Durante la Santa Misa de estos días, en la homilía, el predicador a quien toca, nos va recordando algunos puntos más importantes de la Exhortación Apostólica de San Juan Pablo II “Vita Consecrata” (1996). Los que ya “contamos años” revivimos lo que significó en su momento recibir del Papa Magno la que podríamos llamar la “Carta Magna” de la Vida Religiosa para nuestros tiempos.

El sábado 16 comenzó la sesión retomando los temas referentes a la vida Contemplativa, se profundizó en algunos de ellos, y se decidió nombrar una comisión que presente al Capítulo las decisiones sobre las que éste deberá votar.

A continuación, se recapitularon los puntos salientes de las discusiones del día anterior, principalmente en orden a identificar los pasos que sobre ellos debería dar el Capítulo: qué cosas comunicar o encargar al nuevo Gobierno General, sobre qué materias votar, si y cómo decidir eventuales cambios de legislación o precisiones, etc. Fue una sesión de mucho fruto, que permite que los temas de los debates abiertos se vayan precisando y cristalizando en algunas decisiones.

En la segunda sesión de la mañana, se expuso sobre Gobierno del Instituto. Se recordó cómo los documentos de la Iglesia que hablan de Vida Religiosa, a partir del Concilio Vaticano II, señalan la importancia de la acción de gobierno, cuyo primer objetivo es proteger, preservar y desarrollar el Carisma fundacional que el Espíritu Santo ha dado como don a la Iglesia por medio del fundador. Se destacó también el concepto de gobierno espiritual. Finalmente, se hizo un repaso sobre los modos enviados al capítulo referidos al gobierno, en orden a optimizar el accionar de los superiores; y se discutió largamente sobre ello.

Finalmente, tuvo lugar la sesión sobre “División y expansión del Instituto”. Una rápida presentación nos hizo revivir la historia de la expansión del Instituto, un milagro que Dios ha puesto en nuestras manos, al que de tanto ver quizás nos hemos acostumbrado. Con ello, se recordaron los criterios fundamentales que señalan nuestro Derecho Propio a la hora de decidir nuevas fundaciones, con algunos ejemplos de estos años. Se presentaron luego los modos que plantean cambios en la configuración de las jurisdicciones, y se habló y discutió sobre los ritmos y prioridades que deberían guiar en los próximos años el discernimiento de los superiores en cuanto a la expansión del Instituto. Se formó una comisión para estudiar estos temas y presentarlos al Capítulo.

Por la tarde no tuvimos actividades capitulares, sí deportivas y recreativas, con diversos efectos sobre los ya no tan atléticos “subiectos”. El plato fuerte del día podemos decir que fueron las “Buenas Tardes” del p. Diego Cano sobre la misión en Tanzania. Los que hemos podido seguir más o menos sus crónicas y reportajes gráficos, lo acompañamos mentalmente de nuevo por las distintas regiones de su vasta parroquia, viendo cómo se desgastan nuestros misioneros en el servicio diario e incondicional de las almas. Agradeció emocionado a Dios el don de ser misionero, de estar allí donde, uno a uno, “se cumplen todos los sueños del misionero que uno tenía desde el noviciado”; los frutos que Dios le permite ver cada día, y tanto bien recibido del Instituto. Agradeció también las cruces y pruebas, que pueden llegarnos  como “imponderables” para nosotros pero no lo son jamás para Dios; en su caso citó como ejemplo el haber estado, a causa del accidente del p. Jhontin, dos años prácticamente solo en la misión. Esto le hizo profundizar en lo espiritual, y aprender a vivir cada uno de esos días en la convicción de fe de estar acompañado por la Familia Religiosa: “Yo estaba solo… pero gracias a que aun así estaba allí, tantos podían decir, como usamos hacer, estamos en Tanzania; como tantas veces he dicho también yo… estamos en tal o cual lugar, es porque realmente estamos todos allí, porque somos una familia”. Estar allí evangelizando y cumpliendo la voluntad de Dios, vale más que tantas disquisiciones infructuosas, con que a veces se pierde tiempo, y no sólo.

Ayer, domingo 17, los padres aprovecharon para descansar y peregrinar. En las Buenas Noches, el p. Tristán Gelonch nos habló del Monasterio “Nuestra Señora del Socorro”, en Tenerife, fundado en 2001, en el que actualmente hay cinco monjes. Surgido, entre mil dificultades y oposiciones, de la fe profunda de tres hermanos sacerdotes de la isla (los hermanos Jorge Dorta), es el primer monasterio masculino de la diócesis en toda la historia de su evangelización. Luego de una prolija descripción del Monasterio y algunos apostolados, cerró recordando cómo la misma vocación monástica es signo de la trascendencia de Dios, y de su omnipotencia que se pliega a derramar la Gracia en los hombres por la oración, de manera especial la de aquellos que renuncian a todo para buscarle a Él solo, el “único necesario”.

Hoy, lunes 18, las sesiones de la mañana estuvieron dedicadas al tema de la formación de los religiosos. Se trató de la formación inicial (hasta los votos perpetuos y ordenación) y de la formación de los formadores. Mañana, Dios mediante, se continuará con la formación permanente. En cada exposición se hizo una recapitulación de las distintas oportunidades en que se ha estudiado el tema a nivel de gobierno y Capítulos, y las decisiones que en mérito se han ido tomando en el Instituto, especialmente a partir de 2002. Reconociendo que los desafíos son siempre grandes (y elementos culturales nos hacen prever que serán mayores aún), lo que se ha ido avanzando en años y, sobre todo, la experiencia que se va adquiriendo llenan nuestra mirada de gratitud.

Por la tarde participamos de la Santa Misa de Clausura del IV Capítulo General de las Servidoras, en la Basílica de San Pablo Extramuros, en Roma.

A nuestro regreso a Montefiascone, nos esperaban los festejos de la fiesta de San Bruno, Obispo de Segni, patrono de nuestra Casa Generalicia. ¡Qué siga la fiesta!

Dando gracias a Dios, nos encomendamos, una vez más, a las oraciones de todos, que sentimos siempre muy cercanas.

En el Verbo Encarnado  y María Santísima.

Miguel Soler, IVE

Vocero

Deja un comentario