Después de los festejos por la asunción de los nuevos Reyes de Holanda, el pasado martes 30 de abril, dimos inicio a un “campamento-bicicleteada” en Friesland, Provincia nórdica de Holanda. Por gracia de Dios participaron 21 adolescentes y fueron siete los jóvenes que ayudaron en el desarrollo de las actividades. Hubo también un equipo de cocina y logística, quienes se destacaron en el desempeño de sus tareas, a quienes debemos mucho. Y también fuimos cinco los religiosos presentes: un sacerdote, un diácono y un hermano, los tres pertenecientes a la Congregación de ‘San Juan’, orden francesa; y dos Servidoras, en Holanda conocidas como las ‘hermanas azules’.

verbo-encarnado

El miércoles tuvimos la Santa Misa de inauguración en la parroquia de Leeuwarden, desde donde salimos en bicicleta para recorrer el famoso camino de las “once ciudades”. Estas se conectan entre sí con canales, los cuales, si se congelan en el invierno, dan la posibilidad de ‘patinar’ una carrera. La última vez que se pudo hacer la carrera fue hace casi 20 años atrás. De todos modos también tiene muy buenos caminos para bicicletas, por lo que visitamos estas once ciudades en cinco días. Para ello había que recorrer más de 240 km.

Durante el campamento los jóvenes fueron divididos en dos grupos cada cual con sus ‘animadores’ y religiosos. Cada grupo debía acumular puntos con distintas cosas, como por ejemplo: responder preguntas sobre hechos históricos que debían averiguar en las distintas ciudades, o en las competencias y juegos nocturnos, o en el cuidar durante todo el recorrido de cinco días, un huevo crudo (el primer día cada grupo recibió un huevo y tenían que mostrarlo entero cada tarde al llegar al campamento, era realmente muy divertido).

Cada día bicicletéabamos más de 30 km. A veces con mucho viento en contra, otras con varias vueltas, ya que no encontrábamos el camino justo. Damos gracias a Dios que todos los días tuvimos un sol espectacular y ni una gota de lluvia. También hay que destacar que no hubo caidas ni incidentes entre los adolescentes.

Todos los días tuvimos la gracia de participar de la Santa Misa en alguna de las ciudades. Cada día tuvimos también catequesis, y la última noche pudimos hacer Adoración al Santísimo Sacramento durante la cual los jóvenes tenían la posibilidad de acercarse al Sacramento de la Confesión.

El campamento fue organizado por diferentes grupos y congregaciones: los hermanos de San Juan, nosotras y el grupo “Life teen”, organización que se dedica a los tieners, adolescentes, y utilizan especialmente la música como elemento de apostolado.

Esta bicicleteada fue para nosotras, una gran oportunidad de hacer apostolado. Queremos remarcar también que la mayoría de estos chicos vienen de familias muy numerosas y comprometidas en lo referente a la fe.

Un grupo de los jóvenes eran provenientes de Francia, pero viven en Holanda. Algunos hablaban un poco de holandés, pero otros no, por lo cual todo era traducido al francés. Para el catecismo fueron divididos en tres grupos, uno en lengua francesa y otros dos en lengua  holandesa. Antes de separarse en grupos tenían media hora para hacer preguntas de todo tipo, a las cuales respondíamos los líderes.

Lo que fue muy divertido era el premio final, ya que prometieron como premio un ‘gouden meloen’ (un melón de oro). Al finalizar, los dos grupos empataron, así que el melón dorado (pintado con aerosol de ese color) lo compartimos entre todos.

Damos gracias a Dios por la inmerecida gracia de ser instrumentos suyos en estas tierras de misión.

Pedimos para que haya cada vez más jóvenes en gracia y más gracia en cada joven.

En Cristo,

Madre Nadiya y hermana Mirakel van Amsterdam

Deja un comentario