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Damos gracias a Dios por los beneficios recibidos de su Bondad, de modo especial por el don de nuestro querido Monseñor Andrea María Erba, quien tuvo siempre una particular importancia para nuestro monasterio por haber sido él quien pidió nuestra fundación y por habernos luego acompañado con paternal solicitud y afecto en estos 17 años.

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Este último tiempo fue muy especial para la vida del monasterio, al haber tenido tan cercano a Monseñor que vivía sus últimos días en la clínica Madonna delle Grazie. Fue un tiempo de Gracia, al haber podido acompañarlo en su Calvario con nuestras oraciones, especialmente en cada Santa Misa y en el rezo del rosario, oraciones que se intensificaban en los momentos de mayor dificultad. Y pudimos también manifestarle nuestra cercanía llamándolo por teléfono y cantándole cantos a la Virgen que tanto le gustaban, especialmente el Himno a la Madonna delle Grazie, cuya fiesta se celebró el 1 de mayo (ese día también le filmamos y enviamos un canto y saludo al terminar la procesión con la imagen de nuestra patrona para compatir con él la alegría de ese día).  Al final de cada conversación, siempre que podía, con gran esfuerzo nos daba su bendición. Pudimos también muchas de nosotras, por un permiso especial, saludarlo personalmente en su lecho de dolor, manifestarle nuestro agradecimiento por tanto bien recibido, asegurarle nuestras oraciones y encomendarnos a las suyas, visitas que agradecía con la sonrisa que lo caracterizaba. Le llevamos en una ocasión una imagencita de la Virgen de Luján, para que mirándola fuera consolado por nuestra Madre Celestial.

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Su estadía en Velletri fue además ocasión de que pudiéramos hospedar a las hermanas que con caridad exquisita lo asistieron en cada momento y al mismo tiempo nos mantenían informadas de su estado de salud (las Hermanas Zell y Bom Jesus); y a quienes ayudaron cuidándolo algunas noches (Hermanas Pilar y Brasil), como a la M.Anima quien frecuentemente lo visitó y asistió. Pudimos también recibir a sus sobrinas y familiares quienes vinieron varias veces al monasterio, dando estos encuentros ocasión a que nos contaran varias anécdotas muy hermosas acerca de Mons. Erba sobre todo de su humildad y de  cómo siempre buscó vivir de modo  sencillo y pobre.

Por otra parte pudimos ayudar con la preparación de todo lo necesario para la celebración de la Misa, que celebraron en la clínica varios de nuestros padres, como también el P.Giuseppe D’Onzello, sacerdote concepcionista.

Al recibir la noticia de su partida al Cielo, nos reunimos todas en la capilla para rezar por su alma y encomendarlo una vez más a la Santísima Virgen con el canto del Salve Regina.

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Finalmente tuvimos la gracia de poderlo velar durante la noche y asistir al funeral de nuestro querido Obispo, cuyos restos ahora descansan en la Catedral de Velletri, lo cual nos permitió también reunirnos todas en el santuario de nuestra Patrona, la Madonna delle Grazie y encomendarnos a su protección, rezando y cantando ante su milagrosa imagen. Agradecemos especialmente las Madres Anima y Corredentora por los permisos concedidos.

Luego de la misa de exequias, pudimos almorzar en nuestro monasterio junto a la familia de Mons. Erba, al hermano Gianfranco, las hermanas Zell y Bom Jesus, las Madres Anima, Mercy y varias hermanas de la casa procura generalicia, en un clima de verdadera familia y alegría, recordando hermosas anécdotas de Monseñor. Era deseo del obispo que el día de sus funerales se tocaran las campanas de fiesta, como se hizo, y a pesar del dolor de la separación temporal vivimos ese día como una fiesta celebrando su entrada al Cielo.

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