“Cada vez que tengo la posibilidad de venir a la montaña y contemplar estos paisajes, doy gracias a Dios por la majestuosa belleza de la creación. Le doy gracias por su Belleza, de la que el mundo es solo un reflejo, capaz de fascinar a los hombres atentos y llevarlos a alabar su grandeza. La montaña en particular, no sólo constituye un magnífico escenario para contemplar, sino también una escuela de vida. En ella se aprende a esforzarse por alcanzar una meta, a ayudarse recíprocamente en los momentos difíciles, a gustar juntos el silencio y a reconocer la propia pequeñez en un ambiente majestuoso y solemne”
San Juan Pablo II, Valle de Aosta, 11-7-99.

Estas palabras del Papa Magno ilustran de modo elocuente lo vivido, por estudiantes y novicias, durante el tiempo de convivencia el pasado mes de febrero.

Por gracia de Dios, podemos experimentar mucho de lo que expresa Juan Pablo II, cada vez que realizamos la convivencia en Bariloche.

Después de un año de estudio, que para las novicias culminó con el Ejercicio de mes, y para las estudiantes, con un mes intenso de apostolado, el tiempo de formación se vio coronado por más de 20 días de descanso en comunidad, en medio de las montañas.

Este año pudimos disfrutar de varias escaladas, entre ellas, la cumbre del cerro Bella Vista, en Colonia Suiza, con la que generalmente iniciamos. Luego la subida al cerro Negro, con la hermosa vista de la Laguna Negra. Otro grupo pudo realizar una visita al Bolsón, para escalar el famoso cerro “Piltriquitrón”; con una parada en el Lago Puelo.

También disfrutamos de salidas a algunos lagos, como el Hess, el Steffen, el Lago Traful. Estas salidas son una buena ocasión para estar en comunidad y disfrutar de una buena guitarreada, viendo estos paisajes.

Una de las salidas más esperadas es la escalada al Bonete, que implica un importante esfuerzo y guarda una de las vistas más hermosas del Tronador.

Además de las salidas a la montaña, aprovechamos para realizar caminatas a los típicos lugares de la ciudad de Bariloche, Puerto Pañuelo, Bahía Lopez, Lago Nahuel Huapi, etc.

Este año volvimos a hospedarnos en la Asociación Juvenil de Montaña, a orillas del Lago Moreno; más conocido como “Camping Fortini”. Allí transformamos el lugar en nuestra propia casa y podemos disponer de una de las cabañas, que funciona como capilla. Esto nos permitió poder tener la celebración de la Santa Misa, gracias a la asistencia de nuestros sacerdotes, y la Adoración al Santísimo.

Ciertamente, la convivencia es una ocasión privilegiada para aprender a contemplar la obra de la Creación, de la que nuestro sur argentino es una traza imponente con sus hermosas montañas y sus lagos azules, que se confunden con el cielo.

Pero también forma parte de la historia de nuestra pequeña Familia Religiosa, que tiene una relación muy especial con estas montañas y estos lagos. Donde la fuerte vida comunitaria, la cumbre de los cerros, las noches particularmente estrelladas, el esfuerzo de las escaladas, todo esto, forma parte de la práctica de las virtudes en esta etapa. Y es por esto que Bariloche queda grabado de un modo particular en el corazón de las estudiantes.

Damos gracias por lo todo lo vivido en esta convivencia y confiamos a la Santísima Virgen este nuevo año que comienza.

Hermanas del Estudiantado Santa Catalina de Siena

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