Las Servidoras en Alcoy

En el año 1597, San Juan de Ribera -Arzobispo de Valencia-, fundó en Alcoy a las religiosas Agustinas Descalzas. Este monasterio “Del Santo Sepulcro” fue la Casa Madre. De aquí salieron otras fundaciones, entre ellas el monasterio de Ollería. En el año 2013, luego de 415 años, las Agustinas debieron dejar el Monasterio y pidieron a nuestro Instituto (que acababa de fundar una comunidad monástica en el Monasterio de Ollería) que viniera otra comunidad nuestra a Alcoy, lo cual no se pudo concretar hasta ahora.Alcoy-Servidoras-monastero (49)

Propiamente nuestra presencia en Alcoy comenzó en febrero de 2017, con la presencia de dos contemplativas, ayudadas por una tercera hermana apostólica o contemplativa que se iba alternando. De este modo pudimos mantener abierta la iglesia y funcionando el monasterio. El 16 de enero pasado llegó a la comunidad la M. María del Monte Carmelo. El 20 se completó la comunidad, constituida por cinco hermanas y bajo el patrocinio de San Juan de Ribera.

La fiesta del Niño del Milagro

Este año, la fiesta del Robo y Hallazgo de las sagradas formas revestía una importancia especial, ya que se cumplían los 450 años del Milagro. El 17 de enero comenzó el Novenario. Esta novena la dividen tradicionalmente en tres triduos, predicado cada uno por un sacerdote distinto, invitado por la Comunidad del Monasterio. Se sugirieron los temas de las homilías, relacionando la Eucaristía con el Evangelio del día.

Algunos eventos de la fiesta

Hay algunas actividades y celebraciones que ya son parte del “protocolo” de la fiesta. El viernes 26 se hizo en nuestra iglesia la representación teatral (realizada por niños) del robo y hallazgo y el milagro del Jesuset (como llaman los valencianos al Niño milagroso). La iglesia estaba llena de familiares de los “actorcitos”.

Esa misma noche, luego de la representación, hicimos una Vigilia de oración con los jóvenes del Arciprestazgo. La Hermana Yeshua dio un testimonio de la persecución religiosa en Siria, y después de una prédica a cargo del Arcipreste (Asesor espiritual de los jóvenes de Alcoy), se expuso el Santísimo y los jóvenes tuvieron unos momentos de adoración. Todo salpicado con cantos- Vinieron varios jóvenes (poco más de 40), y fue una hermosa ocasión para conocerlos e invitarlos a rezar a nuestra iglesia, aprovechando la próxima apertura de la Capilla de Adoración.
El sábado 27 fueron las I Vísperas solemnes de Corpus. En este Monasterio, a raíz del milagro, tenemos el privilegio de hacer otra fiesta de Corpus para esta fecha: el Oficio Divino, la Santa Misa y la procesión por la calle, todo como en Corpus Christi. Luego de las I Vísperas tuvimos la celebración de la Misa.
Esa noche cenamos juntas la comunidad del monasterio y la de Madrid. ¡Toda una fiesta! Y esa misma noche llegó la M. Corredentora desde Roma.

La fiesta del Jesuset

El domingo 28 era el gran día de la fiesta. Para la ocasión vinieron las ocho Agustinas que formaban parte de esta comunidad de Alcoy y que ahora están en otro de sus monasterios, cerca de aquí. Algunas han vivido más de 60 años en este monasterio, es decir, más de 60 fiestas del Niño…
Antes de la Misa Mayor, está la tradicional “Misa del tullidet”. Según la historia, al encontrar el Santísimo Sacramento en el establo de Juan Prats, se quiso avisar a todo el pueblo. Y un “tullidito”, como pudo, llegó hasta la iglesia y tocó las campanas. Desde entonces, en este día de la fiesta, se celebra también “la fe del tullidet”.

Luego de esta Misa (a la que sólo suelen venir los familiares descendientes del tullidito), tiene lugar la Misa Mayor, que comienza con una procesión desde la parroquia Santa María hasta nuestra iglesia, haciendo el recorrido que hizo Juan Prats al robar el Santísimo Sacramento. Viene toda la procesión con el Santísimo, y toda la gente detrás. Al llegar a la iglesia se da la bendición, y comienza la Misa.
Un momento especial de la celebración tiene lugar al comienzo de la Misa, antes de los ritos introductorios: el descendiente de Juan Esteve (el que encontró el Santísimo Sacramento en el establo), vestido con atuendos de la época, entrega solemnemente al Alcalde el “Voto” del Ayuntamiento con el cual se comprometió, después del milagro, a festejar esta fecha anualmente y a perpetuidad. El Alcalde lee ante todo el pueblo el texto del voto, y luego comienza la Misa.
Este año, debido a un compromiso imprevisto, no pudo venir el Cardenal Cañizares, pero envió a un representante, Mons. Esteban Escudero, Obispo Auxiliar, quien presidió la celebración. La Santa Misa fue concelebrada por algunos sacerdotes de la ciudad y el P. José Hayes, IVE, y estuvo solemnizada por la Banda Sinfónica Alcoyana, que –también– es tradición que venga a tocar en esta fiesta. Tocan una Misa especialmente compuesta para esta ocasión por un músico alcoyano, cantada por la Coral Santa Cecilia, de Alcoy. Realmente, muy solemne y digno.

En la homilía, Mons. Escudero explicó el sentido de algunas palabras, tanto del pueblo fiel como del sacerdote, durante la Misa, aplicado a nuestra participación activa del Santo Sacrificio.
Al final de la Misa, la M. Corredentora pronunció unas palabras de agradecimiento por la inauguración de una nueva comunidad monástica en nuestro Instituto, y la gracia enorme de poder hacerlo en este lugar, donde Dios manifestó su presencia real en la Eucaristía y su amor a los hombres, mediante un milagro.
Luego, antes de iniciar la procesión de regreso a la parroquia, Mons. Escudero pasó un momento por el monasterio para saludar a nuestra comunidad. Se mostró muy contento de la fundación, y lo invitamos a volver a visitarnos en otra ocasión.
Después, el Obispo llevó el Santísimo Sacramento de regreso a la Parroquia Santa María.

Para esta segunda procesión, más solemne, se saca en andas una réplica del Niño Milagroso, acompañado de un cortejo de niños con pétalos, una banda de música y las diversas cofradías y asociaciones civiles y religiosas, seguidos del pueblo fiel.
Al finalizar la procesión, todas juntas tuvimos el almuerzo en nuestro refectorio, conversando mientras disfrutamos una exquisita paella valenciana, obsequiada por la Asociación del Jesuset, otra muy buena tradición de esta fiesta.
Durante la comida, la Madre Pilar, superiora de las Agustinas que nos acompañaron (fue también superiora de la comunidad que estuvo aquí antes de nuestra llegada), contó lo difícil que fue para todas la decisión de dejar el monasterio para ir a ayudar a la otra comunidad de Agustinas (en Beniganim, cerca de Valencia) y cómo ella, viendo el dolor de sus hijas y a la vez la necesidad de las otras hermanas, tomó fuerzas de la cita de San Pablo: “Los fuertes debemos sobrellevar las cargas de los débiles”. Recalcó varias veces (ella y también las otras Agustinas presentes) lo agradecidas que estaban a nuestro Instituto por haber aceptado venir a Alcoy.

Al ir terminando el almuerzo, comenzó el fogón, que se desarrolló en un clima de alegre familiaridad. Un canto con la cítara, otro en francés, folklore argentino y español, un baile ucraniano, y hasta una representación muy graciosa de algunas anécdotas “agustinas”. Además, nos visitó Santa Teresa (la hna. María Arca de la Alianza), quien estuvo conversando unos momentos con la “decana” de las Agustinas (93 años) y luego nos recitó una de sus poesías…
Cuando vinieron a buscar a las Agustinas para llevarlas de regreso a su monasterio, acompañamos a la M. Corredentora para conocer nuestra casa, ocasión que aprovechamos para que el P. Hayes bendijera el monasterio. La tarde pasó volando, y pronto llegó la hora de la Adoración y Vísperas. En las Buenas noches, la M. Corredentora dio gracias por este nuevo monasterio y por el crecimiento de la Rama contemplativa de nuestro Instituto, y contó algunos detalles providenciales de la fundación de la Casa de Formación en Tuscania. Después fuimos al altar del Niño para sacarnos fotos y cenamos todas juntas.
Al día siguiente, después del desayuno comunitario, la Madre aprovechó para hacer su visita canónica a nuestra flamante comunidad. ¡Muchas gracias, Madre!

Algunos apostolados

Uno de los apostolados que hemos podido hacer últimamente ha sido de lo más paradójico para una comunidad de clausura: el de la prensa. Hemos salido en tres periódicos, y en dos de ellos más de una vez en 10 días. En uno (el periódico de la ciudad de Alcoy) publicaron un largo artículo nuestro, donde explicamos nuestra historia, carisma, espiritualidad y lugares de misión… dos páginas completas. Otro periódico, de la provincia de Alicante, envió a una periodista con su fotógrafa y nos hicieron un reportaje. Y también desde el periódico católico de la Arquidiócesis de Valencia llamaron por teléfono y entrevistaron a la M. Carmelo.
Otro apostolado, muy providencial, ha sido con los niños de las escuelas de Alcoy. Durante la novena comenzaron a venir por cursos de las distintas escuelas primarias, para conocer la iglesia y la historia del milagro. Aprovechamos la ocasión para hacerles una catequesis eucarística. ¡Qué hermoso es ver esas caritas atentas, con los ojos muy grandes de la admiración, cuando una les explica cómo Dios inventó la Eucaristía para quedarse con nosotros, el poder del sacerdote sobre el pan y el vino, el don increíble de poder comulgar…! Algunos grupos interrumpían continuamente a la Hermana con sus preguntas (los niños son siempre preguntones…), e inevitablemente la conversación terminaba en “¿y por qué estáis detrás de las rejas?”.
Dije que es muy providencial este apostolado porque a nuestro Monasterio se le ha encomendado, como intención especial, rezar por la educación católica en todos los niveles. Por eso, durante estas visitas se lo hemos contado a las maestras que venían con los niños, y muchas han pedido volver con ellos durante el año.

Para ir terminando…

Este ha sido un tiempo de gracia, de grandes alegrías, y –no lo vamos a negar– de intenso trabajo. El proyecto de mayor importancia que se pudo poner en marcha ha sido la Capilla de Adoración Permanente en nuestra iglesia. Es difícil de expresar el inmenso consuelo de ver a la gente rezando delante del Santísimo Sacramento, a veces durante más de una hora, o en horarios difíciles (a medianoche, a la madrugada…). Aún no hemos cubierto las 12 horas diarias que implica una Capilla de Adoración Permanente, pero ya son 65 los adoradores, y hemos comenzado hace menos de 4 meses. Dios mediante, este mes comenzará la misión por las parroquias de la ciudad, invitando a la gente. Confiamos a las oraciones de todos, los frutos de esta misión.
Otro motivo de grandísima alegría es poder dar a conocer nuestra Familia Religiosa, y constatar la fuerza espiritual de nuestro carisma.
También, como en todas nuestras fundaciones, la presencia paternal de San José se ha hecho notar muy sensiblemente. Sin que nosotras dijéramos nada (y contra muchos pronósticos humanos), muchas personas se han ido acercando para ofrecer su colaboración. Y estas dos últimas semanas, a medida que se fueron sumando los miembros de la comunidad, muchos otros fueron “apareciendo”, como los Reyes Magos, trayendo sus dones: frazadas, comida, ropa de abrigo…
Qué más podemos decir, sino un enormisísimo GRACIAS a Dios y a nuestros superiores, especialmente a la M. Corredentora y M. Contemplación, que nos han permitido participar de los inicios de esta obra, animándonos con su cercanía; a las hermanas que han venido a acompañarnos y ayudarnos durante algún tiempo…
Encomendamos a las oraciones y Misas de todos este nuevo Monasterio, especialmente la próxima visita de Mons. Cañizares, quien vendrá –Dios mediante– el 4 de marzo a bendecir nuestra clausura y visitar nuestra Comunidad.
Les aseguramos nuestra oración diaria ante el Jesusset del Miracle.

En Cristo y María,
Hna. María del Espíritu Santo

 

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