En una ocasión me permití contarle a nuestro Obispo una gran alegría: tres chicas jóvenes partían hacia el noviciado de Italia porque querían ser religiosas. Con la particularidad que las tres pertenecen a nuestro obispado. Y el Obispo, contento, se limitó a decir, ‘Es una alegría no sólo para el Obispado, sino para Toda la Iglesia’.

¡Y es verdad! Estas tres neo-novicias, dejaron todo acá en Holanda y se fueron a Segni para comenzar la vida religiosa. Entre ellas, dos se recibieron (de médica y de maestra) y estaban trabajando, y la otra había empezado los estudios de medicina, y las tres dejaron todo para responder a la llamada del Señor.

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Dado que la familia de una de ellas es muy numerosa (nueve hijos!, algunos ya casados, y con varios hijos!), el papá pidió si habría posibilidades de hacer la toma de hábito en Holanda, ya que les sería imposible ir todos a Italia.

Y ya que providencialmente la Madre Anima estaría por Holanda, y podría estar presente, pusimos como fecha el 13 de diciembre, día de Santa Lucía.

 

La Misa tuvo lugar en la iglesia parroquial de Brunssum. Fue presidida por el padre Tristán Pérez, IVE, superior de la delegación del Norte de Europa, y concelebrada por 10 sacerdotes, entre ellos los sacerdotes que ayudaron en el discernimiento vocacional de estas novicias. Participó mucha gente en la Misa, había muchos niños y jóvenes, entre los familiares y conocidos.

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A continuación tuvimos una recepción en el convento “Nuestra Señora Sterre der Zee’ (Estrella del mar), a unos metros de la parroquia.

Es difícil decir cuánta gente estuvo presente, pero sí podemos decir que el convento estaba lleno. Las salas grandes del convento estaban repletas, tanto que uno no podía moverse ni para un lado ni para el otro. Todo se desarrolló en un ambiente de alegría y espíritu de familia.

Las tres novicias Maria Mystieke Roos, Maria Laetitia Dei, Maria Virgo Lucis estuvieron toda la tarde recibiendo los saludos y regalos de los invitados. A lo largo de la recepción se sirvió sopa, hecha por una de las familias, sandwiches y otras cosas ricas.

Demos gracias a Dios por el apostolado que pudimos hacer con todos los presentes, especialmente con los familiares de las novicias y de los otros miembros de nuestra pequeña familia religiosa.

Y pidamos por la perseverancia de estas novicias!

En Cristo y su Madre,

hermana Maria Mirakel van Amsterdam

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