VII Conferencia General del Instituto del Verbo Encarnado

Montefiascone (Italia), 2-10 de setiembre de 2013

En el día de hoy presidió la santa Misa el p. Marcelo Lattanzio, quien ha sido invitado para presentar algunos temas en la segunda parte de la Conferencia. En su homilía se refirió al fin eucarístico de la Santa Misa.

La sesión de la mañana estuvo dedicada a la formación humana de nuestros novicios y seminaristas, pues es la base de todos los otros aspectos de la formación de un religioso. El P. Alberto Barattero se refirió a este tema según los documentos de la Iglesia y de nuestro derecho propio, poniendo particular énfasis en la importancia de la formación de la inteligencia, de la voluntad y de la afectividad. A continuación el p. Daniel Cima habló de algunos aspectos más concretos que debe buscarse de infundir en nuestros jóvenes religiosos en los años de formación inicial, tales como el amor por la vida de disciplina y por el ambiente propio de una casa de formación; la urbanidad que requiere nuestro estado, nuestra vida común y nuestro apostolado; y sobre todo el amor y el gusto por la belleza. Ambas exposiciones fueron seguidas por muchas intervenciones de los Padres, buscando de optimizar los medios para crecer en este aspecto fundamental de la formación.

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Por la tarde el P. Gabriel Zapata se refirió a la formación espiritual, destacando varios elementos fundamentales que deben ser objetivos a lograr en los años de formación inicial de nuestros religiosos. Es fundamental la formación en orden a la unión con Dios, a la búsqueda de la perfección, deseando alcanzar la vida mística. Para ello hay que formar en la disposición oblativa, es decir, en la donación de sí mismo por medio de la vida ascética y por el ejercicio de las virtudes cardinales y teologales, especialmente la caridad. Hay que fomentar, como dicen las Constituciones del Instituto, el conocimiento y la comprensión de los autores clásicos de la vida espiritual por parte de los religiosos y formadores, en especial de la doctrina de San Juan de la Cruz. Hay que buscar que los seminaristas adquieran el hábito profundo de la vida de oración, especialmente la oración mental, teniendo un ambiente adecuado de silencio y recogimiento. Asimismo, que posean un gran amor y participen bien de la Santa Misa, teniendo en nuestras casas celebraciones dignas como manda la Iglesia, con una participación consciente, activa y fructuosa de los religiosos: es el centro de toda la vida del seminario y de toda la vida cristiana. Que tengan amor a la Liturgia de las horas y gran amor por la lectura asidua de la Sagrada Escritura. Y que sean muy devotos de María Santísima.

En la segunda sesión de la tarde nos visitó el Card. Theodore McCarrick, quien había viajado a Jordania y sabiendo que estaba en curso la Conferencia decidió hacer una escala de unas horas en Roma solo para visitarnos, trasladándose hasta  Montefiascone. Nos dio una amena conferencia sobre la vocación y sobre la urgencia del trabajo por las vocaciones y se quedó a cenar las tradicionales pizzas de los viernes con todos los Padres. Con motivo de esta visita la Adoración eucarística había sido más temprano y no se tuvieron las tradicionales “Buenas noches”.

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Otras dos noticias muy hermosas: esta mañana el p. Tomás Ravaioli, Superior de la misión en Papúa Nueva Guinea, concelebró la Santa Misa en la Casa Santa Marta del Vaticano con Su Santidad Francisco. El P. Tomás había llevado el cáliz de su primera Misa, y le pidió a la hermana sacristana si podía ser el cáliz de la Misa del Papa… y así fue. Luego de la Misa pudo saludar al Santo Padre. Cuando el p. Tomás le dijo que era de Buenos Aires, y que estaba misionando en Papúa Nueva Guinea, el Papa le preguntó de qué grupo era. El P. Tomás respondió que del IVE y el Papa le dijo: “Muy bien. Sigan yendo a las misiones. Recibo de todas partes muy buenos informes de ustedes. Todos los Obispos con los que trabajan los apoyan y los quieren mucho. ¡Sigan adelante!”. El P. Tomás aprovechó también para entregarle una carta enviada por el P. Carlos Walker en nombre de todos los Superiores Mayores, agradeciéndole la jornada de oración y ayuno por la paz en Siria, asegurándole nuestra plena adhesión a ella en todas las casas del Instituto, y diciéndole que nuestros misioneros en Alepo le están también muy agradecidos.

Asimismo el p. Hugo Alaniz, Maestro de novicios en Jordania, pudo saludar al Papa en la audiencia general del miércoles pasado. Cuando el p. Hugo le dijo que era del IVE, que misionaba en Jordania y que en su parroquia se rezaba siempre por el Papa, el Santo Padre le dijo: “¡Sigan rezando y sigan misionando!”

Nos encomendamos a las oraciones de todos.

6 de septiembre de 2013.

Rev. P. Diego Pombo

Secretario general

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