Me gusta Jinmen, porque me resulta fácil orar allí, y porque es lo más cerca que puedo llegar a estar de China continental.

P. Druetto, Confesor de la fe durante la instauración del comunismo en China

 

Querida Familia Religiosa:

Desde Taiwán, más exactamente desde Jinmen, nos hacemos presentes con esta pequeña crónica para que conozcan un poco de nuestra reciente fundación en esta pequeñísima, pero estratégica isla que forma parte de Taiwán o República de China (como también se lo conoce).

Algo sobre Jinmen

Jinmen, romanizado puede encontrarse también como Quemoy o Kinmen, literalmente significa Puerta Dorada, es un pequeño archipiélago administrado por la República de China (Taiwán) como el Condado de Jinmen. Abarca unos 153 km² y comprende las islas de Gran Jinmen, Pequeña Jinmen, Wuqiu y varios islotes; se ubica muy cerca de las costas de China continental, a poco más de 2 km de Xiamen. Es reclamado por la República Popular China como parte de la prefectura de Quanzhou en la provincia de Fujian. En las islas habitan unas 84.570 personas (censo de diciembre de 2008) y su capital es la ciudad de Jincheng, con 28.129 habitantes. La isla se divide administrativamente en seis municipios: Jincheng, Jinsha, Jinhu, Jinning, Lieyu y Wuqi.

Tras la retirada del Kuomintang desde China Continental a la isla de Taiwán en 1949, las islas permanecieron bajo el control del gobierno de la República de China por lo que fue sitio de escaramuzas entre las fuerzas de la República Popular de China y la República de China (Taiwán) durante la primera y segunda crisis del Estrecho de Taiwán, y se convirtió en tema central de la elección presidencial en los Estados Unidos de 1960 (esto es tema para otra crónica).

Jinmen sirvió como reserva militar, pero a mediados de la década de 1990 fue devuelto al gobierno civil, y se permitió el viaje desde y hacia Taiwán. Los viajes directos entre Jinmen y la China Continental fueron abiertos en 2002, y suspendidos brevemente en 2003 por la epidemia de SARS. Esta apertura trajo una explosión económica, y ha servido como entrada para los empresarios taiwaneses que buscan una forma más barata de establecerse en el continente que pasando por Hong Kong.

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Breve mirada al trabajo de Evangelización en Jinmen

Misioneros_en_Jinmen (2)La historia de la evangelización es muy reciente. En ella juega un papel muy importante el trabajo apostólico que realizó el gran misionero franciscano padre Bernardo Druetto. Habiendo sido confesor de la fe en China, donde misionó 20 años, se trasladó a Taiwán para convertirse en el primer evangelizador de la isla. En otra crónica les contaremos más detalles de la magnífica figura y la obra de este gran misionero. Sin embargo nos permitimos adelantarles que llegó a la isla en la Navidad de 1954, y que, dos años más tarde comenzó la construcción de la primera iglesia del lugar. Fue en la Navidad de 1956, en una zona de la isla llamada Shanwai. Esta primera iglesia que dedicó al Inmaculado Corazón de la Virgen, desafortunadamente quedó casi totalmente destruida en un incendio en 1987. La Iglesia actual, Parroquia del Sagrado Corazón, que construyó en 1969, se encuentra en la capital de la isla, Jincheng, Nuestros fieles dicen que se sabe que, a su llegada, aunque no había iglesia católica alguna, ya había algunos soldados católicos. También que aquí  llegó a bautizar a unas mil almas. Actualmente hay un poco menos de 150 fieles, ya que muchos han emigrado a Taiwán. Sólo unos poco más de 40 vienen a Misa los domingos. Así es que podemos afirmar que ¡el trabajo de evangelización recién empieza!

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Nuestra llegada a la Misión

La importancia que reviste esta fundación para la iglesia local, es que siendo los pobladores mayoritariamente paganos, “las religiosas son para ellos signo visible de la presencia de la Iglesia Católica”, como expresara Mons. Shanchuang Hong, Arzobispo de Taipéi. Esto se debe a las obras de caridad que han desarrollado, alternativamente, en el predio de la única Iglesia católica del Archipiélago, un par de congregaciones femeninas en tiempos de pobreza y necesidad. Esta deuda de gratitud aún está viva en muchos de los lugareños que, aunque no profesan el catolicismo, sienten gran estima por las “Mumu” (madres), así como por la figura del gran misionero de esta tierra P. Bernardo Druetto. Cuando hace tres años la única monjita de la isla debió dejar la misión por razones de salud, para no perder este lazo que los une con la Iglesia Católica, nuestro Arzobispo, comenzó la búsqueda de una comunidad de religiosas.

A principios de este año se pudo atender al pedido del señor Arzobispo y confirmar la fundación, la cual se concretó el recién pasado 14 de septiembre. La comunidad está conformada por cuatro hermanas: Madre María Consolación Aparicio (argentina), Hna. María Angélica Schmid (argentina), Hna. María Birhen ng Caysasay (filipina) y la Hna. Maria Daosheng (taiwanesa). Está bajo el patrocinio de Nuestra Señora de los Pobres, declarada patrona de Jinmen por el Padre Druetto, quien es a su vez el co-patrono.

Para esta gran ocasión, la inauguración de la comunidad, el P. Lucio, nuestro consejero espiritual, envió como su representante al P. Federico, quien bendijo nuestro convento. Nos acompañaron también las MM. Mary Mother of the Eucharist, vicaria provincial, María Dolorida, superiora de la comunidad de Puxin en Taiwán, y nuestra gran amiga Huang Yulang, miembro activísimo de la Tercera Orden. También se encontraron presentes el párroco, P. Huang Hanghai, sacerdote vietnamita, el presidente del consejo parroquial, los miembros de la Legión de María y dos de las hermanas de la nueva comunidad (las otras dos religiosas se nos unieron semanas más tarde). Para los festejos de este día tan importante para nuestro Instituto, los fieles nos invitaron a recorrer Jinmen, lo cual es posible realizar en sólo un par de horas.

Por ahora nuestro apostolado es el trabajo parroquial. Atendemos la sacristía, el pequeño grupo de la Legión de María, y próximamente también haremos apostolado en un asilo de ancianos y un hogar de niños, cuyos padres por razones de trabajo los han debido internar. A esto se sumarán algunas iniciativas para poder realizar actividades que puedan atraer a los no-cristianos.

Sirvan estas líneas de presentación, y también para pedirles oraciones por los frutos de nuestro apostolado. Que podamos también, tener los mismos sentimientos y deseos del P. Druetto: que nos guste Jinmen. para acercarnos más a Dios, y para que, estando tan cerca de Continente, algún día nuestra misión de frutos de conversión en tantas almas de ese lugar. Comprometemos las nuestras por ustedes, y será hasta la próxima crónica.

Comunidad Nuestra Señora de los Pobres.

 

 

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