Canadá es uno de los países más liberales del mundo, lo cual de entrada choca al misionero por las “costumbres” de la gente, la inmoralidad, las leyes anti-naturales: aborto, uniones homosexuales y adopción, prohibición de símbolos religiosos en lugares públicos, etc. En la provincia de Quebec, por ejemplo, se está debatiendo actualmente el prohibir que en lugares públicos se usen vestimentas o símbolos religiosos, como puede ser una cruz, un hábito, una sotana… Esto demuestra que es un país, en especial la zona francesa, marcadamente anti-católico. No hay duda de que hay un programa sistemático de destrucción de la religión y de todo aquello que signifique “católico.”  Se palpa día a día el desprecio hacia la religión, y la burla a Cristo y a la Iglesia en los medios de comunicación es constante.

Por eso, ante tal situación, es una gracia el haber conocido a tantas familias y jóvenes dispuestos a vivir el evangelio de modo radical, y el poderlos ayudarlos como Instituto. En otra crónica contaré el apostolado que gracias a Dios estamos haciendo con muchas familias en el área de Peterborough. Aquí simplemente me quiero referir al apostolado universitario en la ciudad de Ottawa.

Después de haber misionado en USA por casi 7 años, fui destinado a misionar en Peterborough, Ontario, y a realizar el doctorado en Filosofía en la Dominican University, en Ottawa, que se encuentra entre las provincias de Ontario (inglesa) y Quebec (francesa).

Dominican University

Apenas llegado a la capital canadiense, ocurrieron varios hechos muy providenciales.

El primero, es que el decano de filosofía me comentó que estuvo muchas veces en Buenos Aires, ya que fue a conocer al P. Menvielle y Castellani, con los cuales tomó cursos, y de los cuales se considera discípulo! También lo conoció al mártir argentino Carlos Saccheri, quien también vino a estudiar aquí en Canadá, en la Universidad de Laval. ¡Que pequeño el mundo! Resulta que cuando me preguntó quién era el fundador del Instituto, se le iluminó la cara, porque me contó que lo conoció al P. Buela en sus visitas al P. Menvielle, y no sabía que había fundado un Instituto religioso… ¡pequeño el mundo!

En segundo lugar, en donde estudio, Dominican University, se está llevando a cabo la edición crítica de varias obras de Santo Tomás de Aquino para la Edición Leonina. Es decir que aquí tienen varios manuscritos de Santo Tomás, especialmente algunos de sus comentarios a las cartas de San Pablo.

Por último, me encontré con un círculo de jóvenes universitarios muy católicos, venidos desde todo Canadá, algunos conversos, y otros de familias católicas muy buenas.  Hay que notar que a pesar de la situación actual de Canadá, aún queda gente de gran valor, porque Dios siempre va a suscitar corazones ansiosos por escuchar la verdad. La cosa es rezar para poder encontrarlos…

Fue así que en mi primera semana de clases, me invitaron a una reunión de un grupo universitario llamado “Pier Giorgio Frassati,” dirigido por dos seminaristas dominicos muy apostólicos.

Parte del grupo Frassati

A los pocos días me preguntaron si estaba dispuesto a predicarles los Ejercicios de San Ignacio, ya que desde mucho tiempo los universitarios querían hacerlos, pero no encontraban sacerdote. Así fue que, gracias a la ayuda de estos dos seminaristas, se pusieron manos a la obra para conseguir un lugar apropiado: el monasterio benedictino de St. Benoit-du-Lac.

Salimos de Ottawa a las 6:00 am, y con -20 C… Y aunque tuvimos que posponer la salida un día a causa de una gran nevada, tuvimos un paisaje invernal realmente espectacular.

El monasterio fue fundado por los monjes de la congregación de Solesmes, Francia, en 1912. Sus orígenes datan del 649, cuando San Wandrille fundó un monasterio benedictino en Normandía, Francia. Durante la revolución francesa, en 1789, la vida monástica fue totalmente suprimida y el monasterio destruido. Pero en 1837, los benedictinos revivieron la vida monástica, no sin gran persecución por parte del gobierno francés, hasta que en 1901 fueron finalmente expulsados del país. Fue así que un grupo se fue a Bélgica, y otro a Inglaterra, pero como el inglés se les hizo difícil, decidieron venir a Canadá. Los comienzos fueron muy pobres, y el monasterio original es muy similar al nuestro de San Rafael. Se encuentra a apenas 1 km del límite con Vermont, USA, separados simplemente por un lago, de ahí el nombre de St. Benoit-du-Lac.

El grupo de 22 ejercitantes fue realmente cualificado. Todos son estudiantes universitarios en distintas etapas, la gran mayoría haciendo el master o doctorado en diversas ramas: filosofía, teología, ciencias políticas, artes visuales, etc. Todos ellos son también católicos practicantes, y en general de Misa diaria.

Realmente es una bendición el poder trabajar con jóvenes de esta tala. Ha sido todo muy providencial, por lo que quiero también agradecer a mis superiores que me encomendaron esta tarea, en especial al P. Nieto quien me comunicó el destino de misionar en Canadá y estudiar filosofía en Ottawa, y al P. Mentesana que lo sucedió en el mandato, y me ha permitido continuar con el destino.

Les pido oraciones por todos nuestros apostolados, y para que la presencia del Instituto siga creciendo en Canadá, que podamos seguir ayudando a tantas buenas familias, y Dios suscite jóvenes ansiosos de seguir a Cristo sin reservas, para que sean más los que lo puedan conocer en esta cultura en la que uno se siente como un “extraño.”

P. Pablo Muñoz, IVE

Algunas fotos de la ciudad de Ottawa:

 

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