Grecia_Servidoras (2)

7 de octubre de 2018

El azul y blanco que flameaba en el mástil de la popa se confundía con el azul y gris de sus hábitos, con el celeste y blanco del límpido cielo y con las distintas intensidades de azul del profundo mar Egeo que aquella otoñal tarde de octubre invitaba a las naves a surcar sus rumbos.

Se trataba de la llegada de cuatro hermanas a la fundación de una nueva Comunidad de las Servidoras del Señor y la Virgen de Matará a la isla de Τήνος (Tenos o “Tinos” en griego moderno), una de las islas Cícladas que milenios antes del nacimiento de Cristo, había producido las primicias de uno de los cultivos tal vez más fructíferos de la humanidad, conocida más tarde como cultura “helénica” o “griega”.

A las 4:00 A.M. partimos desde el aeropuerto de Roma-Ciampino la Madre María de Jesús Doliente (Superiora Provincial de Italia-Albania y − de ahora en adelante – Grecia), la Madre María Virgen del Prado, (Superiora local de la Comunidad naciente) y la hermana María del Dulce Nombre. Llegando al aeropuerto de Atenas, nos encontramos con la hermana María Shpresa e të Krishterëve, quien desde el día anterior había emprendido un viaje de 15 horas en ómnibus desde Lezha, Albania.

Un portugués, misionero con su familia en Atenas, amigo de la hermana María Shpresa, tuvo la delicadeza de conducirnos en coche desde el aeropuerto al puerto de Rafina, donde zarparía el barco a las 16.15 de la tarde. Algunas horas de navegación, para llegar al puerto de Tinos a las 18:45; una vez allí, descendimos de la nave y caminamos unos 100 metros hasta la iglesia de San Antonio, donde el P. Fernando Bravo, IVE, nos esperaba con algunos fieles para celebrar la Santa Misa a las 19:00.

La Divina Providencia se mostró resplandeciente, como siempre, hasta en los mínimos detalles. En efecto, las Servidoras volvían a Grecia un 3 de octubre, fiesta de dos santos griegos de los primeros años de cristianismo: San Dionisio el Areopagita, ateniense convertido por San Pablo y primer obispo de Atenas, y Santa Dámaris, también griega, discípula de San Pablo, patrona de la Comunidad que las Servidoras habían tenido en Atenas durante los años 2010-2012.

La isla de Tinos tiene una superficie de 195 Km2 y una población de unos 8.500 habitantes, de los cuales sólo el 35 % es católico. Teniendo en cuenta que en toda Grecia sólo el 0,5 % de la población es católica (el 98% es ortodoxa y el resto de otras religiones) no deja de ser un dato que sobresale en la proporcionalidad de la estadística: de hecho, la mayoría de los católicos de toda Grecia proviene de estas islas Cícladas, que por siglos fueron cuna de innumerables vocaciones y misioneros para Grecia y la Iglesia en el mundo entero.

Tinos pertenece a la Diócesis Católica que comprende (además de la homónima isla) las islas de Naxos, Andros, Mykonos y actualmente también las de Samos, Kíos y Militini que, por no tener obispo, han sido confiadas a la sede episcopal de nuestra Diócesis.

Presencia del IVE en Tinos

La presencia de los sacerdotes del IVE en dicha isla comenzó un año atrás, precisamente el 1° de octubre de 2017, en ocasión de la Apertura del Año pastoral de la Diócesis. Siendo su patrona la Victoriosa Mujer de Lepanto, Nuestra Señora del Rosario, la ceremonia de Apertura tuvo lugar el 7 de octubre en Xynara, donde el obispo tiene la sede episcopal. En este momento se encuentran como sacerdotes del IVE, el Padre Fernando Bravo, misionero en Grecia desde hace cuatro años – tío, por otra parte, de la Madre María Virgen del Prado – y el Padre José Rossi, llegado a la isla hace mes y medio atrás.

Fundación de las Servidoras

Un año más tarde, es decir, el pasado domingo 7 de octubre, las Servidoras erigirían oficialmente la nueva Comunidad. El obispo, S. E. Mons. Nikólaos Príntesis, había hecho su pedido a las SSVM hacía 8 años, viendo finalmente cumplido su sueño:

Hoy se cumple un sueño… algo inmensurable para Tinos, pero también para toda la Iglesia… nos decía emocionado el obispo en la primer reunión que tuvimos con él y es que no tendría palabras para expresarlo y por eso podría hacer como en hebreo, que por no tener el superlativo repiten tres veces… por ejemplo en el “Santo”: santo, santo, santo… y es por eso que yo les digo: gracias, gracias, gracias […] pues aunque ustedes no hicieran “NADA…bastaría solo su presencia para ser fuente de muchas bendiciones”.

En toda la isla y en toda la Diócesis, seremos la única Comunidad de religiosas ya que hasta este momento la única presencia de religiosas era una Hermana Ursulina (lamentablemente vive sola en un convento que en su momento llegó a albergar hasta 70 religiosas). Además de los conventos de las Ursulinas, hay otros también enormes y vacíos que pertenecieron a los Jesuitas, Franciscanos, Franciscanas, Hermanos Maristas, entre otros.

Preparativos para nuestra llegada y primer impacto con los griegos

Habíamos previsto viajar lo antes posible al día de la fundación para poder organizar la fiesta, arreglar la casa… pero nos encontramos con que el obispo, los sacerdotes de la diócesis y los del IVE habían suministrado la mayor parte de lo necesario. El mismo día que llegamos, después de la Misa que tuvimos en la capillita enfrente al puerto, ya sin luz y con algo de frío y viento, nos condujeron de inmediato a la futura casa, arriba, en la montaña. Para que se den una idea gráfica, les cuento que Tinos tiene una topografía bastante particular: rodeada a los 360° de mar es, sin embargo, muy seco, ventoso y montañoso; los pueblitos, muy pequeños, bastante distantes uno de otro, llegan a albergar en invierno 45, 23, 17, 8 y hasta tan solo 5 habitantes. No hay luz pública en la ruta entre pueblo y pueblo y es imposible moverse sin vehículo.

Las hermanas viviríamos en el Santuario Παναγία Βρισιώτισσα (Panagía Vrisiótissa, que podría traducirse como “la que fue encontrada”), Nuestra Señora de Vríssi, hasta entonces desprovisto para ser habitado. Allí nos llevaron de inmediato; nos esperaban el P. Frankisko, vicario del obispo y varios fieles para mostrarnos las instalaciones. Entramos primero a la iglesia, donde el P. Frankisko dirigió una oración y cantos a la Virgen. El santuario donde viviremos está dedicado a un ícono de la Virgen hallado milagrosamente en el s. XVII por indicación de la Virgen, en sueños, a una religiosa franciscana. Después de 1830 el ícono fue trasladado a Costantinópolis, hoy Turquía, y en 1936 S. E. Mons. Angelo Roncalli (futuro Papa Juan XXIII), fue enviado como Delegado Apostólico, a devolver él mismo en persona el ícono a la isla de Tinos.

¿Cuál fue la primera impresión que tuvimos de los griegos que encontramos? Pues, muy amable, alegre y acogedora. Atentos a nuestras necesidades sin ser entrometidos; por el contrario, respetuosos del horario y privacidad de los religiosos. Para la estructuración de la casa se habían puesto manos a la obra de modo de poder transformar el edificio que constaba de dos pisos, con dos grandes salones, en un convento. Colocaron muros internos para dividir piezas, baños, comedor… pintaron, remodelaron, cambiaron ventanas y puertas, pusieron agua y luz corriente. La noche anterior a nuestra llegada, los fieles habían estado hasta medianoche terminando los últimos detalles: cortinas, focos, utensilios ¡y hasta las camas habían dejado hechas! Al mismo P. Frankisko, vicario episcopal, se lo veía al par de los albañiles con el pico, la pala y el martillo.

Los días antes de la Inauguración oficial, aprovechamos a conocer algunos pueblitos, a los fieles de las parroquias y a asistir algunas tradiciones muy curiosas que les contaremos en otra ocasión, como el ágape que se hace para el aniversario de un difunto; los cantos gregorianos que recibieron influencia de melodías bizantinas; la relación con los ortodoxos, etc.

Que de un día para el otro el puerto y centro de Tinos viera recorrer sus callecitas por religiosas católicas vestidas del mismo azul de las puertas de sus pintorescas casitas, no podía pasar desapercibido, y de inmediato la novedad llenó de comentarios y fotografías los webs sites de la isla.

Llegó el domingo 7 de octubre y como cada año, la Santa Misa de Apertura del año pastoral, fue celebrada por el obispo y todos los sacerdotes de la diócesis: 12 en este momento. Por la mañana habían llegado también desde Roma la Madre María Orante, Secretaria General y la Hermana María Panagia, quien había sido superiora de la primera Comunidad de Servidoras en Atenas. También estuvo presente el P. Ernesto Caparrós, IVE, Superior Provincial.

Donación de una réplica de la Cruz de Matará

La familia Bravo de Santiago del Estero –parientes del P. Fernando y de la Madre María Virgen del Prado−, quisieron donar a la nueva Comunidad una réplica de la Cruz de Matará. La mandaron hacer a un artista quien la talló en mistol, el leño de la cruz original. Dicha cruz fue ofrecida y bendecida durante la Misa, y con este signo bendito el obispo dio la bendición final. ¡Significativo gesto de la evangelización de la cultura!

Otro detalle de la Providencia: ese mismo 7 de octubre, se cumplían, además, diez años de la presencia del Instituto del Verbo Encarnado en Grecia.

El obispo y los sacerdotes de la Diócesis nos acogieron con un gran espíritu de familia. Se percibía este clima entre ellos y hacia nosotros. Muy atentos a que no nos faltara nada. El obispo, de un buen humor y simpatía particulares, siempre sonriente y con alguna espontánea ocurrencia que logra romper el hielo, haciendo sentir cómodo a su interlocutor. También de una gran sencillez. El día que tuvimos la primera reunión, por ejemplo, él mismo nos vino a buscar con su auto.

Al día siguiente, 8 de octubre, para festejar la apertura de la Comunidad, quisimos invitar a almorzar al obispo y a los sacerdotes de la isla para festejar. Estando presentes los padres del IVE, hicimos juntos algunos cantos polifónicos y folclóricos en inglés, italiano y castellano, resultando así ser el “primer fogón” y momento eutrapelístico de la Familia Religiosa en Grecia.¿En qué consistirá el apostolado de la Comunidad? Pues en todo aquello que se presente. Por el momento, el Santuario ofrecía actividades sólo para las fiestas más importantes de la Virgen, dos veces al año, pero no es visitado diariamente. En la primera reunión que tuvimos con el obispo, su vicario y secretario, surgieron varias propuestas. De inmediato, el obispo propuso que se rezara el rosario todos los días con la oración a San Miguel Arcángel, tal como lo había pedido el Santo Padre para el mes de octubre. Después, espontáneamente los sacerdotes ofrecieron turnarse durante los días de la semana para celebrar la Misa, trayendo sus fieles; hacer la adoración eucarística abierta también a los laicos, hacer días de retiro … y así, una propuesta detrás de la otra, en un clima de gran entusiasmo y esperanza. Asimismo, los sacerdotes nos invitaban a que visitáramos sus parroquias, y el obispo a que tocáramos y cantáramos el órgano en sus misas.

¡Manos a la obra!

Estos fueron los primeros días de una misión particular, de la cual les iremos contando más adelante, si Dios quiere. A las 17:00 de ese día ya estábamos listas para recibir a la gente en el Santuario para rezar nuestro primer rosario en griego. A las 19:00 tendríamos la Misa de asunción de la parroquia de los padres del IVE en Stení. El jueves, memoria de Juan XXIII, el Obispo vendría a celebrar Misa en la “capilla de los Papas” que está en el Santuario. El sábado 13 comenzaría el catecismo en la diócesis: todos los niños de las distintas parroquias de la isla vendrían al santuario a conocernos y les haríamos algunos juegos y nuestro primer “buenos días” en griego. Además, iríamos a ayudar al Oratorio Festivo de los padres del IVE en Stení y el domingo, iríamos a Misa a Mykonos, encontrándonos con la Comunidad católica de dicha isla.

*  *  *

El Obispo, emocionado y entusiasmado, agradecía una y otra vez nuestra llegada y pedía a los fieles se unieran a él para dar gracias al Señor: “¡Hoy es un día de gran alegría para nuestra Iglesia local! decía Mons. Príntesis en la Homilía del 7 de octubre– En la fiesta del día de hoy el Señor festeja junto a nosotros, junto a su Madre y Madre Nuestra… ¡Él ha finalmente escuchado las súplicas le hicimos por tanto tiempo a través de su Madre ofreciéndonos el precioso don de una Comunidad Religiosa femenina! […] Junto a los padres del Verbo Encarnado, esta Familia Religiosa aportará ciertamente algo nuevo a la iglesia de Tinos: aquello que sea proprio de su Carisma. ¡Don preciosísimo para nuestra isla y toda la Iglesia! […]

 – Querida Madre Provincial: puede quedarse tranquila que el obispo y sacerdotes de Tinos, estaremos siempre cerca de sus hijas

– A ustedes, queridas Hermanas, les hago entrega oficial de las llaves del Santuario de la Virgen de Vríssí decía, al entregarnos las llaves de nuestra casa– llaves que son tanto prácticas como simbólicas. Práctica, porque con ellas pueden abrir las puertas de la iglesia y de su casa; simbólica, pues deseamos que abran los corazones de nuestra gente”.

El amor y la gracia de la Santísima Trinidad y Nuestra Señora Vrysiótissa, nos ayuden a ser fieles en esta obra que se ha comenzado.

En Cristo, Verbo Encarnado y su Madre

Hermana María del Dulce Nombre

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