Gaza 22-07-2014

Desde el inicio de esta guerra decíamos que una incursión terrestre por parte de Israel, sería un baño de sangre. Y, así fue. Desde el domingo hasta hoy, hemos vivido las jornadas más sangrientas desde el inicio de esta ridícula guerra. Ciertamente se ha producido una escalation en las operaciones. Lo cual se traduce en más muertos, más heridos, más terror, más odio. Se traduce también en ininterrumpidos, más bien diríamos simultáneos, ataques por tierra, aire y mar.

gazabomba


Hemos visto, con profunda pena, huir familias enteras, sin nada, desesperados buscando un refugio. Se habla de más de 160000 personas que han abandonado y/o perdido sus hogares.
Todavía se cuenta el bombardeo de 5 ambulancias que, según Israel, transportaban en ellas a varios terroristas.

La tregua de 2 horas convocada por la Cruz Roja Internacional duró unos minutos. Se esperaba para hoy un cese del fuego para ayuda humanitaria.

Más de 60 civiles muertos y 400 heridos fue el saldo de un solo día de ataques, sumando ya más de 560 muertos y más de 3400 heridos.

Otra catástrofe más que se suma a la calamidad de la guerra es el olor y peligro de enfermedades debido a la descomposición de la enorme cantidad de cadáveres que no han podido ser sepultados. Estamos delante de un gran peligro de epidemia.
Verdaderamente, es un baño de sangre. Aquí se podría aplicar la sentencia homo homini lupus (el hombre es lobo para el hombre). ¡Hasta dónde puede llegar la maldad del ser humano! Dios nos guarde.

Es un deber agradecer las oraciones de todas las personas de mundo entero que rezan por la paz en Medio Oriente y en especial en Gaza. Particularmente la noche heroica organizada en la casa generalicia de las SSVM. Y también otra noche heroica rezada en el hogar de las SSVM en Belén, con la presencia de P. Pablo de Santo, IVE, don Nandino, don Mario y los voluntarios, todos amigos y bienhechores de nuestra familia religiosa.

Tantas Misas, comuniones, adoraciones eucarísticas, tantos sacrificios y otras miles formas de oración por la misma intención, ciertamente no quedaran desatendidas por del Príncipe de la paz, Jesucristo nuestro Señor. Que Él recompense a cada uno según su infinita misericordia.

In Domino
P. Jorge Hernández

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