Crónica del Oratorio de La Plata
Crónica del Oratorio de La Plata

Rezad amorosamente como los niños, con un ferviente deseo de amar mucho

Al inicio del año de la misericordia, deseamos agradecer a Dios tantas muestras de bondad que hemos recibido durante el año 2015 en la misión en el Oratorio Don Bosco, en La Plata.

Siempre es mucho lo que desearíamos compartir, pero no es fácil relatar cada gracia recibida, por eso quisiéramos contar dos gracias de las muchas que Dios nos ha mandado:

La primera gracia, la iniciamos con estas palabras de uno de los niños con los que trabajamos: “Me voy a bautizar”. Se trata de un niño que tiene 10 años y deseaba bautizarse hace casi 2 años, pero su papá no lo dejaba y cada año que pasaba y veía a los otros niños bautizarse, se entristecía. Este año le dijo a cada hermana: “Este año me bautizo” y así fue…

El papá, es drogadicto, tiene sida y es muy agresivo. El niño junto a su abuela, mamá del papá, muchas veces viven situaciones de agresividad donde su padre al llegar a la casa, todo lo golpea: cosas, personas e incluidos el mismo niño y la abuela (ella es quien lo cuida y tiene la tutela del chico, ya que la mamá del niño murió de sida después de darlo a luz).

Contamos esta historia brevísima y tan sufrida, porque el niño le dijo a una hermana: “Me quiero bautizar, pero que no se entere mi papá, así me hago hijo de Dios”. La abuela nos ayudó a preparar las circunstancias para que el bautismo sea posible.

Y con una alegría inmensa, el día anterior a la fecha del Bautismo, Sergio nos vino a decir: “Ya está todo listo, mañana me bautizo, pero que no sepa mi papá, así no me pega”, imaginen la situación de las hermanas. Fueron a la casa y para sorpresa de ambas hermanas, todo estaba preparado pero “oculto” a los ojos del papá del niño. El niño con una gran sonrisa y en el oído le dijo a una de las hermanas: “No le diga nada a mi papá, hoy está mal” (mal significa: drogado y alcoholizado).

Y llegó el día esperado por esa alma pequeña y tan grande, recibió el bautismo. Su abuela lo acompañó, una de las hermanas fue su madrina y un señor de la parroquia su padrino.

Pero, quisiéramos agregar un detalle: cuando le preguntan al niño su nombre, él dice: Sergio Ezequiel José… la abuela le dice que no se llama José….y el chiquito dice, “Es que él me ayudó”… ¿Puedo ponerme José? ¿Como San José? Y la abuela, en su sencillez le dijo que sí.

Creo que Dios Padre bondadoso no se deja ganar en generosidad, como muchas veces lo hemos escuchado, pero palpar tan de cerca la inocencia y bondad de Dios por medio de San José, ha sido una experiencia muy edificantes para nosotras, en esta misión donde trabajamos tan de cerca con niños alegres en medio de miles de sufrimientos y pruebas.

Y no solo recibió el bautismo, sino que también siguió con la catequesis de Confesión y a fin de año hizo su primera confesión. El año que viene va empezar con su preparación para recibir la confirmación. ¡Demos gracias a Dios, que cuida siempre con tantas delicadezas a sus pequeños devotos!

La segunda, es de un grupo de hermanos. Son 5 en su familia, uno de los chiquitos es discapacitado y una de las nenas es del grupo Cruzados de Jesús de la parroquia. Todos vienen desde muy pequeños al Oratorio. La mamá deja que sus hijos participen de todas las actividades que realizamos las hermanas en el Oratorio, porque como siempre ella repite: “Si están con las hermanas, ellas los cuidan y está todo bien”. La niña hace unos 2 años atrás pidió el bautismo; el año pasado hizo su confirmación; y este año pidió hacer la primera comunión. Todo esto fue un gran desafío para ella, y aquí viene la anécdota:

Hacer la primera comunión para algunas niñas es renunciar a muchas cosas: a dejar de pelearse, dejar de decir malas palabras, hacer alguna buena acción, tratar bien a la niña que me cae mal, no enojarme porque no hacen lo que yo quiero y ser muy agradecida con todos, perdonar aunque no me acepten el perdón, etc. Todas estas buenas acciones, fueron interiorizándose en esta niña. Ella especialmente ayudaba mucho en la Adoración Eucarística de todos los jueves, rezaba con mucho fervor. Le gusta hacer ofrecimientos al Niño Jesús. El hecho de participar del grupo de los Cruzados de Jesús, hizo que observara a otros niños que luchaban también por adquirir virtudes y esforzarse en portarse bien. Todo esto sumado a gracias especiales que solo Dios sabe, fueron trabajando el alma de la niña, y un día lo hizo, vino muy feliz a decirnos: “Hermanas, mi mamá se ha decidido a bautizar a mi hermano discapacitado”, estaba tan feliz que se lo dijo a cuanta persona se encontraba.

Pero no solo eso, este pequeño ángel de la caridad con que Dios bendijo a esa familia, también estaba sumamente feliz. El niño tiene 11 años, y no habla muy bien, solo emite sonidos, tampoco camina, los mismos hermanos tienen que trasladarlo en silla de ruedas. ¡Lo cuidan como si fuera un cristal! Son admirables las atenciones que tienen los niños con su hermanito.

Y llegó la semana de gracias…Merlina hizo su primera comunión, a la semana siguiente Hernán fue bautizado y… otra gran gracia, sus papás asistieron por primera vez a una Celebración de la Santa Misa. Fue muy edificante ver al chiquito cuando lo bautizaban, ¡era tanta la felicidad que se traslucía en su rostro! Los papás nos decían: “Está despierto desde la 6 de la mañana, y ¡nos ha despertado a todos! Merlina nos dijo… ¡Es porque lo van a bautizar y no quiere que lleguemos tarde!”… Es increíble el mundo de los niños y sus grandes deseos… Y la niña en el momento de la comunión pasó a recibir a Jesús, con tanta devoción, que creo, debe haber agradecido tantas bendiciones en su familia…

A nosotras aquí en este pequeño lugar de La Plata, el Oratorio Don Bosco, muchas veces Dios nos permite ver su bondad y misericordia en medio de tanta miseria. No dejamos de admirarnos y ofrecer nuestras vidas para que Jesucristo sea cada día más conocido y amado por estos niños y sus familiares.

Y como les decía la Madre Teresa de Calcuta a sus hermanas: “Sirvamos a Jesús con alegría y regocijo espiritual, apartando y olvidando todas las preocupaciones y dificultades. Para ser capaces de todo ello, rezad amorosamente como los niños, con un ferviente deseo de amar mucho y de hacer que amen al Amor que no es amado”

Querida Familia religiosa, agradecemos a todos las oraciones que nos unen a todos como una “gran familia”, sepan que todos los días nuestros niños rezan por cada uno de ustedes. Juntos buscamos que Dios sea cada día más conocido y amado.

¡Viva la congregación! ¡Viva la Virgen! ¡Viva Jesús Eucarístico!

Hermanas Misioneras en La Plata- Oratorio Don Bosco

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