Desde el 22 al 28 de Agosto, 8 de nuestros jóvenes participaron en el Campamento de Jóvenes en Ontario del Norte.

Empezamos a planearla sin estar seguros de qué  esperábamos del campamento de verano. El año pasado lo realizamos en la Casa de Retiros San Patricio en Upstate NY, del IVE, así que nosotros sabíamos que teníamos un lugar seguro para celebrar la Misa, y que había salidas para hacer muy cerca… pero esta vez decidimos hacerlo en Ontario en Canadá. La cosa es que no sabíamos dónde iríamos a parar, qué servicios íbamos a tener, qué salidas podría haber cerca, etc. De la única cosa que estábamos seguros era que Cristo y su Santísima Madre nos ayudarían en nuestro camino… ¡y así lo hicieron!

La organización (buscar el lugar, las salidas) comenzó en junio, pero no la terminamos hasta 3 días antes del viaje. Muchos de nuestros días libres y tiempo libre consistían en ir a visitar lugares para camping a algunas horas de nuestra casa, buscando por internet, con interminables mensajes de voz e e-mails. Todo lo que encontrábamos era bastante caro, así que manteníamos las reservas sin confirmar, esperando que Dios proveyera algún lugar cuyos gastos pudiéramos asumir, seguro, y con actividades para hacer en la naturaleza. ¡Y así fue!

Más o menos 3 días antes del campamento alrededor de las 10 pm Madre Sol recibió una llamada de la dueña de un camping quien acordó en dejarnos un buen precio (explicándole que llevábamos un grupo de jóvenes y que habíamos hecho algunas actividades para juntar plata con ellos). Tenía un buen espacio para acampar, duchas, lugar para hacer fuego, ¡era todo perfecto! La única cosa de la que todavía no estábamos seguros era donde tendríamos la Misa, pero los campamentos exigen creatividad así que sabíamos y esperábamos que encontraríamos al menos una buena roca que nos sirviera de altar.

Instiute of the Incarnate Word. Campamento de Jovenes en Toronto. IVE

Llegar fue una Aventura. GPS y Google maps no son siempre fuentes muy confiables, pero por lo menos pudimos llegar al pueblo para encontrar lo más importante cercano al campamento: hospital, supermercado, lagos, parques. ¡Todo buenísimo!

Los jóvenes estaban todos con muy buen espíritu y llenos de alegría. Estábamos un poco temerosos de cómo iban a estar los chicos en el campamento… Algunos de ellos recién empezaban a tomar la fe seriamente porque recién habían tomado su confirmación, una había ido a las jornadas mundiales de la juventud con nuestra familia religiosa, otros eran de Misa dominical en nuestra parroquia, otros nacieron con el IVE, todos entre 12 y 19 años de edad… Sin embargo, fue verdaderamente una sorpresa como todos aprendieron a trabajar juntos y a disfrutar la naturaleza. Lo cierto es que Dios les dio a todos buen espíritu y los fue preparando unos meses antes para lo que vendría.

Instiute of the Incarnate Word. Campamento de Jovenes en Toronto. IVE

Luego de la misión popular en nuestra Parroquia que se realizó en junio, muchos de los jóvenes comenzaron sus vacaciones de verano con gran celo apostólico y con fervor por crecer en santidad, virtud y conocimiento de la fe. Muchos llamaban a los padres o a las hermanas durante la semana para preguntar si necesitaban algo en lo que puedan ayudar en la parroquia o en el convento. Algunos se ofrecieron a cortar el pasto, otros a pintar paredes, ordenar y limpiar la parroquia. De verdad, habían recibido algo del espíritu misionero, especialmente el deseo de darse a sí mismos como los seminaristas y hermanas que habían estado aquellas 2 semanas. Los jóvenes estaban encendidos en este deseo como fruto de la misión, y estaban preparados para pasarles este mismo espíritu a quienes habían empezado a caminar en la fe.

La llegada al camping fue una sorpresa, fue más de lo que nosotros podíamos pedir o imaginar. Nos dieron un lugar bastante grande solo para nosotros, lugar suficiente para jugar un buen partido de fútbol, una cancha de voleibol de arena, un lugar con juegos de niños, una laguna artificial para pescar, una pileta de agua natural, una pequeña habitación donde podíamos guardar las provisiones como despensa, pero sobre todo, y lo más importante, había una carpa grande donde pudimos celebrar el Santo Sacrificio de la Misa con dignidad.

Instiute of the Incarnate Word. Campamento de Jovenes en Toronto. IVE

Nuestros jóvenes estaban contentos de estar juntos como una familia y poder disfrutar de la naturaleza. Para la mayoría de ellos era la primera vez que iban de campamento, y en él pudieron descubrir la alegría de la vida simple. Aprendieron a aprovechar cada momento, aunque muchos días llovió. Aprendieron sobre Dios y sobre la naturaleza. Se enseñaban unos a otros diferentes cosas: cómo rezar el Rosario, pescar, cocinar, nuevos juegos o deportes, se animaban unos a otros cuando las caminatas se tornaban difíciles… fue hermoso.

Instiute of the Incarnate Word. Campamento de Jovenes en Toronto. IVE

Muchos aprovecharon el sacramento de la confesión debido a que ese fue el tema que el Padre José Signorelli eligió para el campamento como catecismo en sus homilías en la Misas diarias. A lo largo de los días fue una gracia para el crecimiento, virtud y sacrificio de los jóvenes. La hermana encargada de la sacristía, un par de mañanas se levantó y encontró todo listo para la misa, y varios de los jóvenes preparados para empezar la Misa, esperando a los religiosos. ¿Quién hubiera esperado esto? Uno de los varones más chicos  dijo que admiraba a uno de los más grandes y quería seguir su ejemplo cuando sea más grande para ser tan virtuoso como él. Otro dijo mientras caminaba sobre las rocas: “¡Eh, hermana! ¿Cómo es que funciona eso de ofrecer sacrificios por las almas del purgatorio? ¡Me duelen los pies!”

Otra vez que fuimos a pescar. No había pique, ni signos de vida acuática… dos de los chicos empezaron a rezar el Rosario, al terminarlo el P. Jose sintió un pique y saco un pescado. Volvieron exuberantes emocionados, diciendo que “¡el Rosario funciona!”

Instiute of the Incarnate Word. Campamento de Jovenes en Toronto. IVE

Como siempre la Providencia de Dios no dejó de derramar sus gracias. El servicio estaba feliz y agradecido porque gracias a los benefactores no tuvieron que cocinar muchas comidas. Algunos restaurantes nos habían donado la comida cocinada y solo había que calentarla. También nos donaron la leche, jugo y el pan.

Pudimos recorrer distintos lagos, grutas, cuevas, caminos…y pensar que no estábamos seguros de encontrar tantas cosas para hacer.

Gracias a otros benefactores pudimos realizar un paseo en crucero a lo largo de la Bahía George y el lago Huron.

Como dice nuestro Fundador, seguir a Cristo es una aventura. Este campamento de verano, así fue.

Le agradecemos a Dios por todos los beneficios espirituales y materiales que recibimos a los largo del campamento.

Les pido oraciones por el continuo fruto del campamento y por la pureza y santidad de todos los jóvenes en Canadá.

También recemos para que la virtud que nuestros jóvenes alcanzaron en este verano siga creciendo en este año lectivo y en el resto de sus vidas, así ellos también pueden prolongar el misterio de la Encarnación en otros.

En Cristo y María,

Yesennia, postulante en Toronto

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