Hoy quiero compartir algunas noticias “curiosas”… Gracias por las oraciones. Y que se diviertan un rato.

Comiendo bichos

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Capaz que muchos esperan que uno escriba cosas raras desde la misión… y aquí tengo la oportunidad. Resulta que llegó el tiempo de lluvias. Tuvimos tres días de aguaceros bastante seguidos. Todo esto trae grandes beneficios, y la gente se pone muy contenta con la llegada del tiempo de lluvias, que es también tiempo en que habrá mas comida. Todo lo que estaba amarillo, reseco y árido, ha comenzado a florecer, y todo se ve verde. Pero como todas las cosas, tiene su aspecto penoso también, aunque es menor. Y es la aparición de insectos de toda forma, color y tamaño.

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Los otros días, cuando nos levantamos para adoración, al encender las luces de la iglesia, se llenó de una nube de insectos como pequeños cascarudos, pero con alas. Eran tantos que decidimos apagar las luces de una parte de la iglesia, y quedarnos en la oscuridad, así podíamos seguir rezando… con un poco menos de distracciones.

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Al terminar la misa que tenemos después de la adoración, pude ver que bajo el farol que está al frente de la iglesia se habían reunido unos cinco niños y niñas, que juntaban algo del piso. De haber sido en otra circunstancia pensaría que serían semillas, o algo así. Pero no, claro, recordé que me habían contado que habían unos bichos que se comían… ¡y llegó el tiempo! Es increíble que los juntan para comerlos luego de tostarlos… y los comen como si fueran caramelos. Es decir, les encanta. No los comen por necesidad, sino por gusto. Se llaman “kumbi-kumbi”… y vienen a ser mas bien crocantes. Yo no los probé, porque la verdad que no me resultaron muy atractivos que digamos. Creo que en realidad podría comer alguno para que cuando me pregunten si he comido bichos en África, poder decir que sí… pero humildemente me voy a privar de ese honor. En realidad, les digo que si alguna vez me encontrara en un estado tal de inanición que tuviera necesidad de comerlos, lo haré. Por ahora me contento con el arroz, las papas, los tomates, huevos, y frutas de todo tipo, que aquí no faltan. Tampoco creo que sea bueno que les quite éste “dulce” a los chicos. En fin, se me han ocurrido varios motivos mas para hacer esperar el momento de probar los “kumbi-kumbi”. O esperar a tener un buen motivo sobrenatural para comerlos.

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Intruso

Hoy después de haber ido a adoración, misa, y desayunar, cuando me pongo a limpiar un poco la casa, comienzo a sentir algo que me incomodaba dentro del zapato. Pensé que podía ser algo de tierra que tal vez se metió cuando fui a tirar la basura; o tal vez era la media… que tantas veces se pliega en la punta del zapato. Cuando estuve ya libre de ocupaciones, me dispongo a sacar esta tierra del zapato… y adivinen lo que encontré. Un escorpión. Me asusté de verlo nomás.

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Pero sobre todo me he quedado admirado de que no me picara en tanto tiempo que estuvo dentro del zapato, cerca de cuatro horas desde que nos levantamos. Tal vez no se encontraba plenamente lúcido, pienso. Pero creo que la mejor explicación sería que no tenía lugar para doblar su cola. Me dice el P. Johntin que si me picaba, debíamos ir al hospital por un antídoto, y que me iba a doler por una semana. La cuestión es que he pasado éste día en acción de gracias. Y me he acordado de tantos que rezan para que no nos pase nada, y tengamos buena salud. La verdad que nunca pensé encontrar en el zapato semejante visitante.

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No se preocupen… basta tener mas atención, y seguir rezando. Y eso sí, que si alguna vez tengo que sufrir algo de esto, no dejaré de ofrecerlo por las mismas almas de la misión, y por cada uno de ustedes. Adelanto por las dudas.

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Un gran abrazo a todos, y seguiremos rezando…

¡Firmes en la brecha! Con la gracia de Dios y la ayuda de la Virgen.

P. Diego Cano, IVE

Diario de un misionero en Tanzania

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