Es innegable el hecho de que la presencia del IVE en Barbastro es obra directa de la Divina providencia: miles de detalles, cosas que parecían no funcionar en un principio, puertas que se cerraron en un lugar para que ventanas se abran en otro, encuentros imprevistos y tantos etcéteras, que conocerán más aquellos que fueron los instrumentos usados por Dios para que se concretase ésta fundación, tan característicos del Divino obrar, son claro testimonio de que Su mano estuvo allí desde el principio. En una charla informal nos dijo el cardenal Cañizares el día en que se consagró el nuevo altar martirial: “A ustedes los trajo aquí la Virgen de El Pueyo, ¿Entienden lo que eso significa?”. Da vértigos pensar que Dios ha preparado esto para nosotros desde toda la eternidad, planeando y como jugueteando con la historia, moviendo sus hilos como hábil titiritero, para que hoy nosotros vivamos acá.

Alguien que ha pasado años en “la Finca[1]celebrando con tanto emoción cada 13 de Agosto la fiesta de sus co-patronos; amándolos, edificándose con sus heroicos ejemplos y envidiándoles su suerte; vibrando cada vez que escuchaba el “Querida Congregación…” de Faustino Pérez; quién ha vivido esto… no puede ser indiferente ante lo que significa estar ahora acá, en Barbastro, la ciudad mártir, la ciudad testigo de centenares de martirios y de ninguna apostasía. Ser ahora los guardianes de este monte santo que nuestra Madre se eligió para mirar desde él a sus hijos; servirle a Ella que supo ser “la Dama” en la que se inspiraron tantos anchos corazones, a la que cantaban sus hijos antes de desangrarse por Ella; vivir en este gigantesco relicario de piedra que cobijó a tan afamados guerreros… son todas cosas que escapan a cualquier humana expectativa, son esos regalos que solo sabe dar el amoroso Padre a sus hijos que intentan amarle, son premios a gestas que no hemos realizado y retribuciones totalmente desproporcionadas a actos que casi no hemos hecho, son como caricias y mimos, como caricias sí… pero como caricias…«a lo Divino».

Todo este introito, pido perdón si se me fue la mano, era para contarles dos especiales caricias con las que Dios ha bendecido a nuestra comunidad Contemplativa del monasterio de El Pueyo:

Votos Perpetuos: ¿Herederos de Aurelio?

El 14 de Diciembre, en la Iglesia del monasterio, luego de habernos postrado a los pies de Nuestra Señora del Pueyo y de las reliquias de los mártires benedictinos, luego de haber pedido al cielo, por intermedio de todos los santos, la gracia de ser fieles a la obra que Dios había comenzado en nosotros, dos monjes profesamos nuestros votos perpetuos por los que nos comprometimos a seguir a Cristo castos, pobres y obedientes según el camino trazado en las constituciones del Instituto del Verbo Encarnado.

En el sermón, el p. Miguel Soler hizo referencia a un dato curioso, “hasta donde sabemos”, el último religioso que hizo votos perpetuos en este santuario fue el beato Aurelio Boix, quién murió mártir a los pocos días de su profesión y que en carta desde el cautiverio escribió a su hermano: «En poco tiempo ¡Qué dos  gracias tan señaladas me concede mi buen Dios! ¡La profesión, holocausto absoluto… el martirio, unión decisiva a mi Amor! ¿No soy un ser privilegiado?».

Y al día siguiente… Ordenaciones Diaconales:

Al día siguiente ambos neo-profesos, Ignacio Berreta y quién les escribe, nos convertimos también en neo-diáconos por la imposición de manos realizada por Mons. Alfonso Milián Sorribas, obispo de Barbastro-Monzón.

Gracias a un corito que se armó con sacerdotes de la comunidad y algunas hermanas, se pudo solemnizar un poco más la misa. Para Barbastro fue un acontecimiento, mucha gente se alegró con nuestra presencia en el santuario de Nuestra Señora de El Pueyo, hasta vino a grabar la ceremonia el canal de televisión de la ciudad, así que gracias a ello hay un video en Internet con la ceremonia (para los que quieran verlo: ).

Nos encomendamos a sus oraciones, pidiéndoles sobre todo que recen por nuestra perseverancia en la vocación y fidelidad a la misión que Cristo nos ha encomendado.

En Cristo y su dulce Madre,

Diac. José Ignacio Berarducci, IVE

Fuente: http://monasteriodelpueyo.wordpress.com

http://santuariodelpueyo.verboencarnado.net

___________________________________

[1] Como cariñosamente llamamos a nuestro Seminario Mayor “María, Madre del Verbo Encarnado”, en San Rafael, Argentina.

1 Comentario

  1. Estos jóvenes representan excelentemente al instituto en el que se están formando.En esta congregación hay muchos ejemplos de humilde vida santificada a los pies de María. Felicitaciones y perseveren .Rezamos por uds.

Deja un comentario