Como les contábamos en un post anterior, las secuelas de la guerra en los niños que son los más desvalidos, pueden ser devastadoras. Niños que han perdido su infancia, que han visto cosas que jamás tendrían que haber presenciado, que vieron marcharse a sus padres y hermanos para nunca volver, que perdieron la confianza en todo, puesto que ni sus mismos padres eran capaces de defenderlos, niños abusados, torturados, explotados…

Esos niños se han convertido ahora en adolescentes y cargan con un peso que les fue impuesto por la crueldad de intereses que ni comprenden.

Los años continúan sin que se encuentre una solución de paz y seguridad para esta tierra, el sufrimiento continúa y los años y la falta de esperanza los agravan. La guerra terminó para los que observan desde afuera, pero sigue en sus consecuencias para los que vivimos aquí. Las noticias son cada vez menos, pero la situación no ha mejorado. Al contrario, se ven signos de deterioro.

Otros conflictos llaman la atención de los medios de todo el mundo y las mismas ayudas humanitarias se han reducido.

Pero la iglesia sigue con su labor silenciosa a favor de los más necesitados. Como constata el informe de la Cruz Roja “Los niños de la guerra” la solución para la mayoría de los problemas de salud mental de los niños y adolescentes que han sufrido la guerra está en “crear las condiciones más favorables para que las víctimas se recuperen por sí mismas. Generalmente, basta con restaurar una cierta normalidad: prestando atención y cuidados, satisfaciendo las necesidades básicas, restableciendo la rutina y las estructuras habituales, ofreciendo actividades de ocio (representaciones de teatro, simulaciones, juegos, deportes, dibujos…)“.

Por eso, buscando poner nuestro granito de arena al pleno restablecimiento de los adolescentes que han sufrido lo peor de la guerra y lo que siguió en la post guerra, la iglesia latina de Irak ha construido el polideportivo Juan Pablo II.

Su construcción fue posible debido a la generosa ayuda de la asociación “Giovanni Paolo II” que pagó todos los gastos de construcción. La gestión la realiza Caritas cobrando lo mínimo para mantenerla funcionando.

Abrió sus puertas el verano pasado pero tuvimos la apertura oficial el 15 de diciembre de 2013 cuando pudieron venir los donantes de Italia.

Queremos agradecer también al club Roma de Italia porque recientemente nos donaron camisetas para nuestros jóvenes.

El centro deportivo Juan Pablo II tiene una cancha de fútbol 5 que puede ser usada también como cancha de básquet y de vóley (aunque acá todo el mundo juega fútbol),  dos secciones de máquinas para hacer ejercicios, una para los varones y otra para las mujeres, una sección con cancha de ping pong y una mesa de pool y una cafetería. Atiende de lunes a sábado de 16:00 hs., a 22:00 hs. ¡Y todos esos días tenemos jóvenes, no tan jóvenes y niños jugando y haciendo deportes!

Como nosotros vivimos en el tercer piso del edificio tenemos que “soportar” el ruido todos los días. Pero que quieren que les diga, es un ruido que causa alegría. ¡Es el ruido de la juventud que recibe lo que merece!

¡Que Dios los bendiga!

P. Luis Montes IVE

Blog AMIGOS DE IRAK

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