Alejandría, 3 de mayo de 2017

Queridos Todos en el Verbo Encarnado:

Antes que nada, ¡Feliz día del Cristo de la Quebrada y 36º aniversario del momento en que el Padre Buela recibiese la gracia fundacional! Auguri a todos y que el Señor y la Virgencita nos concedan perseverar siempre con fidelidad y alegría.

¡Qué bueno y misericordioso que fue y que sigue siendo Dios con todos nosotros desde ese instante en que fuimos engendrados para la vida religiosa! ¡A Él la gloria!

* * *

Estamos en Egipto. Seguimos con una alegría particular. Y una serenidad poco común en la frenética vida de El Cairo y Alejandría.

¿Qué pasó?

Un suceso histórico, a mi entender.

Luego de los terribles atentados contra la comunidad cristiana de Egipto que se llevó –¡Y nos regaló!- decenas de inocentes mártires coptos, el Papa Francisco decidió no cancelar su visita a Egipto. Visita programada desde hacía tiempo. A decir verdad, había mucho temor por lo que le pudiese pasar a él, a todos los cristianos, y las consecuencias que se seguirían en todas partes. ¡Estaba aún muy fresca la sangre derramada en el Domingo de Ramos de este año! ¡Hace apenas menos de un mes!

En caso de que sucediese algo, sería terrible. No solamente por lo esencial de los posibles sucesos: su ofensa a Dios y a Su Mesías y del peligro de perdición de quienes tan grandes crímenes cometieran, sino, también porque hubiese sido la ruina para Egipto en cuanto país y hubiese deteriorado las relaciones bilaterales y la “diminuta” presencia católica aquí.

Pero, gracias a Dios, nada de eso sucedió y por eso están casi todos muy serenos y contentos porque, sencillamente, el viaje apostólico del Santo Padre fue un éxito. ¡Un suceso histórico! No solamente porque se repitió la visita del Sucesor de san Pedro al llamado sucesor de san Marcos, como lo hiciese san Juan Pablo II, sino por las circunstancias dificilísimas a nivel nacional, regional y mundial en el que la visita se dio.

Hubo miles y miles de personas que se ocuparon de todo lo necesario, desde la logística de los fieles para sus celebraciones hasta la seguridad a todos los niveles. De notar la labor del ejército, las fuerzas especiales, policía, etc. Impresionó lo vasto del operativo y fueron muy eficaces. Y, recordemos, que la mayor parte de ellos no son cristianos y han desempeñado su labor con gran profesionalidad y muchísimo respeto. Conmovía ver a los cristianos, por ejemplo, sobre todo después de las celebraciones, pasar por al lado de las fuerzas de seguridad y agradecerles como si hubiesen sido los anfitriones y una suerte de “héroes”. Estuvo muy bien. Deo gratias!

Así y todo, que haya sido un suceso histórico, no quiere decir que todos los problemas de Egipto; de la Región; el tema del Diálogo interreligioso; el reconocimiento pleno por parte de todos los ortodoxos del bautismo católico; el derecho civil y religioso de los cristianos y de los católicos en particular; las relaciones bilaterales; la paz, etc. etc. etc. esté todo bien. Pero lo cierto es que el viaje, los mensajes, los gestos, la paz vivida en esos días, las declaraciones en conjunto, entre otras cosas, dieron a todos los habitantes de este hermoso país una señal clara que la paz y la convivencia son posibles cuando se quiere de manera eficaz, evidentemente. Y, también, que la presencia cristiana es esencial y muy benéfica para la vida de esta noble Nación.

Casi todos los nuestros que vivimos en Egipto, incluidas las personas a nuestro cargo, pudimos participar de los dos eventos principales en los que se podía acceder. Todo el viaje del santo Padre duró unas 26 horas.

Tuvo encuentros muy fructíferos con el Presidente de la República; con el Patriarca Copto Ortodoxo Tawadros II y con el gran Imán de El Azhar, además de los encuentros con los Obispos y el Patriarca Copto Católico, sacerdotes, religiosas, laicos.

El sábado por la mañana fue la Santa Misa en un estadio militar de El Cairo y, enseguida, un encuentro con los religiosos en el Seminario copto católico de Egipto. El P. Jorge Hernández, tuvo la oportunidad de participar en el encuentro de oración ecuménica el día anterior. Él iba a traducir el mensaje del Papa que fue en castellano y la siguiente oración pero como el inicio de la ceremonia se retrasó dos horas y media, acortaron los discursos y cuando Jorge tenía que traducir la –finalmente- pequeña intervención del Santo Padre, le avisaron que no lo hiciese. Una pena que el Santo Padre ahí no pudo hacer el discurso que tenía previsto y pobre Jorge que estuvo muchos días preparándose cuidadosamente para la traducción en tiempo real del castellano al árabe clásico. ¡La práctica le servirá para otra ocasión! De hecho, nos la pasamos traduciendo. Deo gratias!

Para terminar esta crónica, les quiero contar algo muy hermoso que me sucedió en la  tarde del sábado pasado, 29 de abril.

Estábamos preparándonos para el encuentro con los religiosos. Literalmente nos estábamos cocinando bajo el sol, de a poquito, ¡pero fuego parejo! Bueno, voy a buscar un poco de agua, y en eso escucho que llaman a varios sacerdotes por sus nombres –no conocía a ninguno-. Volví al lugar que me habían asignado para los superiores de Congregaciones y le pregunté a la chica encargada de nuestro sector si había alguna ulterior indicación. Averiguó y, efectivamente, como Provincial tenía que estar en la comitiva de recepción del Papa Francisco al llegar al encuentro con los religiosos.

Me llevó por varios controles, convenciendo a los guardias, que sabían que ella era una encargada, que yo tenía que estar con los otros provinciales. Éramos pocos. El provincial de los franciscanos, el de los jesuitas, el de los combonianos y el del IVE.

Apenas me acomodé en el lugar de recepción, entró el Papa Francisco en el Seminario y cuando llegó delante mío me presenté y le besé la mano: “soy del Verbo Encarnado Santo Padre, soy el nuevo provincial de Medio Oriente”. Ahí el Papa me dijo: “¡Qué bien! Les quiero agradecer por todo lo que hacen, por todo el bien que hacen, ahí donde hay dificultades, donde hay problemas, ahí van ustedes y se meten a trabajar. ¡Muy bien! ¡Eso vale mucho!”

Ahí entonces le dije: “rece por nuestras misiones, en especial le pido…” Y ahí me acerqué al oído y le pedí por un par de misiones muy importantes y con algunas dificultades. Me sorprendió porque se puso a hablar conmigo preguntándome más sobre lo que le pedí y algo en relación a lo mismo.

Además de lo elogioso que fue sobre nuestras misiones en todo el mundo al inicio, agregó en referencia al trabajo con los cristianos perseguidos, incentivándome mucho y diciéndome que ese trabajo, y nuestras misiones: “¡Es muy importante” –replicó- “¡Es muy importante lo que hacen!”

Se alegró por lo que hacemos y me dijo contento y haciendo un ademán de que sigamos adelante: “¡Ustedes ya tuvieron su Capítulo General! ¡Está todo bien!”.

Le pedí de nuevo que rece por nosotros y le dije que nosotros rezábamos mucho por él y le agradecí sus palabras.

Apenas dejé de conversar con él, me dieron una medalla conmemorativa de su viaje apostólico en Egipto como la que aparece en la foto.

¡Es una hermosa noticia!

Sigamos rezando siempre por el Santo Padre y por todos y cada uno de nuestros hermanos en el Verbo Encarnado.

Un fuerte abrazo

In Domino

P. Gabriel Romanelli, IVE

Provincial para Medio Oriente y África

Nota:

Hoy el Vicario Apostólico de Su Santidad para Egipto, Mons. Adel Zaki, celebró la santa Misa pidiendo por nuestro fundador, P. Carlos Buela, por los sacerdotes, los religiosos, las religiosas y los laicos de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado en Medio Oriente.

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