Queremos comenzar este agradecimiento con una frase de nuestro querido Fundador el Padre Carlos Buela que se encuentra en nuestro Directorio de Espiritualidad:

“Hay que enseñarles a buscar a Cristo en los hombres, ¡cuánto podéis hacer por la Iglesia y por la Humanidad! Ellas esperan vuestra generosa entrega, la dedicación de vuestro corazón libre, que alargue insospechadamente sus potencialidades de amor en un mundo que está perdiendo la capacidad de altruismo, de amor sacrificado y desinteresado… Esta caridad brota de la oración, de la contemplación de la misericordia divina y sin ellas todas nuestras obras son inútiles.”

Haciendo memoria de los años pasados por el Hogar, no dejamos de dar gracias a Dios por todo lo recibido. En su Divina Providencia, nuestro Señor, se valió de muchas personas para manifestarla de una manera espléndida.

A todos aquellos que de una manera u otra han colaborado desde cerca, desde lejos, materialmente, con sus oraciones, con sus sacrificios, con su voluntariado, a todos gracias.

Un gracias especial al Patriarcado Latino de Jerusalén en la persona del Patriarca Fouad Twal, al Seminario Diocesano, a la Custodia de Tierra Santa, a todas las Congregaciones Religiosas que nos han ayudado desde los comienzos. A las Embajadas de Chile, Brasil, Kenia, Ecuador y Argentina. A nuestros amigos de la primera hora. Un gracias especial a nuestro Padre Fundador P. Buela, gracias a su ejemplo y fidelidad al carisma pudimos hacer realidad esta obra. A nuestros Superiores, en la persona del Padre Marcelo Gallardo y Madre Contemplación, a nuestra familia religiosa presente en Medio Oriente. A nuestros empleados y a Alexis. A la Asociaciones Unitalsi, Misericordia, Lavoratori Credenti, Habibi, amigos de Andria, Pistoia, Lodi, Inglaterra, España. A las distintas asociaciones que han estado cerca nuestro dándonos siempre una mano. A nuestros voluntarios incondicionales: Simona, Beppe, Donatella, Alejandra, Loreto y grupo de Sras Voluntarias.

Párrafo aparte queremos hacer, para agradecer de manera personal a las Hermanas del Hogar, quienes en su entrega silenciosa y sacrificada llevan adelante esta obra de caridad. A quienes nos ayudan material y espiritualmente; por sus valiosos consejos, obras que muchas veces pasan desapercibidas, en primer lugar al Padre Gabriel Romanelli, a Don Mario Corniolli y al Padre Pablo de Santo, nuestro Capellán. Por todo este trabajo de Equipo, es que hemos podido llegar a este hermoso momento.

Les pedimos a todos oraciones para que podamos concretar el hogar de varones, que tanta falta nos hace. ¡Gracias Niño Jesús por todos estos niños que han pasado y que están en el Hogar! Quiero contarles que hace dos días, Dios nos mandó el mejor regalo de este Aniversario, un nene de 12 meses abandonado ¡que necesita nuestra ayuda! Cómo no exclamar, para terminar, con el Salmista: ¡“Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es Eterno su Amor!”

M. María Pía- Superiora Local

1 Comentario

  1. Maravilloso el trabajo que desempeñan, lo he visto un poquito pero me encanto su labor.
    GRACIAS POR VUESTRA GENEROSIDAD

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