La primera etapa de preparación de los Cruzados culmina con un campamento en donde ellos hacen la promesa de ser buenos cristianos, ciudadanos e hijos, siguiendo los tres pilares del movimiento: Dios, Patria y Familia. Gracias a la ayuda de laicos y del Padre Juan Martín Sierra, IVE, realizamos nuestro primer campamento de Promesa en La Caldera, un pintoresco lugar ubicado en las afueras de la ciudad de Salta.

Partimos temprano de Los Juríes, con los niños y algunas mamás que nos acompañaron. El viaje comenzó con mucho entusiasmo, habíamos armado unos pequeños devocionarios con las oraciones principales de los Cruzados y canciones, así que durante todo el camino aprendieron cantos nuevos y cantaron hasta el cansancio.

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La primera parada fue en Metán, en la finca de la familia Sierra, en donde los niños por primera vez pudieron andar a caballo: al principio sólo subían para sacarse una foto, pero de a poco fueron agarrando confianza y luego no los podíamos bajar de los caballos… También pudieron refrescarse un poco en la pileta.

Al día siguiente partimos para La Caldera. Al llegar armamos un mástil en donde izamos la bandera argentina y una ermita para la Santísima Virgen, porque “donde está María, está su Hijo.”

Cada día teníamos las oraciones de la mañana, el izado de la bandera, la Santa Misa, el rezo del Santo Rosario, las actividades propias del campamento, y a la tarde unas buenas noches, que a veces se extendían a media hora ya que los niños interesados por Dios o por trabajar en la virtud, atentos escuchaban y exponían sus inquietudes.

Esto fue de mucho fruto para sus almas, ya que fueron formando sus conciencias y se notaban sus esfuerzos por mejorar cada día en ser más generosos, alegres, solidarios.  Después de cada comida teníamos eutrapelia con juegos, obras de teatro, competencias, en la que los chicos participaban con mucho entusiasmo.

También, aprovechamos para realizar algunas salidas: Visitamos el centro de Salta y pudimos tener la Santa Misa en la Catedral, donde celebró el P. Tristán Pérez, que luego contó a los chicos sobre su misión. Los niños rezaron ante el Cristo del Milagro, y todos juntos entonaron la “Salve, Salve” ante la imagen de Nuestra Señora. Conocimos la Iglesia de San Francisco y algunos museos. Pasamos por el Carmelo, donde visitamos a las hermanas carmelitas, quienes generosamente nos atendieron y explicaron acerca de su vida oculta de oración e inmolación, de modo que los cruzados conocieron un poco sobre la vida monástica.

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Entre las distintas actividades, hemos subido varios cerros que nos permitieron apreciar los hermosos paisajes. Después de tanto ejercicio siempre disfrutábamos de merecidos descansos.

El penúltimo día realizaron su promesa y recibieron su distintivo, estaban muy emocionados y contentos. Durante los festejos les mostramos un pequeño video que habían grabado sus familias para felicitarlos.

Al regreso a Los Juríes, se realizó la admisión oficial durante la Santa Misa, en la que participaron los papás. Después realizamos un pequeño festejo, y los niños prepararon un fogón. Era tal la alegría que tenían que contagiaban a sus padres, quienes habían pensado que los encontrarían agotados por el viaje, pero ¡era todo lo contrario! Estaban todos muy agradecidos por esta experiencia.

Es un gran apostolado el que los Cruzados hacen con sus familias. Pedimos a Dios que siga moldeando los corazones de estos pequeños para hacerlos conformes al de su Hijo.

¡Dios lo quiere! Adelante, Cruzados de Jesús.

Hermanas de la Comunidad Santiago Apóstol

Los Juríes- Santiago del Estero

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