Muy querida Familia Religiosa:

“¡Os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor!” (Lc 2, 10-11)

Queremos hacerlos partícipes de nuestro profundo gozo por tantas gracias recibidas durante el tiempo de Adviento. Y como sabemos que “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado” (Gaudium et spes, 22), en el mes de diciembre representamos tres pesebres vivientes en nuestra misión de La Plata.

El primero fue en el Oratorio “Don Bosco”, donde vivimos y trabajamos las hermanas; el segundo se llevó a cabo en la Parroquia “Santa Rosa de Lima”, donde hacemos apostolado en conjunto con los Sacerdotes del IVE; y el tercero fue en el Hospital Noel Sbarra (ex Casa Cuna), donde trabajamos especialmente con niños abandonados. Cada uno tuvo su encanto particular…

El pesebre del Oratorio fue el día viernes 16 de diciembre a las 20:00 horas. Los niños de nuestro barrio se venían preparando con gran ahínco para este acontecimiento, buscando con un mes de anticipación asegurarse los personajes más codiciados de representar.

Cuando comenzamos a armar todo, nos encontramos frente a un problema inesperado con los disfraces. Al buscarlos en los armarios del salón, vimos que muchos estaban arruinados por el agua, ya que había una gotera que había ido haciendo su trabajo silenciosamente… Entonces nos pusimos rápidamente a buscar señoras que nos ayudaran a confeccionar otros disfraces. Porque además de los trajes para los actores que ensayaron toda la semana, siempre tenemos que tener varios disfraces de más para los ángeles y los pastores, ya que hay muchos niños que vienen el mismo día del pesebre queriendo actuar, o jugar, como dijera un pequeño pastor. Sin embargo, San José se encargó de solucionarlo todo, como hace cada vez que lo necesitamos.

Mucha gente nos ayudó en la preparación, ya sea pintando, cosiendo, armando escenografías, con viajes, con el audio, entre tantas cosas. Jóvenes del CIDEPROF y de la catequesis, el grupo de perseverancia del Oratorio, y algunas personas más fueron quienes colaboraron con este pesebre viviente, en el que actuaron más de setenta niños. Esa misma mañana del viernes llegó al Oratorio una chica de Perú, quien sólo venía de paso; pero al verse entre tantos preparativos se fue quedando hasta la noche, conmovida por la realidad de los niños de nuestro barrio. Y se quedó en el convento no sólo a este primer pesebre, sino también a los de los días sucesivos.

Algunas anécdotas: Uno de los reyes magos, hermano del bebé que hizo de Niño Jesús, nos impresionó con la concentración con la cual hizo su papel, ya que de por sí es un niño inquieto. Los niños más chiquitos, desde tres años, actuaron de los animales de la Creación; y tuvimos una niña que hizo de león con un traje de piel, pero a pesar del sofocante calor no logramos hacer que se saque el disfraz hasta terminar todo, ¡no le cabía la sonrisa en el rostro! Y hubo un problema con el sol y la luna, ya que no querían salir, ¡entonces tuvimos  que acudir a un doble reemplazo! Pero lo mejor de todo fue el personaje de San José: No encontrábamos niño que pudiera hacerlo, hasta que llegó al Oratorio Jhony, un niño que hace mucho tiempo no venía al apoyo escolar. Él mismo le contó a la Madre Harissa que había sido San José quien lo había llevado de vuelta “a lo de las hermanas”, sin saber por qué, ¡poniéndose más feliz aun cuando vio la necesidad que había de un San José!

Muchas familias, especialmente de la Parroquia “Cristo Rey”, vinieron a presenciar el pesebre viviente. Todos quedaron muy contentos con esta obra que ayuda a prepararse bien para la Navidad.

El segundo pesebre se llevó a cabo en la Parroquia “Santa Rosa de Lima”, el día domingo 18 después de la Misa vespertina. Y tuvo una notoria particularidad: gran parte del mismo se desarrolló bajo la lluvia, entre sonrisas y paraguas. El día había estado gris, pero poco tiempo antes de empezar, cuando ya estaba toda la escenografía lista en el atrio de la iglesia, ¡empezó a llover!

Habían ido muchos jóvenes y papás para presenciar el pesebre, y se ofrecieron a ayudar con lo que fuera necesario. Entonces a algunos les pedimos que se pusieran a rezar para que cesara la lluvia, mientras otros ayudaban con las sillas. Fue realmente un momento crucial, dado que no era una simple llovizna, pero el trasladar toda la escenografía al salón de actos de la escuela no era muy oportuno, por ser un lugar pequeño y por faltar sólo minutos para empezar. Decidimos hacer el pesebre sin importarnos la lluvia, con la esperanza de que se acabara el aguacero. Entre muchos paraguas y niños mojados y felices, como si nada extraño sucediera, comenzamos el pesebre viviente. Y en un momento determinado no fue ya necesario resguardarse del agua, pues de un modo inesperado, esta cesó.

Todos quedaron muy alegres y edificados por este pesebre viviente tan particular. Y muchas mujeres enternecidas con el Niño Jesús que no dejaba de jugar con la Virgen María.

El tercer pesebre viviente fue en “ex Casa Cuna”, el martes 20 de diciembre por la tarde. Es conocido como “ex Casa Cuna” el Hospital Zonal Especializado “Doctor Noel H. Sbarra”, donde viven cincuenta niños con distintas dificultades, algunos de ellos sanos y otros enfermos. Estos niños fueron quienes actuaron, junto a hijos y nietos de enfermeros, cocineros y lavanderos del hospital. También vinieron a ayudar en la actuación algunos niños del Oratorio, a quienes les encanta que les pidamos este tipo de colaboración.

Enfermeras y voluntarias estuvieron preparando escenografía y disfraces, lo cual ayudó mucho a que se sientan parte del pesebre. Los reyes magos también fueron voluntarios: dos de ellos de la cocina y el tercero fue Víctor, un joven que ha vivido en el hospital y hace poco tiempo fue adoptado por un señor que trabaja en Casa Cuna, y por medio de él le pidió a la Madre Fons Vitae actuar en el pesebre.

La beba que hizo de Niño Jesús tiene dos meses y llegó hace muy poco a vivir al hospital. ¡También tuvimos tres angelitos en sillas de ruedas! La gente quedó muy contenta y edificada con estos actores que representaron a la Sagrada Familia de Nazaret.

El mismo martes 20 de diciembre, las hermanas del Oratorio cumplíamos trece años de fundación. Entonces, al terminar el pesebre, hicimos una cena de festejo junto a las hermanas de la comunidad de Casa Cuna.

Como Familia Religiosa del Verbo Encarnado estamos llamados a “prolongar la Encarnación en todo hombre, en todo el hombre y en todas las manifestaciones del hombre.” (Const., 5). Deseamos que estas representaciones de lo vivido por la Sagrada Familia de Nazaret, hayan dado su fruto de santidad, llevando la Encarnación hasta los más recónditos rincones.

Agradecemos a todos por sus oraciones, y especialmente a Dios y a su Madre Santísima por tantas gracias que nos han regalado para esta Navidad, y encomendamos a su protección particular las almas a nosotros confiadas.

Unidos en el Verbo Encarnado,

Servidoras en La Plata.

AMDG

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