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Crónica del viaje a Turquía[1] – 13 al 20 de mayo de 2019 –

El motivo principal de nuestro viaje a Turquía era ver y conocer el lugar donde nuestra Familia Religiosa ha sido invitada a trabajar pastoralmente; y además aprovechamos a visitar algunos otros lugares, según el tiempo nos permitía.

El lugar donde nos han invitado a trabajar es Trabzon, perteneciente a la Diócesis de Anatolia, más precisamente en la parroquia Santa María de Trabzon, única iglesia católica de esta ciudad y lugar del martirio del Sacerdote italiano Don Andrea Santoro, asesinado en dicha parroquia en el año 2006, mientras leía las Sagradas Escrituras en la Iglesia.

TRABZON

La ciudad de Trabzon, antiguamente llamada Trapezunte o Trebisonda, es capital de la provincia de Trebisonda (una de las 81 en que está dividida Turquía), se encuentra al noreste del país, en la costa del Mar Negro y fue fundada hacia fines del siglo VII a.C. Fue desde los inicios un importante puerto comercial del Imperio Romano, ya que es punto central de la ruta que une el Mar Negro y Persia.

Trebisonda, en griego Tράπεζα, significa «mesa», y se la llamó así debido al relieve del territorio en el cual se encuentra la ciudad.

Turquia_Servidoras.01Según la tradición, fue el Apóstol San Andrés quien evangelizó estas tierras, y la información más antigua sobre la presencia del cristianismo en este lugar, se remonta al tiempo de las persecuciones del Emperador Diocleciano (303). El primer Obispo de Trabzon que se conoce es Domno, quien participó en el Concilio de Nicea en el año 325. En el año 535, Trabzon fue erigida como Sede Patriarcal de Constantinopla, y es así que siguió estrechamente los pasos del Imperio Bizantino.

Turquia_ServidorasProvidencialmente, llegamos a Trabzon el 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima, a quien, por supuesto, encomendamos el futuro de la misión de nuestra Familia Religiosa en estas tierras. Ese día, un nutrido número de feligreses de la parroquia, asistieron a la Santa Misa y tuvimos oportunidad de conocerlos y compartir con ellos algunos momentos. El grupo estaba formado por unas 20 personas, aproximadamente, de las cuales, la mayoría son cristianos inmigrantes que han debido huir de sus países a causa de su fe (Irán, Irak, África), y, además, algunos jóvenes que van allí por motivos de estudio. Las historias de estas personas son muy edificantes y fue muy conmovedor ver con cuánta alegría y devoción nos acogían, albergando la esperanza de poder contar con religiosas en la parroquia.

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Placa que recuerda el lugar del martirio del P. Andrea Santoro en la iglesia parroquial

Pudimos estar allí tres días, de los cuales, además de conocer la realidad de la parroquia, nos dedicamos a visitar algunos lugares más significativos de la ciudad. Entre estos, la Iglesia de Santa Sofía, iglesia bizantina, construida durante la dinastía de los Comneni, emperadores de Trebisonda, a partir del inicio del siglo XIII. Actualmente, la iglesia está convertida en mequita y museo, pero aun se conservan hermosos frescos del mismo período.

Turquia_Servidoras.04También pudimos visitar el cementerio cristiano, que, aunque abandonado y en gran parte destruido, continúa siendo propiedad de la Iglesia. Existe la esperanza de poder reconstruir este lugar, agregando también una pequeña capilla.

Además, pudimos visitar aquí el Monasterio de Sumela, actualmente llamado Monasterio de Meryemana, es decir, de Madre María. Una antigua tradición atribuye la fundación de este monasterio a dos monjes griegos, Barnaba y Sofronio, quienes movidos por una aparición de la Santísima Virgen y llevando con ellos un ícono de la Virgen (atribuido a San Lucas evangelista), llegaron a este remoto lugar y fundaron el monasterio, escondido en la montaña. Esta tradición se remonta al año 385, durante el reino del emperador Teodocio I. El lugar es una hermosa montaña rocosa y llena de vegetación, en la cual, los primeros descubrimientos fueron pequeñas grutas en la montaña, que constituían el primer refugio de los monjes, con una pequeña capilla dedicada a Panaghia tou mélas (Virgen de la Montaña negra).

La fama del pequeño santuario y de la santidad de los monjes (muertos en el 412), atrajo gran número de peregrinos y, sobre todo, otros monjes. Así, en poco tiempo, se transformó en uno de los centros más significativos del monaquismo oriental.

El monasterio fue preservado y protegido por siglos a pesar de numerosos y diversos ataques durante la historia de Trebisonda; finalmente, en el 1923 durante la primera guerra mundial y la guerra greco-turca, los monjes dejaron definitivamente este lugar. Actualmente puede visitarse como museo.

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Monasterio de Sumela

ESTAMBUL

El 17 de mayo pudimos visitar Estambul; esta visita fue más breve, pero la aprovechamos al máximo.

Estambul (en turco, İstanbul, [isˈtanbuɫ]), conocida históricamente como Bizancio y, después, Constantinopla, es la ciudad más poblada de Turquía y el centro histórico, cultural y económico del país.

En el 324 d. C., el emperador romano Constantino I eligió Bizancio como sede de la nueva capital del Imperio Romano, que pasó a llamarse Nueva Roma (Constantinopla y más tarde Estambul). Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, se convirtió en la capital del Imperio Bizantino (Imperio Romano oriental), el Imperio latino y el Imperio otomano, cuya existencia temporal abarcó el periodo entre 1299 hasta 1923 cuando Turquía se convirtió en  república democrática, bajo el liderazgo de Mustafa Kemal Atatürk.

Es una ciudad transcontinental, ubicada en el estrecho del Bósforo, que separa Europa y Asia, entre el mar de Mármara y el Mar Negro.

Aquí, además de recorrer los principales puntos de la ciudad, pudimos visitar la Iglesia de San Salvador en Chora, construida en el siglo V, es única por la riqueza y la belleza de los mosaicos y los frescos bizantinos que aún la adornan.

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Frescos de la Iglesia S. Salvador en Chora

La Basílica de Santa Sofia, actualmente transformada en museo, construida en el siglo VI por Justiniano, en el lugar de la precedente iglesia constantiniana; conserva solo una pequeña parte de los magníficos mosaicos dorados que la adornaban.

 

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Basílica de Santa Sofia

 

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Meskita Azul
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Gran Bazar

Pudimos visitar también la famosa Mesquita Azul; la, así llamada Cisterna Basílica o Yerebatan Sarnici, que es una de las más imponentes y vastas cisternas subterráneas bizantinas de Estambul; fue construida durante el reino del emperador Justiniano, en el siglo VI y cuenta con 336 columnas. Finalmente, no podíamos dejar de visitar el Gran Bazar, construido por Mehmet II, el Conquistador, en el 1461, muy típico y atractivo para los turistas…

 

 

 

 

ESMIRNA

Finalmente, pudimos visitar algunos lugares de esta zona tan significativa para la historia del cristianismo.

Esmirna​ (en turco, İzmir, contracción de su antiguo nombre griego, Σμύρνη, Smýrni, «Smyrna»),​ es una ciudad metropolitana de Turquía situada en el extremo occidental de Anatolia, capital de la provincia de Esmirna, el segundo puerto más importante del país tras Estambul y la tercera ciudad turca en población, después de Estambul y Ankara. Se piensa que ha sido fundada hacia el 3000 a. C. por los léleges, ​ en el lugar de Tepekule cerca de la actual Bayraklı. Entre el 2000 y el 1200 a. C., formó parte del imperio hitita, y al derrumbarse el Estado hitita por los ataques de los frigios, fue ocupada por los eolios, emigrados de Grecia a Anatolia alrededor del año 1000 a. C.

Con Éfeso y Pérgamo, Esmirna competía por el título de primera ciudad de Asia.

Uno de los personajes más conocidos de Esmirna es el poeta Homero, ​ autor de la Ilíada y la Odisea. El poeta nació en Esmirna en el siglo VIII a.C. Pudimos visitar los restos de la ciudad antigua y lugar de nacimiento del poeta.

Esmirna formó parte de las siete iglesias del Apocalipsis de San Juan[2], que aún existen como ciudades reconocidas, dentro del territorio de la Diócesis de Esmirna: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea, y que, según Tertuliano, instituyó San Policarpo, primer obispo de Esmirna. ​ La vida de la comunidad cristiana naciente en este lugar era muy fervorosa, y de hecho, Esmirna junto a Filadelfia, son las únicas que reciben palabras de consuelo por parte del Apóstol en el libro del Apocalipsis: Al ángel de la iglesia de Esmirna escribe: Esto dice el Primero y el Último, el que estuvo muerto y revivió. Conozco tu tribulación y tu pobreza – aunque eres rico – y las calumnias de los que se llaman judíos sin serlo y son en realidad una sinagoga de Satanás. No temas por lo que vas a sufrir: el diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida”.[3]

Además de la presencia y predicación en estas tierras del Apóstol San Juan, los testimonios del Nuevo Testamento hacen referencia también a la presencia de San Pablo, quien por tres años residió en la ciudad vecina de Éfeso (Hc. 19, 20).

Y, como es bien conocido por todos, el primer obispo de esta ciudad fue San Policarpo de Esmirna, martirizado durante la violenta persecución que se desencadenó contra los cristianos, en el estadio de la ciudad en el año 167, cuando tenía 86 años[4]. Pudimos visitar la actual Iglesia de San Policarpo, en la que se recuerda la vida del santo y se puede venerar una reliquia de su cuerpo.

Visitamos, además, la Catedral de Esmirna, lugar donde nos hospedamos.

ÉFESO

Uno de los momentos más agradables de nuestra visita fue Éfeso, sea por su misma importancia en cuanto a la Iglesia primitiva como por su historia.

Éfeso era la ciudad más importante de la provincia romana de Asia (Asia Menor) aunque Pérgamo fuese la capital del imperio. Esta ciudad era la puerta a Asia y a Roma. Su ubicación era de importancia estratégica para los comerciantes y para los ejércitos.

Allí, la primera comunidad cristiana fue fundada por San Pablo, donde encontró un grupo de discípulos de Juan Bautista que se convirtieron sin dificultad al evangelio (Hc 19, 1-7). El Apóstol discute con los judíos en la sinagoga (Hc 18,19) y se retira de la ciudad dejando a Priscila y Aquila. Según los testimonios del Nuevo Testamento Pablo, mientras se encuentra allí, escribe a la comunidad de los Corintios (1 Cor 16,9) y reside tres años (Hc. 19, 20), con grandes desafíos y entusiasmo misionero.

Éfeso también fue tierra de predicación del Apóstol San Juan, donde según la tradición, escribió el Evangelio y vivió con la Santísima Virgen durante nueve años.

Basílica y Tumba del Apóstol amado

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Tumba de
San Juan Evangelista

La Basílica de San Juan se construyó en el siglo VI por Justiniano I y se cree que está erguida en el sitio exacto donde Juan el Apóstol fue enterrado. Se ubica en las laderas de la Colina de Ayasoluk y debajo de su fortaleza cerca de las actuales ruinas de Éfeso, en el distrito de Selcuk.

En la antigua ciudad de Éfeso, visitamos la Iglesia de la Virgen o también dicha Iglesia del Concilio, ya que fue sede de dos importantes Concilios, el I Concilio de Éfeso del año 431 donde María Santísima fue proclamada Madre de Dios (Theotokos) y el II Concilio del año 449, llamado Latrocinio efesino donde examinaron la acusación del monofisismo.

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Basílica de S. Juan Evangelista

En este mismo recorrido de la antigua Éfeso se puede visitar

  • La vía Arcadiana, que conducía del puerto hacia el teatro y fue así llamada en honor al emperador Arcadio (395-408) que la restauró.
  • El Anfiteatro, edificado en época romana entre el I y el II siglo d.C, que podía acoger 25.000 espectadores y en su tiempo era revestido todo de mármol.
  • La vía del mármol, del siglo V d.C, que conduce del teatro a la Biblioteca de Celso.
  • La Biblioteca de Celso, construida entre el 110 y 135 d.C, fue una de las más famosas bibliotecas del mundo, también toda revestida de mármol en dos pisos, contenía hasta 12.000 pergaminos.
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Anfiteatro de Éfeso

La Casa de la Virgen

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Fachada de la Casa de la Virgen

Continuando nuestro recorrido, a nueve km al sur de Éfeso, en un monte rodeado de una vasta vegetación, se encuentra la Casa de la Virgen, Madre María (Meryem Ana), donde, según la tradición, vino acompañada de San Juan Evangelista tras iniciar la persecución en Jerusalén.

Según una antigua tradición, después de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, María había vivido tres años en Jerusalén, tres en Betania, y, al final, nueve años en las cercanías de Éfeso. En ese lugar, en la actualidad, se encuentra la capilla de la Panaya Kapuli o Kaulu, que en turco significa Capilla de la Toda Pura María.

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Interior de la Casa de la Virgen

El hallazgo de la casa se remonta al 29 de julio de 1891, cuando dos sacerdotes de la Congregación de la Misión (lazaristas) franceses, lo padres Henry Jung y Eugène Poulin, cediendo a las insistentes peticiones de Sor Marie de Mandat-Grancey, la superiora de las Hijas de la Caridad, que trabajaban en el hospital francés de Esmirna (Izmir), salieron en busca de la casa de María, teniendo como guía las visiones de la mística alemana la Beata Anna Katharina Emmerick (1774-1824). Esta religiosa fue beatificada por Juan Pablo II el 23 de octubre de 2004. Desde su lecho de enferma, en un pueblo de Westfalia, en el que transcurrió los últimos doce años de su vida, había recibido las visiones de la vida de Jesús y de la Virgen, recogidas y publicadas después de su muerte por el escritor alemán Clemens Brentano.

Tras muchos esfuerzos, junto a una fuente, los dos sacerdotes misioneros encontraron las ruinas de una casa, que daba la impresión de haber sido utilizada como capilla, y que correspondía perfectamente a la descripción de Anna Katharina Emmerick.

Según cuenta la tradición y las revelaciones de la beata, allí la Santísima Virgen comenzó con el rezo del santo vía crucis, práctica que con gran devoción realizaba cada día en las inmediaciones de la montaña. Allí la Madre de Dios se consumió de nostalgia hasta que fue arrebatada al cielo por los ángeles. Se dice que, cuando estaba cercana al momento de la muerte, los apóstoles se hicieron presentes en el lugar, avisados por medio de revelación sobrenatural.

Damos gracias a Dios por haber podido realizar esta hermosa peregrinación y encomendamos a María Santísima la futura misión de nuestra Familia Religiosa en estas tierras.

En el Verbo Encarnado,

Madre María Corredentora

 

[1] Seguimos para esta crónica principalmente los datos históricos que provee la Guía de Turquía, escrita por Mons. Luigi Padovese, ediciones paulinas, 2008. [2] Apocalipsis 1, 11 [3] Apocalipsis 2, 8-10 [4] https://www.primeroscristianos.com/acta-del-martirio-de-san-policarpo-de-esmirna-ano-155-d-c/