Dice la Instrucción General del Misal Romano (298-303) “Conviene que en todas las iglesias haya un altar fijo que es signo más claro y permanente de Cristo Jesús, la Piedra viva /…/ Según la costumbre tradicional de la Iglesia y por lo que significa, la mesa del altar fijo sea de piedra /…/ confeccionado con arte y debidamente dedicado”

El día de ayer se realizó en la parroquia que atiende nuestro noviciado la tan esperada consagración y dedicación del altar y del templo. Antiguamente esta iglesia había sido capilla de una parroquia de la diócesis de Santiago. Monseñor Fuenzalida, el mismo que  recibió nuestra congregación en Chile, al crear la diócesis de San Bernardo por pedido de Juan Pablo II, erigió la capilla en parroquia de la naciente sede eclesiástica. Pero el templo jamás había sido consagrado pues hasta ayer celebrábamos la Misa en un altar móvil de madera.

Por esto mismo, el P. Gonzalo y el P. Roque fueron a proponerle a Monseñor Juan Ignacio la posibilidad de reformar el presbiterio de la parroquia y construir un altar fijo de piedra y a pedirle que viniera a consagrarlo y dedicarlo. El Obispo fijó la fecha de la celebración para el 18 de diciembre… pero luego decidió unirla a las confirmaciones en nuestra parroquia el sábado 10.

Las naves estaban quemadas. Confiados en la providencia, con pocos recursos pero conscientemente consolados, comenzamos las obras en el presbiterio. Dificultades no faltaron: los materiales se demoraron, los albañiles nos fallaron y así fue que hasta la madrugada del sábado estaban los novicios terminando de colocar los cerámicos, pintando, emprolijando el altar, quitando escombros, etc. Todo bajo la dirección de un miembro de nuestra tercera orden, Alejandro Torres, que a pesar de su salud dedicó por completo las últimas semanas trabajando y enseñando.

A la 5:30  de la tarde monseñor Juan Ignacio celebró la Santa Misa de dedicación del templo y consagración del altar. La liturgia de la ceremonia es muy rica en significados: Primero se bendice con la aspersión del agua al pueblo y luego al altar, en memorial de la purificación que obra en nosotros el agua del bautismo. Luego se colocan dentro del altar reliquias de santos, para mostrar la santidad de la que participan todos los que acuden al lugar del sacrificio. Aquí se introdujeron reliquias de primer grado de San Alfonso María de Ligorio, San Clemente María Hofbauer y San Gerardo Magella. El obispo a continuación reza la oración de consagración en la que recuerda todas las realidades de la historia de la Redención significadas en el altar. Después viene el signo más importante: la unción con el santo crisma (signo del sacerdocio real de Cristo) al altar y a las cuatro cruces colocadas sobre los muros de la iglesia. Seguidamente se quema por primera vez incienso en la piedra recién consagrada, pidiendo que nuestra oración suba como el humo hasta la presencia de Dios; se encienden siete candelabros en la Iglesia hasta entonces oscurecida invitando a recibir la luz de la verdad que brota de Cristo. Mientras tanto se cubre y se adorna el altar, ya dispuesto para continuar con la liturgia de la Eucaristía. Para aumentar la alegría del día, 21 miembros de la parroquia recibieron la Confirmación y monseñor nos regaló una reliquia de San Alberto Hurtado ex ossibus (parte de una costilla) que quedará expuesta para su veneración.

Dice san Pablo relatando el éxodo del pueblo elegido en la Antigua Alianza: “Todos comieron del mismo manjar espiritual y todos bebieron de la misma bebida espiritual, puesto que bebían de una piedra espiritual que les iba siguiendo, y la piedra era Cristo” (I Cor 10)

Consientes de que la consagración de un altar es “para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y de toda su Santa Iglesia”, pidamos que los torrentes de gracia que de él brotarán fructifiquen para bien de todo el nuevo pueblo de Dios, en especial por la perseverancia de todos los miembros de nuestro instituto que en él participen del único sacrificio redentor.

Novicios Antonio Giangreco y Javier Nobile

Noviciado Marcel J. Morsella, Santiago de Chile

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