El Santo Papa Juan Pablo II conocía Kazakhstan siendo Cardenal en Cracovia. Su primera información sobre Kazakhstan fue el Siervo de Dios Wladyslaw Bukowinsky. En septiembre del año 2001 el Santo Padre realizó su visita a Kazakhstan, dejando en tres días, memorias inolvidables. En esta breve crónica, con motivo de su canonización, queremos recordar los frutos de su apostolado en esta tierra de misión ad gentes.

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Ciertamente que la presencia del Papa, – después de un largo período de ateismo -, reavivó en toda Kazakhstan la existencia de Dios. Es digno de mención su discurso en la Universidad Eurasia en donde explicó el cristianismo a jóvenes ateos y musulmanes: «El Papa ha venido para deciros precisamente esto: hay un Dios que os ha pensado y os ha dado la vida».

El Santo Padre rindió homenaje a innumerables testigos de la fe: «¡Kazajstán, tierra de mártires y creyentes, tierra de deportados y héroes. El Papa recordó: al padre Wladyslaw Bukowinsky, deportado como sacerdote de Polonia a la Unión Soviética,  al beato Alejandro Zaryckyj, sacerdote y mártir, que murió en el campo de concentración de Dolinka; al beato mons. Mykyta Budka, que murió en el campo de concentración de Karadzar; a mons. Alexander Chira, durante veinte años pastor amado y generoso de Karaganda, que en su última carta escribió:  «Entrego mi cuerpo a la tierra y mi espíritu al Señor; mi corazón lo doy a Roma. Sí, con el último aliento de mi vida quiero confesar mi plena fidelidad al Vicario de Cristo en la tierra». Recordó también al padre Tadeusz Federowicz, a quien conoсió personalmente, y al que lo llamó: «inventor de una nueva pastoral de la deportación».

El Papa, como sucesor de Pedro, vino a Kazakhstan a confirmar la fe de su pequeño rebaño: «Conozco vuestra historia. Conozco los sufrimientos que habéis padecido muchos de vosotros, cuando el régimen totalitario anterior os arrancó de vuestra tierra de origen y os deportó en condiciones de grave malestar y privación. Me alegra poder estar aquí hoy entre vosotros para deciros que el corazón del Papa está cerca de vosotros». Asimísmo dejo palabras de gran aliento para los misioneros de la Iglesia en Kazakhstan: «cuando vuestro esfuerzo apostólico va acompañado de lágrimas, cuando el camino se hace escarpado y arduo, pensad en el bien que el Señor está realizando con vuestras manos, con vuestra palabra y con vuestro corazón. Él os ha puesto aquí como don para el prójimo. Estad siempre a la altura de esta misión».

Fruto de su apostolado es también el reconocimiento unánime del gobierno Kazako. Aquí en la intendencia de la ciudad de Shymkent entre los cuadros de los grandes pensadores, escritores, artistas está el cuadro del Papa Juan Pablo II.

Hoy nos alegramos de ser fruto de este árbol que la Iglesia lo reconoce Santo. Hace tiempo que venimos preparándonos para este acontecimiento. Hace dos años hemos pedido a la Congregación para la causas de los Santos una reliquia de Juan Pablo II. Nos enviaron una reliquia que contiene la sangre del Papa. El Obispo del lugar no pidió la reliquia para que fuera venerada en todas las parroquias de la dióses y luego a fin del año pasado recibimos la reliquia del Papa en la parroquia. También los padres de la procura nos han donado el busto del Papa que fue bendecido hoy y puesto en el patio de nuestra parroquia en agradecimiento al San Juan Pablo II Magno!

Padres y Hermanas del Instituto del Verbo Encarnado Misioneros en Kazakhstan

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