ISLANDA_Papa_Francisco_Roma

“Peregrinar no es simplemente visitar un lugar cualquiera para admirar sus tesoros de naturaleza, arte o historia. Peregrinar significa, más bien, salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios allí donde Él se ha manifestado, allí donde la gracia divina se ha mostrado con particular esplendor y ha producido abundantes frutos de conversión y santidad entre los creyentes.”

Benedicto XVI

Querida Familia Religiosa:

Quisiéramos compartir con ustedes las gracias recibidas durante una peregrinación que pudimos realizar desde Islandia hasta Roma en acción de gracias por los 50 años de fundación de nuestra diócesis. Como comunidad, pudimos ayudar en la organización y preparación para la peregrinación, e ir todas juntas con el grupo de 60 peregrinos.

Llegamos a la Ciudad Eterna el 15 de octubre por la tarde. Amanecimos el día siguiente con un sol más fuerte que el sol islandés, y que nos acompañó hasta el último día. Para dar inicio a la peregrinación, tuvimos la Misa en la Basílica Santa María la Mayor. Fue allí donde el P. Rodrigo Miranda, IVE, de la comunidad de Sacerdotes que viven en Segni, comenzó su tarea de guía cultural y espiritual de nuestro grupo. La gente estaba muy contenta por la manera con la que el padre supo usar el arte para enseñarnos más sobre nuestra fe y darnos a conocer la cultura e historia de Roma, tan entretejida con la historia de la fe cristiana. Conseguimos aparatos de audio personales, y así pudimos visitar los lugares sagrados e ir rezando y escuchando las explicaciones y enseñanzas. El Padre Rodrigo nos dio materia y tiempo abundante para la meditación y oración.

En la tarde, pudimos visitar la basílica de San Juan de Letrán, la Escala Santa y la Basílica de Santa Cruz en Jerusalén, antes de conocer la Abadía de Tre Fontane y por la noche el centro de Roma.

El día miércoles 17 de octubre fue un gran día para todos. Nos despertamos muy temprano para esperar en fila fuera de la Plaza San Pedro para la Audiencia con el Papa. Fuimos de los primeros en la fila.  Habíamos pedido billetes con mucha anticipación, por eso, cuando entramos, nos llevaron a sentar lo más cerca posible del Santo Padre. Después de escuchar sus palabras sobre el quinto mandamiento, nos llamaron a saludar personalmente al Santo Padre. Cuando nos saludó, lo primero que hizo fue preguntar: “¿Pero, no hace mucho frío en Islandia?” Y todos unánimes respondimos que “¡Sí!”. El Santo Padre nos dedicó mucho tiempo, para que casi todos pudiesen llegar a saludarle dándole la mano, mirándonos a cada uno a los ojos, como muestra de cercanía espiritual, como un verdadero padre.

El día jueves 18 de octubre fue propiamente el día en que nuestra diócesis de Reykjavík cumplió 50 años de su fundación. Ya antes del amanecer, estuvimos esperando para entrar en la Basílica de San Pedro para la Santa Misa, que presidió el obispo emérito Mons. Peter Bürcher y que fue concelebrada por nuestro actual obispo, Mons. David Tencer, OFM y otros sacerdotes.  En la homilía, el obispo emérito nos exhortó a no recibir las gracias de estos días sólo para nosotros, sino que también las llevemos a Islandia y seamos testigos de lo vivido en Roma.

Además, los padres nos dieron a todos los peregrinos la posibilidad de recibir el sacramento de la Reconciliación para disponer así el alma para recibir y hacer fructificar todas las gracias de la peregrinación.

Los demás días, tuvimos Misa en las Catacumbas de San Calixto, en la Iglesia del Gesú y la última Misa fue en San Pablo Extramuros, después de haber participado del Ángelus con el Papa.

Muchos nos han preguntado qué fue lo que más nos gustó de la peregrinación. Y creo que la respuesta la encontramos en una sencilla reflexión que nos hiciera el Sacerdote en el momento previo a la Consagración. Ese día habíamos tenido inmensas gracias, pero en ese precioso momento el padre dijo en islandés: “Núna er hápunktur dagsins” (Ahora es el momento más importante del día). Todas las otras cosas quedan en cierto modo “esfumadas” ante la participación en el Sacrificio Redentor y el encuentro personal con Jesucristo en la Eucaristía.

Damos gracias por todos los beneficios recibidos durante toda la peregrinación, especialmente por la gracia de la Misa diaria. Pedimos oraciones para que todos los peregrinos podamos hacer fructificar, aquí en Islandia, las gracias de la peregrinación a Roma.

¡Viva la misión!

En Cristo María,

Comunidad Sta. Brígida de Suecia, SSVM Islandia

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