Por: P. Diego Cano, IVE

 

Kangeme, Kahama, Domingo de Pascua, 12 de abril de 2020

Queridos todos… ¡Felices Pascuas! Me alegro mucho de poder estar escribiéndoles este gran día, el día más importante del año. Casi que estoy obligado a escribir algo, porque hace varios días que no lo hago, debido sobre todo a los trabajos de la Semana Santa. Nosotros hemos tenido una Semana Santa del todo “atípica”, si lo comparamos con el resto del mundo. Podríamos decir que ha sido una Semana Santa muy normal, con celebraciones con participación de gente. Esto ha hecho que al compartir vídeos y fotos, mucha gente nos escriba agradeciendo, y añorando las celebraciones en sus parroquias, en sus iglesias. Pero de esta Semana Santa que pasó, les contaré en alguna crónica futura.

Por ahora me ha quedado contarles y compartirles fotos y vídeos de un día de retiro que hicimos con niños y adultos de la parroquia de Kangeme, el último viernes de Cuaresma. Comenzaron los monaguillos y las niñas “Watoto wa Yesu” (las que bailan en la misa) a pedir un día de retiro, hace algunas semanas. Como el trabajo es abundante en nuestra misión, decidimos juntar tres grupos en un día, para así ahorrar viajes y tiempo. El primer viernes de mes se juntan también los miembros del grupo del Sagrado Corazón, y hacen retiro. Así que les dijimos a los niños que vengan también ése día. Aprovechamos que este tiempo no hay clases, a causa del coronavirus, y entonces los chicos de estos dos grupos podían venir.

Justo en los días previos comenzamos con la concientización sobre el asunto de la pandemia, de los cuidados que hay que tener, de las prevenciones, etc. También les conté un poco a la gente cómo avanzaba éste problema en el mundo, y de los lugares más afectados. También les conté de que el Papa Francisco estaba celebrando las misas sólo, y que así iba a celebrar también toda la Semana Santa. Les conté de la gente que moría sola, sin nadie que los acompañe, y muchas veces sin poder tener la posibilidad de la atención de un sacerdote para darles el consuelo de los sacramentos. Esto hizo que la gente comenzara a rezar más, y a pedir más tiempos de oración, no sólo para pedir que Dios nos proteja, sino también para pedir por los más afectados… y rezar la coronilla de la Divina Misericordia por los agonizantes, y así hacernos presentes espiritualmente junto a la cama de algún enfermo.

Así fue que todos, y especialmente los niños pidieron hacer un retiro y a la vez ir en caminata hasta una pequeña montaña para pedir por esta intención, y especialmente por los niños que también estén sufriendo a causa de esto. Entonces tuvimos la Santa Misa en el templo parroquial por la mañana temprano, y luego adoración. Después salimos todos caminando hacia la montaña que queda a unos cuatro quilómetros, llevando una cruz. Antes de llegar al pie del pequeño monte nos salieron al encuentro una gran cantidad de niños y gente de la aldea de Namba Nne, que queda en ése lugar. Nos recibieron, y bajo los árboles habían preparado un lugar para que nos sentemos y tengamos una pequeña charla o meditación. Había mucha gente, así que no se podía lograr mucha concentración al aire libre. Luego de una enseñanza breve subimos a la roca, para rezar allá arriba y cantar. Desde allí hicimos la bendición de toda la parroquia, ante una vista fantástica hacia los cuatro puntos cardinales.

En ése lugar había una cruz de madera que había puesto un misionero mejicano hace casi veinte años, y que hacía pocos días la habían roto. Tenemos el plan de hacer una cruz de hierro, ya que ese lugar es histórico y el gobierno nos lo ha dado a la iglesia católica. Al bajar de allí, en una de las casas de los fieles, nos tenían preparada una sencilla comida, pero muy generosa. Digo que generosa, porque le dieron de comer a todos los que fuimos, yo calculo unas cien personas o más. Finalmente volvimos a la parroquia caminando y charlando, para rezar el Vía Crucis, como es tradición en cada viernes de cuaresma en todo Tanzania.

Pedimos a Dios que nos siga protegiendo, pedimos por todos los afectados por la pandemia, y para que pronto pueda pasar. Que Dios y la Virgen escuchen las oraciones de estos niños, y de toda esta gente que reza con tanto fervor.

¡Firmes en la brecha! ¡Felices Pascuas!

P. Diego Cano, IVE