Un apostolado “proprio” del IVE en tierras africanas:

Querida Familia religiosa,

            Como bien ha dicho el P. Silvio Moreno al comenzar una crónica reciente, el período de vacaciones nos permite disponer de más tiempo para escribir y compartir con Uds. nuestras experiencias misioneras. Mi vicario parroquial –y compañero de aventuras- ha hecho una buena síntesis –a modo de Breves– de las actividades realizadas durante el primer semestre de este año con los jóvenes de nuestra Catedral-parroquia. Por mi parte trataré de contarles las actividades realizadas en otro ámbito que es también un “apostolado proprio” de nuestros Institutos: la pastoral con las Familias. Y lo haré destacando los eventos más importantes de todo el año pastoral-litúrgico 2012-2013.

            Como ya he mencionado en crónicas anteriores, el apostolado con las familias lo realizamos en dos ámbitos diferentes:

1) Acompañando un grupo de matrimonios franceses pertenecientes a un movimiento de espiritualidad conyugal llamado Equipes Notre Dame (END), que existen también en Argentina con el nombre «Equipos de Nuestra Señora». En Túnez existen dos (de cuatro matrimonios cada uno) y viven en La Marsa (zona de la antigua Cartago) donde está localizado el monasterio “Charles de Foucauld” a cargo de nuestros monjes (a unos 20 kms de Túnez). Cada equipo debe contar con un miembro sacerdote. Desde hace dos años, y por pedido del Obispo de entonces, Mons. Maroun Lahham, yo acompaño uno de ellos.

2) El segundo ámbito consiste en la formación y animación de un grupo de familias esencialmente africanas (aunque hay algunos matrimonios francófonos no-africanos). En general se trata de los padres de nuestros niños de Catecismo.

            En una primera parte de la Crónica, me referiré a nuestro trabajo con los Equipes Notre Dame, especialmente durante este último año. En una próxima crónica trataré de comentar nuestro trabajo con los africanos.

1) LOS EQUIPES NOTRE DAME (END)

El Padre Henri Caffarel, fundador de los Equipos de Nuestra Señor 

Henri_caffarel

            Henri Caffarel nació el 30 de julio de 1903 en Lyón. Fue bautizado el 2 de agosto de 1903, y ordenado sacerdote el 19 de abril de 1930 en París. Muere el 18 de septiembre de 1996 en Troussures, en la diócesis de Beauvais, donde está enterrado.

            “¡Ven y sígueme!”. Estas palabras del Señor están inscriptas en su tumba, puesto que en marzo de 1923, se produjo el acontecimiento que orientó toda su vida: “A los veinte años, Jesucristo, de pronto, se convirtió en Alguien para mí. ¡Oh! Nada espectacular. En ese lejano día de marzo supe que era amado y que amaba, y que entre Él y yo esta relación de amor sería para siempre. Todo era fiesta”. Fue quizás esta fuerte experiencia que hará del ministerio del Padre Caffarel un servicio del amor: “ser amado y amar”. El amor del Señor es para él fuente de dinamismo y de vida.

            Rápidamente sintonizará con las parejas deseosas de abrir su amor a la luz de Jesucristo, Dirá el Padre : “La exigencia de santidad os concierne. Para responder a ello, tenéis un sacramento: es el matrimonio.” El Cardenal Jean-Marie Lustiger, Arzobispo de Paris, hablaba del Padre Henri Caffarel como “de un profeta del siglo XX”, pues era consciente de hacer “algo nuevo en la Iglesia”.

            Un momento decisivo en la actividad del Padre Caffarel fue la redacción y edición, en 1947, de La Carta de los Equipos de Nuestra Señora. Los medios que propone la Carta son exigentes. Decía el Padre: “Habiendo captado el espíritu de los Equipos, no tendréis dificultad en llevar a cabo su disciplina […] Vivir el Evangelio en la vida de pareja: ése es el camino de santidad”.

            Los Equipos de Nuestra Señora se desarrollan rápidamente. Se constituye una organización. Tienen lugar grandes encuentros en Lourdes (1954), Roma (1959), nuevamente Lourdes (1965) … Todas ocasiones de profundizar en la gracia y grandeza del matrimonio.

            En aquellos años ven la luz dos fundaciones nuevas: el Movimiento de Viudas “Esperanza y Vida” y la Fraternidad “Nuestra Señora de la Resurrección”, Instituto secular de viudas. El P. Cafarell no concebía a priori “una idea” para luego concretar sus fundaciones; estas surgían de modo espontaneo: venían a verle para exponerle el deseo de vivir una vida santa. Entonces él discernía para luego animarles y acompañarles en el camino de la santidad.

            Por otra parte el Padre Caffarel insistirá sobre el enriquecimiento mutuo de los sacramentos del Orden y del Matrimonio: dos sacramentos “complementarios” para responder a la vocación del amor. Además, el Padre trabajó siempre en armonía con la Iglesia. Por eso impulsaba a los equipiers a trabajar en sus parroquias, en sus diócesis, siendo apóstoles en su profesión y en el mundo.

            A los 70 años, tras asegurar su sucesión, deja su servicio al frente de los Equipos y se retira a la Casa de Oración de Troussures, hasta el momento de su muerte, a la edad de 93 años.

            El 25 de abril de 2006 Monseñor André VINGT-TROIS, Arzobispo de París, ha aceptado con agrado la petición de los Equipos de Nuestra Señora de promover la causa de canonización del Padre Henri Caffarel.

            Para destacar la figura y la obra del P. Henri Caffarel pueden ayudarnos las palabras que el Bienaventurado Juan Pablo II dirigiera a los Responsables regionales de los Equipos de Nuestra Señora, el 20 de enero de 2003:

El padre Caffarel mostró la grandeza y la belleza de la vocación al matrimonio y, anticipando las orientaciones fecundas del concilio Vaticano II, destacó la llamada a la santidad relacionada con la vida conyugal y familiar (cf. LG n. 11); supo captar las grandes líneas de una espiritualidad específica, que brota del bautismo, subrayando la dignidad del amor humano en el proyecto de Dios. La atención que prestaba a las personas comprometidas en el sacramento del matrimonio lo llevó también a poner sus dones al servicio del “movimiento espiritual de las viudas de guerra”, que hoy se llama “Esperanza y vida”, y a dar el impulso que presidió la creación de los primeros Centros de preparación para el matrimonio, hoy muy difundidos. A continuación, surgieron los Equipos de Nuestra Señora de Jóvenes, mostrando la solicitud por proponer un camino de fe a la juventud. […]

Vuestro movimiento dispone de una pedagogía propia, basada en los “puntos concretos de esfuerzo”, que os ayudan a crecer juntamente en santidad. Os aliento a vivirlos con atención y perseverancia, para amar de verdad. Os invito, en particular, a desarrollar la oración personal, matrimonial y familiar, sin la cual un cristiano corre el riesgo de debilitarse, como decía el padre Caffarel (…). Lejos de apartar del compromiso en el mundo, una oración auténtica santifica a los miembros del matrimonio y de la familia, y abre el corazón al amor de Dios y de los hermanos. Además, los capacita para construir la historia según el designio de Dios.

Queridos amigos, doy gracias a Dios por los frutos producidos por vuestro movimiento en todo el mundo, y os animo a testimoniar sin cesar y de manera explícita la grandeza y la belleza del amor humano, del matrimonio y de la familia”.

2) La dinámica de los END

            Dicho en pocas palabras, el Movimiento Equipos de Nuestra Señora está constituido por matrimonios cristianos que se forman para ayudar a otras familias a descubrir las riquezas del sacramento del matrimonio y a vivir una espiritualidad conyugal. Dicha formación se centra en una metodología bien precisa.

            Cada equipo está constituido por un mínimo de cuatro y un máximo de seis matrimonios. Una vez al mes sus miembros se reúnen en el hogar de uno de los matrimonios, para un encuentro que dura unas dos horas y media (por lo general de 20.00 a 22.30 hs). La «sesión» está dividida en distintos momentos: intercambio de novedades (esto al inicio y durante un “aperitivo”, lo que crea un buen ambiente), luego el momento de oración común; una cena sobria, durante la cual se hace una suerte de rendición de cuentas sobre los compromisos contraídos como matrimonio, como familia y como miembros de sus respectivas parroquias; y por fin el momento de formación en torno a un tema fijado al comienzo del año. La presentación del tema está a cargo de un matrimonio distinto del anfitrión y ha sido preparado previamente con el sacerdote. Este año, por ejemplo, nuestro equipo ha profundizado los principales documentos del Concilio Vaticano II. Por otra parte, el sacerdote puede intervenir en cualquier momento de la sesión como “co-equipier” (es decir, como un miembro más, “hijo de la Iglesia” y “compañero de ruta” en el camino de la santidad) pero también como “consejero espiritual” (es decir, como “pastor y maestro”). En el espiritualidad de los END, el sacerdote es un verdadero amigo, pero también –y sobretodo- es Jesucristo en medio de ellos). Finalmente, cada año culmina con un week-end de Retiro espiritual en el que participa TODA LA FAMILIA, incluyendo los hijos más pequeños. Volveré sobre este punto que considero original y muy interesante.

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3) Los Equipes Notre Dame en Túnez

            La idea de comenzar con un grupo de matrimonios END en Túnez surgió a fines del año pastoral 2010-2011, de manera providencial. En el acto de clausura del año, yo había propuesto al grupo de familias africanas de la ciudad de Túnez la posibilidad de reunirse una vez al mes en las distintas casas de familia para tener momentos de oración, de formación y de recreación. Allí fue cuando un matrimonio francés (que había participado en nuestra última salida del año con las familias) me propuso acompañar a algunos matrimonios franceses de La Marsa que en Francia habían formado parte de los END. Consultado el parecer del Obispo, iniciamos esta experiencia que ya cumplió los dos años.

            En el año que acabamos de terminar, todas nuestras actividades tuvieron como contexto o punto de referencia el Año de la Fe proclamado por el Papa Benedicto XVI, haciendo especial hincapié en el llamado del Santo Padre a releer y profundizar los documentos conciliares, en ocasión del 50° aniversario de su apertura (11 de octubre de 1962).

            Fue así que a lo largo de las siete (7) sesiones que tuvimos durante el año, pudimos profundizar con muchos frutos las cuatro Constituciones conciliares (Lumen Gentium, Dei Verbum, Sacrosanctum Concilium y Gaudium et Spes), dos Decretos (sobre la Actividad misionera de la Iglesia y sobre el Ecumenismo) y una Declaración (sobre la Educación cristiana).

            Este año, además, tuvieron lugar dos actividades «extra» que apuntaban a la cualificación de sus miembros: la de su consejero espiritual (el que suscribe) y la de los matrimonios.

a) La primera consistió en un curso de tres días (del 4 al 6 de noviembre) en Annecy (Francia) para todos los Consejeros Espirituales de habla francesa (Francia, Bélgica, Suiza, Luxemburgo y países africanos francófonos). Es un encuentro que se organiza todos los años en Francia y tiene dos objetivos: la formación permanente de los Consejeros espirituales y el intercambio de experiencias en torno a temas bien concretos de la espiritualidad conyugal. Los participantes fueron alrededor de 50 contando sacerdotes, diáconos y los matrimonios organizadores. Envío algunas fotos.

            Fue más que interesante escuchar el testimonio de sacerdotes venerables que acompañan matrimonios cristianos desde hace más de treinta años, como así también el de neo-sacerdotes que comenzaban a dar sus primeros pasos en este apostolado cualificado. Fueron para mi, días de gracias abundantes. Y como «yapa», dado que mi vuelo era Túnez-Lyon (situada cerca de Annecy) tuve la gracia de compartir un día con nuestros misioneros en Francia (los PP. Eugenio Elías, Anthony del Castillo, Santiago y Jean Marie Baudry y Pablo Gómez). Fue la «cereza» de la torta.

b) Para los matrimonios de nuestro equipo, tuvimos un week-end de formación (los días  sábado 1° y domingo 2 de diciembre) a cargo de los padres de uno de los matrimonios franceses que están en Túnez: Marc y Maryvonne Pierre, testigos ejemplares de matrimonio y familia cristiana. Han cumplido 40 años de casados y han sido bendecidos con 11 hijos, de los cuales (Loïc, el mayor,) es el que trabaja en Túnez y, con su esposa tienen ya 6 hijos.

            Por otra parte, Marc y Maryvonne han fundado en Francia una Asociación llamada “Croître et progresser ensemble” («Crecer y progresar juntos») que tiene como objetivo promover la reflexión y la profundización de la relación entre los esposos y la vida de familia. Dan estos cursos « itinerantes » por toda Francia dirigiéndose a esposos – jóvenes y no tan jóvenes- como así también a los novios que se preparan para fundar un hogar cristiano.

            He aquí algunos de los temas que se tratan regularmente: El matrimonio: contrato o alianza? / Las principales causas de fracasos y dificultades encontradas en la vida de pareja / Las diferencias entre el hombre y la mujer / la amistad espiritual / la oración conyugal / las “estaciones” del matrimonio / los problemas de comunicación entre los esposos / los temas relacionados con la fecundidad humana / como dominar la ira / el lenguaje del perdón y la reconciliación entre los esposos / etc. Como se ve, son temas “ganchos” que despiertan interés aun en los no creyentes.  Así fue, pues, que decidimos invitarlos un fin de semana para dar sus cursos de formación a los jóvenes y familias de nuestra parroquia, abiertos por supuesto a todas la parroquias de Túnez.

            Logramos organizar una conferencia para nuestros jóvenes universitarios africanos un viernes por la noche (30 de noviembre) en la cripta de nuestra Catedral. La concurrencia fue notable (unos 50 jóvenes) y la participación en el momento de las preguntas muy animada. Algunos de los jóvenes presentes escuchaban hablar de ciertos temas por primera vez en sus vidas.

            El fin de semana, (1-2 de diciembre) fue el turno de los casados: curso para matrimonios en La Marsa. Hubo algunas sesiones plenarias a cargo del matrimonio Pierre, y talleres divididos por temas. La concurrencia aquí fue más discreta pero también con activa participación de parte de los concurrentes, y además -algo muy importante-  la presencia de familias africanas.

            En suma, una gracia enorme, incluso para el matrimonio venido de Francia pues fue la primera vez que se dirigían a un auditorio de África negra. Deo gratias!

* Finalmente, concluyendo esta primera parte de la Crónica; en el último fin de semana del mes de junio, tuvo lugar el  RETIRO DE FAMILIAS  de los END.

            Debo confesar que después de casi 30 años de acompañar distintos movimientos y grupos de matrimonios y familias, es la primera vez que se me proponía hacer un «retiro de familias», incluyendo, en el mismo lugar y durante los mismos días (desde el viernes a la noche hasta el domingo por la tarde) TODOS los hijos de los respectivos matrimonios. Después de interiorizarnos sobre la metodología de los END en este campo, -y contando con la ayuda de algunas Servidoras- aceptamos el desafío de esta nueva experiencia.

            Las jornadas se desarrollan, evidentemente, no en un silencio total, pero si hay momentos de recogimiento para meditar, en silencio, los puntos dados por el Consejero espiritual.

            Los horarios son comunes para padres e hijos. Cada matrimonio se aloja en una habitación con sus hijos más pequeños (dependientes de la madre) y el resto se reparten por edad y sexo: de 4 a 8 años, de 8 a 12 y mayores de 12.

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            La jornada está organizada de la siguiente manera:

a) Momentos de formación: los puntos de meditación. Dos veces por día: uno por la mañana y otro por la tarde, ambos a cargo del Consejero espiritual. Los temas, por lo general siguen una idea directriz acordada previamente con el sacerdote, por ejemplo, los medios ordinarios para la santidad conyugal. Simultáneamente, los niños tienen momentos de formación con las Hermanas sobre el mismo tema, lógicamente adaptados a la edad y nivel de comprensión. Por ejemplo, si a os adultos se les da las formas de oración conyugal, a los niños se les da nociones básicas sobre la oración, como un dialogo con Jesús, la Ssma. Virgen, o el Ángel custodio. O cuando a sus padres se les habla del matrimonio como camino de santidad, a sus hijos se les cuenta la vida de algún santo o santa que se haya destacado por las virtudes en la vida familiar. Fue una experiencia muy buena.

b) Momentos en familia: almuerzo y cena. Cada matrimonio se ocupa de la comida de sus hijos y es un momento muy importante para que los padres puedan controlar  el provecho del retiro en cada uno de sus hijos.

c) Momentos oración comunitaria (sacerdote, religiosas, padres e hijos): la celebración de la Santa Misa (antes del almuerzo) y el rezo del Santo Rosario (antes de la cena).

            No puedo extenderme sobre los frutos de esta modalidad de «Retiros de familias y en familia»; solo nos queda agradecer a Dios que, una vez más, nos sorprende con iniciativas maravillosas. Es increíble la profunda unidad y amistad que se crea entre los matrimonios y los niños no solo entre ellos sino también el vínculo que queda entre las familias y los religiosos. De esta amistad, luego, han surgido numerosas actividades como, por ejemplo, un campamento de verano con las niñas de estos matrimonios organizado por las SSVM (las Madres Arabell y Lourdes) en el predio del Monasterio de nuestros monjes. Obviamente, estas familias, junto a las familias africanas de nuestros niños de catecismo son el núcleo sobre el que trabajamos para nuestra Tercera Orden en Túnez.

Gracias, una vez más, por vuestras oraciones por nuestra misión. Hasta la próxima

P. Sergio Pérez IVE

Misionero en Túnez

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