En nuestras parroquias en el sur de Holanda nos sucede, como en casi todo Holanda, que la media de edad en las misas es muy muy elevada. Niños y familias jóvenes no se ven sino únicamente en Navidad y en las Misas de primera Comunión y Confirmación.

Es por esto que quisimos intentar hacer un campamento para niños de 10 a 12 años, con el objetivo de invitar a los que habían hecho la Confirmación este año. La idea era hacer un campamento ‘propio’, organizado en conjunto con las hermanas, para poder reforzar el catecismo de los niños y poder trabajar con ellos.

Pensábamos que sería fácil y que los niños se entusiasmarían fácilmente. Pero no fue así y pocas semanas antes de comenzar, teníamos nada más que 3 ‘posibles’ inscripciones.

Sin embargo pensamos que esto era el comienzo, y que no nos debíamos echar para atrás y entonces, con mucho empeño y entusiasmo, le fuimos dando forma a las cosas necesarias para tal evento, siempre sin saber si finalmente alguien vendría.

Pocos días antes de iniciar, y gracias a la propaganda que hicieron entre algunas mamás, se fueron sumando niños hasta el momento mismo del comienzo, ya que un niño se quedó cuando vino a traer a su hermana para participar.

Así fue como con gran alegría pudimos dar inicio a este primer campamento “JUVENTUD CATÓLICA” en Brunssum, con la presencia de 15 niños! (una semana antes no llegábamos a los 8 inscriptos).

Como siempre armamos equipos para la competencia que se llevaría a cabo durante el campamento. Fueron 2 equipos bajo el patronazgo de los Santos pastores de Fátima: Jacinta y Francisco.

Cada equipo hizo un estandarte donde diseñaron detalles de la vida de estos santos niños. Cada día podían avanzar un poco en ‘la bandera’ del equipo. El último día ‘presentaron la bandera’, explicando qué habían pintado y quién era el santo que los protegía.

Por supuesto que hubo muchas competencias y juegos a lo largo de los 4 días de campamento! Después de cada comida hacíamos un pequeño juego competitivo y 2 días fuimos a distintos bosques para hacer juegos más grandes.

Tuvimos la Santa Misa y tiempos de oración a lo que los niños venían con mucho agrado. Uno de estos fue la Adoración al Santísimo durante la cual los niños tenían la posibilidad de confesarse, lo cual quisieron hacer todos.

Teniendo en cuenta que son niños que no frecuentan la iglesia y que no pueden estar quietos 5 minutos, era muy lindo verlos participar con entusiasmo en la Misa y en los otros tiempos!

Se notaba un gran espíritu en los niños y se comportaban muy bien y escuchaban muy contentos las numerosas catequesis que les pudimos dar y rezaban siempre muy fervorosos.

Tuvimos un día de juegos de agua, donde nos hemos divertido todos en gran medida.

Ahí, uno de los juegos fue ‘mojar a los padres’, lo cual hicieron (por supuesto) con gran entusiasmo! Para este juego los padres nos habíamos escondido atrás de un cartón grande y sacábamos la cara a través de un hueco para esto, y los niños nos tiraban agua con de distintos modos!

Después hicimos guerra de agua con pintura, para lo cual cada equipo tenía un color. Todos llevábamos una polera blanca y teníamos que ‘pintar’ al resto. Luego, el color que predominaba, ganaba. Para este juego hicimos un 3er equipo que era de los padres, una hermana, y 2 laicos que habían venido a ayudar! Claramente el equipo ganador fue el de la Beata Lucía, el de los adultos!

El domingo, y para clausurar tan lindo campamento, tuvimos la Santa Misa con la compañía de los papás de los niños, y cerramos con un BBQ (‘asado holandés’). Al final del almuerzo los niños volvieron a presentar los estandartes, esta vez a los papás. Fue muy lindo ver cómo eran los mismos niños los que repetían anécdotas de la vida del santo patrono, y cómo ellos mismos decían que hay que ir a Misa los domingos, que la Virgen pidió que se rece el Santo Rosario cada día, etc. Luego mostramos fotos, e hicimos la premiación de los equipos y de algunos niños que se destacaron en alguna virtud durante estos días.

Al preguntarle a un par de niños qué les había gustado más, respondieron con una sonrisa en la cara: la Misa y ser monaguillo! Otro niño empezó a decir al final: ‘me pregunto si no sería una buena idea hacerme sacerdote’ Y por supuesto que todos decían que el próximo año volverían.

Al final todos estábamos muy contentos. Los niños por el campamento, los padres de los niños al verlos tan contentos, y nosotros mismos al ver tan grande bien que Dios hacía en las almas. Este campamento lo veíamos simplemente como un comienzo, y Dios en su generosidad nos concedió muchos frutos, y por eso le pedimos a la Virgen que conceda la Gracia a estos niños y a sus familias de poder crecer en el conocimiento y amor a Dios para poder ser grandes Santos como lo fueron Santa Jacinta y San Francisco en su sencillez!

Padres Andreas Schmidt y Mario Rojas, IVE, ‘Sur de Holanda’

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