Querida Familia Religiosa, con gran alegría queremos comunicarles que el próximo 25 de diciembre Solemnidad del Nacimiento del Niño Jesús, nuestro Monasterio del Verbo Encarnado cumplirá 25 años de su fundación, junto con toda la Rama Monástica de Nuestra Familia Religiosa. Queremos hacerlos partícipes en nuestra acción de gracias, uniéndose a nosotros en la oración y en la Santa Misa de Navidad.

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Dice nuestra regla monástica: “Toda la vida de los religiosos debe ordenarse a la contemplación como elemento constitutivo de la perfección cristiana; sin embargo, es necesario que algunos fieles expresen esta nota contemplativa de la Iglesia viviendo de modo peculiar, recogiéndose realmente en la soledad…. Ésta ha sido la misión de los monjes, quienes fueron y siguen siendo testigos de lo trascendente, pues proclaman con su vocación y género de vida que Dios es todo y que debe ser todo en todos.

Con la fundación de la Rama Contemplativa de nuestro Instituto, queremos corresponder al pedido del Concilio Vaticano II: «Consérvese fielmente y brille más y más cada día en su genuino espíritu,  tanto en Oriente como en Occidente, la venerable institución de la vida Monástica”[1]

Quienes movidos por Dios abrazan la vida monástica dentro de nuestra familia religiosa, consagrarán sus vidas a contemplar y a vivir el misterio del Verbo Encarnado[2], especialmente en la máxima expresión de su anonadamiento que es la cruz. Invitados a retirarse en  el desierto: Venid vosotros a un lugar desierto (Mc 6,31), lo dejarán todo por Él, tomarán su cruz y lo seguirán porque Él mismo ha dicho: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mt 16,24).

Además del fin universal y común, y del fin propio de la Vida Consagrada, la Rama Contemplativa del Instituto del Verbo Encarnado tiene un fin específico, -evangelizar la cultura, prolongando así la encarnación-. Este fin específico lo llevan adelante con su particular consagración, fundando  en el unum necessarium (Lc 10,42) toda la obra del Instituto[3], pues los religiosos dados únicamente a la contemplación contribuyen con sus oraciones a la labor misional de la Iglesia, ‘ya que es Dios quien movido por la oración, envía operarios a su mies, despierta la voluntad de los no-cristianos para oír el evangelio y fecunda en sus corazones la palabra de salvación…’[4]

Movido por la fe en el misterio de la comunión de los santos, el monje imitará a Cristo orante, y se ofrecerá a Dios para que por él todos los miembros de la Iglesia crezcan en santidad, reparando por los pecados propios, los de los demás miembros del Instituto y de todo el mundo, pidiendo el perdón y la misericordia sobre todos[5].

Los monasterios de nuestra familia deberán ser vanguardia de nuestro Instituto y guardianes de su espíritu, mostrando a todos la primacía del amor a Dios y el valor de las virtudes mortificativas del silencio, penitencia, obediencia, sacrificio y amor oblativo.”

Agradecemos a Dios todos los beneficios recibidos en estos 25 años de la Fundación de Nuestro Monasterio y de la Rama Monástica de Nuestra Familia Religiosa. Agradecemos especialmente al Padre Carlos Buela por haber querido fundar dentro de nuestra Familia Religiosa la Vida Contemplativa.  Agradecemos a todos los que pasaron por nuestro monasterio, que de alguna u otra manera han hecho posible llevar adelante la obra que Dios ha comenzado.

 ¡¡¡Feliz Navidad para todos!!!

 Comunidad monástica del Monasterio del Verbo Encarnado


[1] PC, 9.

[2] La vida contemplativa implica una permanente dedicación a Dios y a la consideración y amor de su misterio y de su plan de salvación sobre todos los hombres…” Di. Esp. 1

[3] “Ellos quieren dedicarse a lo único necesario, han elegido la mejor parte” D. Esp. 93.

[4] AG, 40.

[5] Los monjes contemplativos “ofrecen, en efecto, a Dios un eximio sacrificio de alabanzas, ilustran al pueblo de Dios con ubérrimos frutos de santidad, lo mueven con su ejemplo y lo dilatan con misteriosa fecundidad apostólica” ( PC 7).

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