El Cardenal Deskur cuenta que cuando Juan Pablo II, nuestro padre espiritual, fue nombrado arzobispo de Cracovia (1963), «Wojtyla había encontrado el seminario casi vacío, lo que le movió a hacer una promesa a la Virgen: “Haré tantas peregrinaciones a pie a todos los santuarios, pequeños o grandes, próximos o lejanos, como número de vocaciones me concedas cada año”. De repente, el seminario empezó a llenarse de nuevo; cuando el arzobispo abandonó Cracovia por el trono de Pedro (1978, quince años después), tenía quinientos alumnos. Esta sagrada promesa a la Virgen era uno de los motivos de que Juan Pablo II insistiese en que las visitas programadas durante sus viajes pastorales incluyesen siempre un lugar de culto mariano»[1].

Dice nuestro querido Padre Fundador: «En el célebre Tratado (nnº 46 al 59), tan recomendado por S.S. Juan Pablo II, San Luis María hace la profecía acerca de los Apóstoles de los últimos tiempos y cómo ellos serían formados por la Virgen María, como lo fue el Papa Wojtyla.

Como es sabido, Jesucristo es el que inauguró los últimos tiempos, que es la sexta edad del mundo y que es el tiempo de la Iglesia peregrina. En síntesis, al referirnos a los Apóstoles de los últimos tiempos nos preguntamos: ¿Qué serán?; ¿Qué harán? y ¿Quiénes los formarán?»[2] Después de responder contundente y magistralmente esas preguntas concluye «Pensamos que el Papa Juan Pablo II fue uno de estos Apóstoles formados por María»[3].

Movidos por el ejemplo -em primer lugar- del Papa Magno, y -en segundo- por las acuciantes palabras del P. Buela hacen ya 4 años que los padres formadores de nuestro seminario San José de Anchieta (‘Apóstol de Brasil’) más nuestro provincial peregrinamos a la “‘casa da Mãe’ Aparecida” para agradecer y pedir por las vocaciones que ingresaron en nuestra querida familia religiosa y pasan al seminario. Los kilómetros que caminamos son en proporción a las vocaciones y por gracias de Dios en estos cuatro años siempre debimos aumentar! Este año por gracias de Dios el 5 de marzo pudimos cumplir la promesa, fueron esta vez 30 km.

Esperamos llenos de confianza en tan amorosa Madre que nos siga bendiciendo con muchas y santas vocaciones, pues como dice nuestro Directorio de Espiritualidad citando a uno de los más preclaros hijos de María «Quisiéramos que Dios nos diese el don de poder descu­brir y orientar tantas vocaciones, que pudiésemos llenar todos los buenos seminarios y novicia­dos del mundo entero, según la re­comendación del Papa: “Dios llama a quien quiere, por libre iniciativa de su amor. Pero quiere llamar mediante nuestras personas… No debe existir ningún temor en proponer directa­mente a una persona joven, o menos joven, las llamadas del Señor”[4]»[5].

Deo gratias!

Padres, provincial y formadores del Seminario Mayor

San José de Anchieta”, San Pablo Brasil.


[1] Saverio Gaeta, Por qué es santo. Slawomir Oder, p. 165.

[2] Buela C. M., Juan Pablo Magno (New York – 2011) p. 21.

[3] Buela C. M., Juan Pablo Magno (New York – 2011) p. 27.

[4] Juan Pablo II, Mensaje a la XX Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones (24/04/1983), 3; OR (17/04/1983), p. 20.

[5] Directorio de Espiritualidad, 290.

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