inexhausta de piedad a la vez eximia y muy sólida”[2].

Terminamos los Ejercicios por la tarde del domingo con la Adoración Eucarística y con la bendición final dada por el Padre Jorge Álvarez. Luego tuvimos la cena festiva de clausura de los Ejercicios.

Demos gracias a Dios por todos los beneficios que nos concede cada día y por poder ayudar a los demás a acercarse más a Dios en cada momento de sus vidas. Pedimos por la perseverancia de estas mujeres en sus buenos propósitos, para que puedan cumplir la voluntad de Dios que nos llama a cada uno a la perfección según su estado de vida.

Nos encomendamos a sus oraciones,

Hna. Czestochowa

[1] Cf. Ejercicios Espirituales, [1].

[2] Encíclica Mens Nostra. Marin, Enchiridion p. 462.

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